En primera persona

Por Maximo Sanchez sábado 20 de julio, 2019

Creo que el Presidente constitucional de la República Dominicana, ha visto la celada histórica a la que le quieren conducir algunos de sus funcionarios con un nuevo intento de modificación constitucional, para como dijo su hermana legisladora, perpetuarse en el poder.

El presidente Danilo Medina no merece muchas de las vergonzosas situaciones por las que lo hacen pasar algunos de sus funcionarios; desde la situación de la elección de los jueces de la Suprema Corte de Justicia y la oprobiosa ofensa a la magistrada Mirian Germán, hasta el desmentido de los documentos del caso Odebrecht, que con estas nuevas pruebas debería comenzar un nuevo juicio, porque estos hechos solo prueban la torpeza manipuladora del Ministerio Público.

El interés por la reelección del Presidente Medina, ha distraído la atención a los temas neura’rgicos del país; muchos funcionarios, designados por el Jefe de Estado para servir desde sus posiciones a las diferentes necesidades y ejecutorias estatales, han decidido emplear la mayor parte de su tiempo a labores captación de simpatía para la causa de una nueva reelección.

El efecto que quiso evitar el Presidente, cuando los aspirantes presidenciales de su gobierno renunciaron a sus puestos, para no contaminar la labor del Estado con sus aspiraciones y campañas, ahora se reproduce con todo lo negativo de esto, pero para provecho del propio Jefe de Estado.

El pueblo dominicano ha tenido un largo respiro de casi 20 años, donde las libertades públicas, y el progreso económico se han expandido a casi todas las capas sociales; una mirada sobre cualquier rincón del país, nos concede razón en esta afirmación; obras de infraestructura, publicas y privadas han sido sembradas a lo largo y ancho del territorio nacional, así mismo como una actividad económica inusitada, desconocida en periodos anteriores.

Esta carrera de progreso, que hasta ahora hemos tenido sin menoscabo de las libertades ciudadanas, no debe ser interrumpida por el ego de personas que sienten su suelo resquebrajarse bajo sus pies; quienes han incurrido en actos bochornosos, que paguen sus consecuencias sin escudarse tras el figura del Presidente.

El Presidente Danilo Medina no debe aceptar la daga de esas manos extendidas de algunos que se llaman sus amigos y compañeros; el suicidio histórico y político, no es la solución. 

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