Embajador propone nuevo paradigma para enfrentar  la inseguridad internacional

Por El Nuevo Diario sábado 28 de abril, 2018

EL NUEVO DIARIO, RUSIA.- El embajador dominicano ante la Federación Rusa, José Manuel Castillo Betances, propuso en el marco de la IX Conferencia Internacional de Alto Nivel, en Sochi, Rusia, un nuevo paradigma para enfrentar los flagelos que causan la inseguridad internacional.

“Todos los países cuentan” para enfrentar los flagelos que causan inseguridad en el mundo”, expresó el diplomático.

Explicó que el fenómeno del terrorismo internacional,  el tráfico de drogas, de armas y la trata de personas, se han incrementado de manera considerable, a pesar de los ingentes esfuerzos que  desarrollan los diferentes países, a fin de enfrentarlos.

Manifestó el diplomático dominicano que uno de los principios que rige la lucha por la seguridad está basado en la doctrina realista que parte de que el Estado debe ser autosuficiente en garantizarse la seguridad y que por tanto debe contar con todos los mecanismos de defensa.

“Pero ante la nueva realidad que nos presenta el mundo cibernético de hoy, este paradigma termina siendo insuficiente. No toma en cuenta el fenómeno de la transnacionalización del crimen internacional omnipresente en casi todas las latitudes como consecuencia de la globalización”, acotó.

Apuntó que esa realidad implica que el enfoque de seguridad basado en la Guerra Fría debe ser superado, dando lugar a una estrecha y sincera cooperación entre los países, para enfrentar éxitosamente al enemigo común: el crimen organizado y todas sus manifestaciones.

Explicó que la ausencia de una política de seguridad internacional basada en el multilateralismo, el diálogo y en la solución pacífica de los conflictos como compromiso fundamental, “es lo que genera lo que he llamado la teoría del vacío, que se produce cuando hay sesgos ideológicos que impiden una efectiva cooperación internacional para enfrentar los flagelos de la inseguridad en perjuicio de la paz y la coexistencia pacífica entre los pueblos”.

Resaltó que la diplomacia preventiva, como herramienta para la alerta temprana es un componente esencial con el que se debe operar, y reconocer que este importante mecanismo del sistema de las Naciones Unidas, que tiene como fin detectar las amenazas a la paz y la seguridad internacionales, podrá funcionar solo en la medida en que exista una estructura de coordinación multilateral entre las naciones, que permita que fluya la información y la adecuada transferencia de tecnología, sin lo cual no es posible prevenir.

Explicó que la nueva visión  “Todos los países Cuentan”  convoca  a un enfoque más integral y solidario de la problemática de la seguridad, tanto en su dimensión compleja de seguridad de Estado, como en la propia seguridad de la vida humana.

Apuntó que la nueva doctrina en materia de seguridad internacional, demanda ampliar la cooperación internacional superando los prejuicios y diferencias ideológicas que puedan existir entre los países, para garantizar que las naciones puedan adoptar medidas preventivas como la única forma de lograr avances sustantivos ante el creciente tráfico de los flagelos citados y el terrorismo internacional.

El diplomático indicó que el último informe anual de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), presentado en Viena en junio 2017, revela que aproximadamente,  250 millones de personas en el mundo (5% de la población total) consumió drogas. Y en los últimos seis años se han identificado 739 drogas sintéticas nuevas.

Castillo Betances sostuvo que de la misma manera, se ha incrementado el flujo del dinero que mueve el crimen organizado. “Una muestra de lo planteado se expresa en el hecho de que en la década de los 90 el mercado de las drogas representaba unos 300 mil millones de dólares, dijo”.

Hoy ese mercado, de conformidad con la organización Red Internacional de Acción sobre Armas Pequeñas (IANSA), ya alcanza los 600 mil millones de dólares. Y no menos gravoso es el hecho de que el tráfico de armas se ha situado en una escala de más de 10 mil millones de dólares al año.

Resaltó que las armas ligeras son una verdadera desgracia.  De acuerdo con  las Naciones Unidas, (ONU), en el mundo circulan más de 500 millones de armas de este tipo, y se estima que hay una por cada 12 personas. Actualmente,  se estima que cada año alrededor de 526.000 muertes violentas son causadas por armas pequeñas.

Apuntó que estas armas han sido protagonistas de 46 de los 49 conflictos importantes surgidos desde 1990, y responsables de la muerte de cuatro millones de personas, la mayoría civiles, mujeres y niños.

Asimismo, el Centro Regional para la Paz, Desarme y Desarrollo de la ONU, establece que en América Latina y el Caribe hay 80 millones de armas de fuego.

El experimentado diplomático resalto que la complejidad del fenómeno matizado por la proliferación de armas, drogas y terrorismo convoca a una reingeniería en materia de cooperación internacional, para garantizar la paz y la seguridad que requieren y demandan los países.

De ahí su propuesta de un nuevo paradigma, ante la gravedad de los males planteados, “Todas las naciones cuentan”, pone énfasis en la cooperación multilateral como base fundamental en la lucha por la seguridad internacional.

Y parte del criterio de que, aislar no es una buena fórmula, para enfrentar con mayor eficiencia los problemas citados, especialmente, cuando se trata de países que quieren y pueden aportar a la estabilidad y seguridad a nivel regional y global.

Reveló que marginar en materia de seguridad es un desatino incomprensible que dificultad alcanzar convenios que garanticen una seguridad y paz duradera en beneficio de los pueblos que sufren la crueldad de las guerras, los atentados terroristas, el tráficos de armas y drogas.

El diplomático caribeño argumentó que la nueva visión  “Todos los países cuentan”, se inspira en el reconocimiento pleno de los organismos del sistema de la ONU, y está cimentado en que frente al proceso de globalización la consideración del principio de interdependencia de los pueblos tiene una determinante incidencia en la solución de los problemas regionales y globales.

Lo que se explica por el hecho de que ningún Estado en el marco bilateral, ni en solitario está en capacidad de dar respuesta a ninguno de los problemas de la seguridad internacional.

Sostuvo que la valoración  de este principio a la hora de elaborar  políticas públicas nacionales en materia de seguridad dará la posibilidad de una mayor cohesión y planificación centralizada de las políticas regionales e internacionales y así poder enfrentar de manera competente los flagelos que causan la inseguridad internacional.

Adujo que la práctica en los últimos años al margen de la institucionalidad del sistema internacional, ha conducido a más y más conflictos, ¿pequeños?,  si, explica, pero tan desastrosos en costos de vidas humanas y destrucción  de riquezas materiales, espirituales  e históricas como cualquier otro conflicto a escala planetaria.

El embajador dominicano apuntó que América Latina y el Caribe, como una región de paz, siempre asume de manera sincera y honesta que el tema de la paz internacional no debe tener competencia, para ser  colocado por encima de todas las concepciones y discrepancias.

“Sin paz no hay espacio para la vida. Solo observemos y meditemos en las miradas tristes de los millones de víctimas, de refugiados; de niños huérfanos desamparados y viudas desgarradas con profundas secuelas de los conflictos y las guerras”.

 

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