Empleos masivos

Por Manuel Berges Hijo lunes 14 de agosto, 2017

¡Solo siendo dominicano, se siente lo que yo siento!

 El problema del desempleo es a nuestro juicio el mayor del país, y es lógicamente el más costoso  de solucionar, pero  con soluciones firmes y sin pausas  se puede reducir a niveles aceptables,  en plazos breves.

Para la propuesta que mencionaremos  debemos  concluir  que en estos momentos poseemos las empresas y  los empresarios que manejan las mismas, un público consumidor, productos y servicios aceptados normalmente y con calidad, el deseo de progresar, energía eléctrica, tenemos la mano de obra, incluso entrenada; solo faltan: recursos económicos, los cuales existen pero  no están disponibles a precios adecuados.

La propuesta consiste en que se podrían conceder esos fondos a plazos relativamente largos y con  intereses  blandos, hasta con ese moderno recurso del financiamiento no reembolsable,  a  aquellas empresas que han probado en los últimos diez años, ser eficientes en su gestión,   pero que tienen  ánimos de crecer y con voluntad creadora para diversificarse no han podido lograr sus metas por falta de fondos, y que no forman parte de oligopolios o monopolios y si  lo son, que demuestren su firmeza en renunciar a  tales prácticas.

Estas empresas, se comprometerían a su vez a emplear más personas  para crecer y producir más,   para  crear compañías subsidiarias y diversificarse.

De esta manera, el éxito que hoy les acompaña será multiplicado en el futuro por su sobrada experiencia y destacadas dotes gerenciales.

Un programa de esta naturaleza sería además  muy bien visto y apreciado por la clase  trabajadora que anhela empleos para subsistir.

Esa clase trabajadora, que es mayoría  sin empleos y que no disfruta como la minoría empleada de  la protección del Código de Trabajo,  que en los tiempos actuales muestra preocupación y comparte con los empresarios los criterios positivos  de que las empresas ya no son monstruos que hay que acabar,  sino centros de producción que hay que proteger.

Trabajadores que entienden que sus superiores o gerentes deben ser hábiles y tienen que estar preparados y capacitados,  para que la empresa  no fracase en el ámbito competitivo y ellos conserven sus empleos y no los pierdan por una gestión errada, falta de planificación, precios fuera de mercado o gastos excesivos.

El público consumidor vería por igual el programa con aceptación total, pues la producción y los servicios se incrementarían y la competencia generada  con esta dinamización de la economía, mejoraría las condiciones de vida.

El Estado, por supuesto vería reducida la presión por empleos y hasta remitiría a los peticionarios de los mismos al sector privado y  tendría sus manos libres para hacer sus inversiones sociales en otros segmentos de la población que tanto necesitan de salud y  educación.

El Estado verá incrementar sus impuestos aduanales, de la renta y del ITEBIS por las importaciones, por el  aumento de la producción y las ganancias de capital.

El Estado tiene que patrocinar las inversiones apropiadas y estimularlas, para que aquellos que han probado que pueden administrar con éxito,  aumenten su producción,  a condición de que generen más y mejores empleos.

El Gobierno y el sector privado deben  garantizar  esta novedosa manera de reducir el desempleo.

¡Dominicano, hoy, se necesita sangre tipo Duarte!

 

Apple Store Google Play
Continuar