En este Gobierno no hay impunidad el que la hace ¨e´pa fuera que va¨ (Corde)

Por Humberto Salazar Lunes 13 de Febrero, 2017

La impunidad, tantas veces mencionada y pocas veces comprendida, recibió otro golpe de parte del Presidente Danilo Medina, cuando en el día de ayer emitió el decreto 16-17 por medio del cual ordena la suspensión de todas las operaciones de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE), el cierre de la Comisión de Reforma de la Empresa Pública y la cancelación del nombramiento del ahora ex y último director de la primera de esas instituciones Leoncio Almanzar.

Todo esto sucede en medio del escándalo público que se presentó al haber vendido CORDE, una porción de terreno donde se ubica uno de los sectores mas populosos y pobres del municipio del Santo Domingo Este, el llamado Los Tres Brazos, sector que debe su nombre a la división del río Ozama en dos corrientes de agua y su unión con el río Isabela en ese punto geográfico.

Lo cierto es, que cada vez que se ha presentado una denuncia, escándalo público, atisbo de cualquier practica corrupta dentro de su gobierno, al Presidente Danilo Medina no lo ha temblado el pulso para cesar en forma inmediata al funcionario de que se trate y si hoy día son pocos los que están sometidos a las justicia, esto se debe a la inacción de las autoridades del Ministerio Público, que son las llamadas a pedir las informaciones al poder ejecutivo y actuar en consecuencia.

Sin embargo, el cierre definitivo de CORDE es un buen ejemplo de como los recursos públicos han servido para enriquecer a las grandes familias, apellidos sonoros e individuos que se hacen pasar por impolutos y poseedores de una honradez acrisolada, mientras sus fortunas no resisten una mínima investigación, pues como decía el fenecido presidente Joaquín Balaguer, ¨todas las fortunas del país son fruto del saqueo que se ha realizado en contra del Estado dominicano¨.

A la muerte de Trujillo en el año 1961, las empresas que eran propiedad del dictador, pasaron a ser patrimonio del pueblo dominicano, se consolidaron los ingenios azucareros en el Consejo Estatal del Azúcar, las empresas productoras de bienes y servicios en CORDE, los hoteles en la Corporación de Fomento de la Industria Hotelera y la empresa eléctrica comenzó a llamarse Corporación Dominicana de Electricidad.

El mejor testigo de como se repartieron entre las familias de la oligarquía dominicana los bienes de Trujillo, que controlaba toda la economía dominicana como un derecho personal, fue Balaguer, quien intentó quedarse como presidente heredero a la salida de la familia del dictador, y criticó acremente en su libro: ¨De la Sangre del 30 de Mayo a la del 24 de Abril¨, el reparto que se hizo de toda la fortuna acumulada en la dictadura por parte del denominado gobierno del Consejo de Estado.

Existe una anécdota de la época, que retrata de cuerpo entero a que fueron los miembros del primer Consejo de Estado al palacio nacional, cuando se hablaba de repartir los bienes de Trujillo, se dice que Monseñor Eliseo Pérez Sánchez, un sacerdote que era miembro de dicho consejo, agarrándose la sotana exclamó: ¨échenme lo mío aquí¨, esta historia cuya veracidad solo pueden confirmar los presentes en la reunión todos ya muertos, corría de boca en boca en los mentiremos políticos de la época.

Para tener una idea del emporio que fue cerrado en el día de ayer, nos imaginamos que para la mayoría de los dominicanos de esta generación las siglas CORDE no significan nada, las empresas que integraron esta grupo eran 24 y juntas todavía no existe nada comparable, en cuando a la variedad de productos y servicios que ofrecían en la moderna República Dominicana.

Múltiples empresas fueron heredadas por el pueblo dominicano de parte de Trujillo, todas ellas construidas sobre la base del monopolio, nadie podía importar o producir productos que pudieran competir con las empresas del dictador, al final de su régimen, era dueño del 80% de la producción industrial del país y sus empresas, tanto públicas como privadas, empleaban sobre el 60% de la masa de trabajadores de la República.

CORDE por ejemplo poseía fabricas de clavos, de sacos y cordeles, de pintura, de cigarro y tabaco, de calzados, de aceites vegetales, de mármol, de papel, de vidrio, de sal y yeso, de baterías, de calzados, molinos de trigo, chocolate, una inmobiliaria y hasta una compañía aérea (Dominicana de Aviación), todas desaparecidas o entregadas a precio de remate al sector privado.

El cierre definitivo de CORDE, viene como anillo al dedo hoy en día en que tantos habla de impunidad estatal e indolencia de la justicia dominicana, porque lo que muchos no quieren decir es que la mayor parte del enorme patrimonio de Trujillo, no reposa en los bolsillos de los políticos dominicanos, los cuáles se entretenían peleándose en medio de la guerra fría y el denominado enfrentamiento este-oeste, sino en las abultadas cuentas bancarias que reposan en bancos extranjeros a nombre de los apellidos sonoros de la República Dominicana.

El último intento de repartirse lo que quedaba, fue la venta aparentemente a precio de ¨vaca muerta¨ de la tierra ubicada en la margen oriental del río Ozama donde se asienta el sector de Los Tres Brazos, un negocio que multiplicaría mínimo por 10, una ¨inversión¨ de 80 millones de pesos, los cuáles no se han pagado y es una muestra fiel de modo en que se repartieron históricamente los bienes que pertenecían a todos, es decir, al pueblo dominicano.

CORDE es un dedo acusador, señala directamente al centro de las alianzas público-privadas sobre las que se han construido enormes fortunas sobre la base del reparto descarado e indiscriminado de lo que es de todos, Danilo cumplió con su deber, como jefe de la administración pública tomó las medidas que le competen en este caso, ahora le tocaría actuar a la justicia dominicana.