Encuestas y políticos

Por Manuel Hernández Villeta martes 18 de junio, 2019

Las encuestas son imágenes de un momento. Es un instante que puede marcar el rumbo del trabajo a seguir. Es saber la fortaleza y las debilidades. Difícil poder pensar que la encuesta en si puede dar el triunfo o la derrota. Enmarca como se debe ir trabajando día a día, pero no más.

El espejismo de una encuesta puede volver loco a un candidato. Hacerlo dar pasos a ciegas. No saber hacia dónde va. Y al final, se sorprende que se creyera ganador, y no pasa de ser un perdedor.

Es a todas luces un instrumento científico de medición, sobre todo en el campo electoral, pero mucho cuidado con  el político que se subordina a los corifeos, y a los que venden ilusiones. Más  conviene al aspirante tener los pies en la tierra, que dejarse manejar por agitadores de poca monta.

Hay que tener fe en las encuesta para el trabajo inmediato, pero no creer que los resultados de hoy, nos van a acompañar en todo una campaña política. En todo caso la encuesta mide niveles de popularidad, es al político que le toca hacer el trabajo.

Para estas elecciones los medios electrónicos estarán a su máximo nivel. Serán los comicios de la tecnología. Los partidos deben utilizar todos los medios a su alcance. Es la forma de llegar a los futuros electorales. Ya pasó la época de los grandes oradores  y de un cierre de campaña en el área de los puentes.

Hoy tienen más importancia la radio, la televisión, el internet, los medios  masivos de difusión. Se puede dar el caso de que un político sin ningún carisma pueda ganar, ambientado en una propaganda moderna, efectiva y millonaria.

En este siglo 21 lo importante, aunque no estemos de acuerdo, es la publicidad masiva. Las ideas van quedando en segundo lugar, y se proyecta el simple mensaje encajonado, un slogan publicitario preparado en laboratorio y que sólo sirve para llenar un espacio televisivo.

Sale el elector perdiendo. No hay programa de gobierno que se presente a la palestra. No se discuten los puntos básicos de que como se podría gobernar. Para las nuevas generaciones esos son temas que carecen de mayor trascendencia.,

Pero los políticos tienen la obligación de mantener los niveles educativos. No pueden dejar a un lado su programa de gobierno. ¿Qué van a hacer si llegan a ganar las elecciones?. No puede el pueblo darle su voto a uno que no le demuestre sinceridad.

Los políticos proponen, las encuestas revelan, los programas de gobierno siguen oculto, pero que nadie olvide que el día de las elecciones el hombre común y corriente tiene la misma fuerza deliberativa del gran empresario. Si hay conciencia y se rechaza el pica-pollo se escogerá un buen candidato, sino, caeremos al abismo. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

Por Manuel Hernández Villeta

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