Eliminación de subsidios

Por Manuel Hernández Villeta

La eliminación de los subsidios es un trago amargo. Es un riesgo político, que puede reducir los márgenes de popularidad  del gobierno. Es, además, una apretada faja que se coloca en la cintura de la mayoría de los dominicanos. Hay un sector empresarial que está de acuerdo con la eliminación de los subsidios, pero no piensa en sus  efectos colaterales.

Por siempre el gobierno no puede estar subvencionando casi todos los renglones de la vida nacional. Es una carga demasiado pesada. Ahora su componente social obliga a que los subsidios no se puedan suspender de golpe y porrazo. Hacerlo sería tornar insoportable el costo de la  vida.

Es una norma tradicional de todos los gobiernos establecer subsidios, para granjearse simpatías populares o empresariales. En muchas ocasiones no se daban  condiciones para esas facilidades, y se llegó a ofrecer servicios y   productos por debajo del costo de producción.

Todos esos gobiernos intentaron romper con los subsidios, pero al final prefirieron dejarlos, y evitar de esa forma que mermarán sus niveles de popularidad. El gobierno actual podría ahora llevar a cabo una tarea de ir podando la subvención a servicios y productos, para que se ofrezcan  con los vaivenes del mercado.

Si bien es necesario desmontar subsidios, el presidente Luis Abinader debe tomar en cuenta el momento económico y social que  en medio de la pandemia vive el país, y puede posponer esos recortes para la segunda mitad del año. Esos reajustes se deben hacer ocasionando las mínimas lesiones a la economía popular, y estableciéndolos  por etapa.

Ya este año 2022 comenzó con los primeros escalones de la eliminación del subsidio a la energía eléctrica, lo cual ha motivo protestas de los usuarios. Hay que tomar en cuenta que sólo un puñado insignificante de circuitos tiene lo que se califica de  electricidad 24 horas, mientras que en la mayoría de los sectores los apagones llegan  a totalizar hasta diez horas cada día.

Es inaceptable que a los gobiernos toque subvencionar desde la cebolla  hasta un campeonato de béisbol profesional. Sin embargo se impone la mesura, el análisis frío, el mantener la integración social y económica, y evitar chispas que puedan ocasionare efectos periféricos.

Hay que desmontar los subsidios,  pero este no es el momento. Hay que dar tiempo a que el país logre una mayor recuperación en esta lucha contra el Covid-19. Ya la inflación y el agiotismo colocan a los dominicanos contra la pared. Si hay que aplicar recortes, que se espere a mitad de año. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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