En el 2017 64,000 Alumnos de Colegios  Pasaron a las Escuelas Públicas

Por Francisco Rafael Guzmán jueves 3 de mayo, 2018

La Noticia del Siglo (Leges Mutandae Sunt)

Estoy perplejo con la noticia de que 64 mil estudiantes de colegios privados pasaron al sistema de enseñanza pública. El gobierno pretende fortalecer la educación pública, eso estaría bien, pero no se trata de eso en realidad; se dijo que muchos colegios católicos pasarían a al sistema de enseñanza pública. Para nadie es un secreto que la iglesia católica, sobre todo después que se firmó el concordato con La Santa Sede en 1954, ha tenido muchos centros educativos que lo ha venido fundando y administrando, pero algunos se fundaron mucho antes de esa fecha.

 

Sin embargo, no  van a pasar todos los colegios católicos al sistema de enseñanza pública, sino los colegios pequeños. Aunque sean muchos los pequeños, los colegios católicos grandes tienen una población estudiantil muy numerosa, como por ejemplo el Colegio Dominicano de Lasalle, Loyola, Calazán, entre otros. En el caso de muchos colegios católicos pequeños no se trata en realidad de que van a impartir una educación laica, se trata de que esos centros educativos resuelvan problemas económicos que no pueden resolver siendo administrados por las órdenes religiosas de La Iglesia Católica.

Es un asunto de subsistencia de esos centros educativos, que no pueden operar en las actuales circunstancias, por lo visto les resulta más cómodo que el Estado les pague sus maestros y les cubra los gastos. Sin embargo, se quiere dar la apariencia de que se está resolviendo un gran problema,  aparentar  que en nuestro país se está haciendo una revolución educativa.

Las reglas del juego hay que cambiarlas, no se debe empecinar el presidente de la República y su gobierno querer entretener al pueblo, a los ciudadanos, haciendo creer lo que no es.

Un gobierno que se endeuda tanto, un gobierno que no resuelve el problema de la inseguridad ciudadana, un gobierno que permite con la importación de vehículos de motor el tránsito sea un caos y no se pueda transitar por las calles y que además la contaminación ya constituye un serio problema, un gobierno que no habla de la corrupción que arropa a sus funcionarios y no plantea los cambios en las leyes para que los funcionarios públicos sean sancionados por corrupción, un gobierno que no les cumple a sus suplidores, un gobierno que no limita las importaciones de productos alimenticios producidos en nuestros país para que haya competencia con el productor local y en vez de bajar los precios  lo que provocan es una exagerada inflación, un gobierno que no dice nada de las leyes orgánicas de las entidades del Estado que permiten que algunos funcionarios se aumenten los sueldos y los mismos sean más altos que los del presidente de la República, mientras los trabajadores cobran sueldos de miseria, un gobierno que dice que en su gobierno las lomas no van a ser destruidas y sin embargo permite sí sean destruidas, si quiere decir que no es así que visite el municipio de Tenares y vea lo que pasa con la mina de Curva Dura, lo mismo que ha  pasado en el Mogote de Moca con la mina de extracción de materiales  explotada que los moradores cercanos allí atribuyen la propiedad de la misma a un señor apellido Alba  y lo que pasa en otras lomas del país.

 

Ni el presidente de la República es un chapulín colorado y ni el pueblo es un zoquete para que le estén haciendo creer con  sainete que aquí va a haber una reforma educativa, no la puede haber si el modelo neoliberal al que se ha plegado su gobierno y lo han estado  todos los gobiernos del PLD no permite ningún tipo de orden, ese modelo en el cual la hegemonía la tiene el capital financiero y toda la estructura jurídica se pone fundamentalmente al servicio de los intereses económicos de este -sin importar las consecuencias para el resto de la sociedad (sin importar las mayorías)- impide una planificación ordenada, porque las acciones de las entidades estatales se vuelven caóticas. Con la hegemonía del capital financiero, el capital dinero especula para la maximización de sus ganancias, lo que impide el orden en la planificación de las actividades estatales. Se habla de que una obra que se valúa en una cantidad antes de ser construida, para luego decir que la inflación hizo que la inversión es muy superior, siendo así pueden los contratistas de las obras especular exagerando los costos para obtener mayores ganancias, contando con la connivencia de los funcionarios gubernamentales para también ellos hacerse ricos valiéndose del dolo y engañar al Estado para beneficio de ellos.

 

No creo en la xenofobia, ni en el racismo, pero no creo que expandir más las relaciones comerciales con la República Popular China pueda beneficiar al país tanto como se ha dicho, tampoco creo que con incentivar el turismo más (venga de donde venga) va a beneficiar mucho a la economía dominicana, eso es apostar a una economía de servicios; pero además, construir más hoteles -al igual que muchas viviendas y escuelas- hasta provoca grandes daños al medio ambiente, si no hay reciclaje de materiales de construcción.

No desplacemos tanta mano de obra hacia el sector servicios, controlemos la tasa de natalidad para que la cantidad de la población dominicana permanezca igual sin aumentar, tratemos mejor no crezca, debemos estimular la producción agrícola orgánica y la industria que menos contamine. Pero el presidente Danilo Medina y su equipo no oyen a nadie.

 

Aquí mucho se oye decir, especialmente a personas vinculadas a la carrera jurídica, aquí hay leyes para todo, lo que hay es que aplicarla. Ese no debe ser el discurso y ni a lo que se debe poner atención para llevarlo a la práctica, porque hay muchas leyes que deben cambiar porque no son justas. Las leyes deben cambiar (leges muntandae sunt). Al pan pan y al vino vino.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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