“Elle”: Suspenso erótico y provocaciones violentas

Por Carlos Luis Baron viernes 24 de febrero, 2017

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El cine del director holandés Paul Verhoeven ("Soldier of orange", "RoboCop", "Total Recall") siempre ha tenido una fascinación por la necesidad incontenible de la transgresión.

El que conoce su estilo sabe que sus películas desnudan la psicología humana hasta degradarla a las más mínimas vísceras de la obsesión, de la perversión y de la sexualidad con el fin de provocar violentamente con las escenas más retorcidas que uno se pueda imaginar.

Verhoeven también ha filmado películas de acción y de ciencia-ficción y ha hecho thrillers eróticos. Pero desde "Black book" (2006) no dirigía una película porque se encontraba pensando en aquellos días en los que el éxito en Holanda y en Hollywood lo tenía ocupado. Ahora para acordarse del pasado, regresa provocativamente a la violencia erotizada con "Elle" para lograr algo original. Y lo hace con el retrato psicológico de una mujer que recurre a todos los deseos sexuales reprimidos para liberarse de los tabúes que la ofuscan.

La protagonista, Michèle (Isabelle Huppert), es una dama exitosa que maneja una empresa que produce videojuegos. Su personalidad demuestra una incalculable frialdad con el trato que le da a ciertas personas, sobre todo porque es pragmática para los asuntos personales. Para ocultar sus manías, lleva una existencia tranquila en su lujosa casa y tiene una relación penosa con su hijo.

Un día gris, Michèle es violada en su casa por un intruso enmascarado que al parecer ama la violencia, pero a pesar de la golpiza queda viva. Es acosada una y otra vez por el mismo maleante. Pero días después decide no ir a denunciar las agresiones a la policía para ella misma desenmascarar al acosador y justificar su venganza. Así la subsistencia tan complicada de Michèle parece el inicio de un plan siniestro de algo que manipula a su antojo.

La narración de la historia perturbadora de Michèle logra ser interesante por las manías latentes con las que ha crecido. Esconde su verdadera fantasía sexual, es indiferente ante la muerte y comete adulterio sin escrúpulos morales. Durante toda su vida ha sido dueña de una tragedia familiar que consecuentemente le ha causado severos traumas psicopáticos. Su sangre está corroída por los abusos sexuales.

A veces, Michèle acude a la violación como medio de escape de los delirios sexuales que se hallan cohibidos. Y lo practica como una rutina insaciable. Basta con ver que su comportamiento enfermizo se alimenta con sadomasoquismo, voyerismo, necrofilia, lesbianismo, violaciones y todas las pasiones prohibidas, pero no lo vemos a simple vista porque, en efecto, Verhoeven construye los subtextos de forma implícita a través de un uso virtuoso de la tergiversación.

No es una sorpresa que el personaje sea tan complejo. La interpretación de Isabelle Huppert, quien está acostumbrada a interpretar a personajes escabrosos, ofrece una de las mejores actuaciones del año. Posee un aparente registro dramático que hipnotiza con su ecuánime expresividad. Es la mirada de una mujer fatal que, una vez que habla, la cámara comienza a temblar.

Tampoco me extraña que algunos de los giros de la trama sean sorpresivos para que las permutas lleguen sin avisar. Aunque siempre se mantiene inquietante y descabellada, lo que sabemos es que hay cine del señor Verhoeven para rato. Su violencia explícita viene envuelta en las entrañas de un thriller de misterio que rompe las expectativas cada vez que aterra sin la necesidad de caer en la aquiescencia. Ahora el morbo viene con suspense y humor negro.

Ficha técnica

Año: 2016

Duración: 2 hr. 10 min.

País: Francia

Director: Paul Verhoeven

Guion: David Birke

Música: Anne Dudley

Fotografía: Stéphane Fontaine

Reparto: Isabelle Huppert, Laurent Lafitte, Anne Consigny, Charles Berling

Calificación: 7/10

Yasser Medina

@YasserEMM

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