Endiosar el dinero, daña al ser humano

Por Ramón Antonio Veras

I.- En los hogares y en las escuelas abordar temas importantes

 

 

1.- Por la forma como está organizada la sociedad dominicana, y la dinámica de vida que ella impone, impiden que muchas personas tengan conocimientos de asuntos de importancia, o los manejan con trivialidad.

 

2.- En este país, cualquier tema vacío, sin contenido, motiva atención, pero una cuestión profunda, de sumo interés, se maneja con desatención y total descuido.

 

3.- Quisiera estar totalmente equivocado, pero es mi creencia que en la sociedad dominicana actual, la niñez es lo único que se puede salvar desde el punto de vista de buena conducta.  Pero para lograr algo positivo de nuestros niños y niñas, desde ahora hay que comenzar a cultivarles su mente, sembrarles ideas fructíferas.

 

4.- Los hogares y las escuelas, son escenarios adecuados para conseguir los loables fines perseguidos, porque son los espacios donde se conquista con facilidad ese material humano que procuramos tallar.

 

II.- Conocer el significado social del dinero

 

5.- Los dominicanos y las dominicanas del futuro, están en el deber de saber que el dinero no es algo que representa un concepto moral o intelectual; que el mismo no es otra cosa que una mercancía que, como categoría histórica, llegará a desaparecer.

 

6.- Porque el dinero ha sido aceptado como un símbolo, ha llevado a la gente a convertirlo en divinidad, como que pertenece al cielo.

 

7.-  Por la función desempeñada por el dinero en una sociedad como la dominicana actual, es  normal que sea visto con poderes semejantes al  Dios de los cristianos, porque es medio de pago universal; libera deudas;  es el contravalor de todas las mercancías, servicios o prestaciones, en fin, es equivalente  general y  posibilita  adquirir todo lo que está en el mercado  y,  a veces,  hasta a los corazones.

 

8.- El dinero, que permite la adquisición infinita de mercancías, penetra por todas partes, disuelve todos los lazos tradicionales y transforma relaciones establecidas.

 

III.- Enseñar sobre la función del dinero

 

9.- Aquellos a quienes en el porvenir queremos verlos convertidos en mujeres y hombres de bien, es necesario explicarles que esa mercancía, el dinero, que hoy hace un más cómodo acceso a las grandes y hermosas tiendas de ropa y vehículos de lujo, no lo significa todo en el ser humano.

 

10.- El uso fuera de lo común, la utilización extravagante del dinero, no es signo para dignificar a un individuo, sino que se presta a ser objeto de calificativos que le rebajan.

 

11.- Hace falta en nuestras escuelas enseñarles a los alumnos  que la persona física, no debe convertirse en esclava del dinero,  ni verlo como  el curalotodo, la panacea de la vida. Sirve como medio de cambio, pero no para enaltecer a la especie humana.

 

12.- Los padres y los maestros, cada uno en su lugar para educar, deben hacer surgir en los hijos y en los escolares, la idea de que tener dinero no es una afrenta, siempre que se adquiera en forma licita y se hace uso de él para asuntos limpios.

 

13.- Es una cuestión de honor para cualquier sembrador de ideas, papá, mamá o maestros, hacer saber al niño o a la niña, que lo único que le da valor a los seres humanos es la decencia y la moderación en la conducta moral y social.

 

14.- Ninguna ciudadana o ciudadano se hace merecedor del respeto y la consideración de sus connacionales, por su patrimonio económico holgado, sino por su correcto proceder en el medio donde vive.

 

15.- La mujer o el hombre que sobresale de manera extraordinaria, no es el que dispone de dinero para envilecer a los demás, sino quien aporta en la sociedad humana para el desarrollo material, ético y moral.

 

16.- Los pueblos no se identifican con las personas físicas que han hecho dinero con el fin de elevarse sobre los demás y sintiéndose en las alturas, ver a las víctimas de la opresión con indiferencia despreciativa.

 

Ideas finales

 

17.- A las niñas y a los niños, hay que convencerles para que acepten y retengan como principio suyo, que el hábito o disposición hacia el bien, es lo que les hará personas de valía, y no la ambición de opulencia en dinero, que solo genera vicios y pretensiones desmedidas.

 

18.- Necesitamos desarrollar el intelecto de la niñez dominicana, para que en el mañana obre con virtud, demostrando en su accionar que está formada para la honestidad, la integridad y la fortaleza moral.

 

19.- Se impone que la mujer o el hombre del mañana, no tenga el afecto profundo que hoy muchos coterráneos sienten por el dinero, llegando a enloquecer por él, por amarlo excesivamente.

 

20.- En el ambiente dominicano, hay que comenzar  a borrar de la mente de nuestra gente, que dinero y dólar no son expresiones de poder social invencible y que, por el contrario, fijar la idea de que dinero y dólar  ambicionados, degeneran la moral y nuestras buenas costumbres,    hasta llevar a muchos  a la corrupción.

Por: Ramón Antonio Veras

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