En el PRD triunfa lo positivo, lo político, lo institucional 

Por Fernando Peña

Prudente, Miguel Vargas da todo el poder a los dirigentes y militantes. Su fuerza en el PRD se apoya en las reglas y normas institucionales no en fracciones ni malquerencias de algunos. 

Miguel Vargas reaparece con fuerza en el escenario nacional con un PRD energizado, haciendo oposición constructiva pero firme. 

Entre los perredeistas, en los 80 y tantos de existencia partidaria, han existido altas y bajas, divisiones y fortaleza, oportunistas, revolucionarios, conservadores, dirigentes y militantes abnegados, liderazgos carismáticos, dominantes, moderados, integradores.

En cada familia dominicana hay una actitud, una historia, una militancia del PRD…

No se podrá narrar la vida, la historia política dominicana sin el PRD.

Si hoy tenemos este tránsito de democracia, aun con sus debilidades, es gracias al PRD, a las furas democráticas y progresistas de nuestro país.

El PRD esta y ha estado en primer orden. Nunca se podría olvidar el 1978 el ascenso al poder del PRD con Don Antonio Guzmán, que nos abrió las puertas a la democracia derrocando la semi dictadura ilustrada de Joaquín Balaguer.

Las luchas, muertes y persecuciones contra Peña Gómez y los perredeistas, contra el pueblo dominicano en aquellos años de sombra democrática en la sociedad dominicana.

El PRD ha sido luz, sombre, libertad y tragedia misteriosa.

Esta última porque ha tenido en su gravitación partidaria el lumpen proletario, el desclasado, el que nada tiene, nada cuesta y nada valora.

El PRD es la verdadera esencia de la sociedad dominicana y sus clases y sectores de clases.

Impera el chisme, la intriga, la vileza y también cual dialéctica, la honradez, la disciplina, la altivez, el acrisolado pensamiento, la actitud humanista, la solidaridad, el amor al pueblo y sus lideres, el dador de la mayoría de partidos dominicanos.

Que inmenso es el PRD…

Miguel Vargas tomó la rienda del PRD, miles de obstáculos se cruzaron y cruzan en su camino.

Colaborador del doctor Pena Gómez, financista del PRD, se preparó personalmente, políticamente y construyó un perfil empresarial cual exitoso calculista.

Nunca se desligó del PRD ni de la política, siempre de bajo perfil al lado del líder ido a destiempo, Peña Gómez.

Llegado el momento, asumió Miguel Vargas, el liderazgo del PRD, fue candidato presidencial y ahí se desataron todos los demonios de ese PRD en su contra.

Conjuraron contra el fuera y dentro del PRD para que fracasara y perdiera la presidencia de la república que la tenía casi ganada.

Cual gladiador, nunca se rindió, libró todas las batallas, ganó legalmente el PRD, sus adversarios internos no tuvieron mas que irse y formar tienda a parte, porque se negaron a integrarse y dejar de conspirar.

Dice un refrán que perdiendo se gana. Pues, el PRD perdiendo ha ido ganando… 

Después de todo eso, en cada proceso electoral, cada derrota electoral presidencial ha sido motivo de cambios y ajustes internos.  

Miguel Vargas en el PRD ha logrado eliminar lo que tanto daño ha hecho a la organización, el que la competencia se define por fracciones, es decir, grupos avalados por el patronazgo de dirigentes nacionales. 

El criterio es que prevalezca la institucionalidad, no el interés personal o de apetencia de dirigentes sectoriales. 

Con encono de resistencia de uno que otro se va logrando. 

Apostando al desarrollo y relevo del liderazgo en el PRD.

Todo dentro del marco de una relación de corte institucional. 

Fuera de ahí nada… 

El PRD va renovándose, creciendo, actualizándose, modernizándose, logrando que lleguen jóvenes y nuevos lideres de la sociedad. 

Hay resistencia ante ello, normal que así sea, pero triunfa lo positivo, lo político, lo institucional. 

 

Por Fernando Peña 

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