Elegía morada

Por Jesús M. Guerrero martes 7 de enero, 2020

Inicio con un fragmento del poema Elegía de Miguel Hernández, cito: “Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado.”

Las elecciones municipales serán celebradas en febrero como la primera fase de los comicios del 2020, es evidente que la división del partido de gobierno le genera un escenario extremadamente difícil, en el que se expone a una derrota contundente por primera vez desde el año 2004. Pero, en el Distrito Nacional la hegemonía morada sufrió su primer revés desde el 2002 con la derrota sufrida en el proceso electoral del 2016, al perder la Alcaldía en 44 días.

El PLD está tan maltrecho producto de la honrosa salida de Leonel Fernández y la consolidación por primera vez en años de un bloque opositor; se vislumbra que en esta ocasión desde el 2002, el PLD perderá por completo la plaza del Distrito Nacional, la cual durante la época de gloria morada fue su principal demarcación política. En el año 2002, José Tomás Pérez y Roberto Salcedo obtuvieron la Senaduría y Alcaldía, respectivamente, en el caso de José Tomás Pérez fue el único Senador que consiguió la victoria por el PLD en ese proceso; ahora parece ser que terminaron los triunfos y la sustentación política que bien hubiese sido un matrimonio sin divorcio entre el partido oficialista y el Distrito Nacional se acabó abruptamente.

Desde el 2002 hasta el 2016 Roberto Salcedo fue la cara del gobierno local y salió por la puerta de atrás de la capital, ni siquiera pudo obtener la candidatura a Senador en las primarias del 6 de octubre y José Tomás Pérez fue sustituido en su escaño senatorial en el año 2006 por Reinaldo Pared quien se despide del Congreso en el 2020 y curiosamente, decidió no aspirar nuevamente a la senaduría, luego de que el Tribunal Constitucional fallo contra el voto de arrastre en las elecciones congresuales.

Las voces autorizadas del nuevo PLD, solo han podido expresar que están muy bien posicionados en las preferencias del electorado, pero sin enseñar una encuesta de prestigio, la firma Newlink mostró una situación electoral en la cual el candidato morado a la Alcaldía del Distrito Nacional, no llegaría ni a los 30 puntos porcentuales, el mismo destino de su antecesor. Para entender el pírrico esfuerzo de proyectar una imagen de triunfo recae en la intención de tergiversar la realidad irrefutable, cito un fragmento del libro de Luis García, Choque de la posverdad con la democracia, el poder y la política: “La democracia y la posverdad se entrecruzan. Los líderes populistas, tanto de extrema derecha como de izquierda, han sido los principales catalizadores y beneficiarios a nivel político, de esta coyuntura; en donde la apariencia pareciese imponerse a la realidad.”

Un partido dividido, desconectado de la sociedad, con imagen manchada y sin aliados de peso político, porque la fuerza electoral que conformaba el Bloque Progresista se fue con el expresidente Fernández y los que han permanecido en el oficialismo son rémoras sin valor electoral alguno. Parecería ser que estamos en el comienzo del proceso histórico de la transición de una etapa republicana a la siguiente, con la desaparición del sistema de partidos políticos que protagonizó el debate proselitista y lucha por el poder desde la caída de Trujillo.

El PRSC no es sombra de ese partido que con Balaguer a la cabeza gobernó 22 años, primero los 12 años comprendidos desde 1966 hasta 1978 y luego retornaron al poder luego de los 8 años del PRD en 1986 vuelve Balaguer hasta 1996 con la primera victoria de Leonel Fernández para luego ser sustituido por el PRD desde el 2000 hasta el 2004 y desde ahí la hegemonía morada venció todos los obstáculos, excepto, las apetencias desmedidas de poder que han provocado desasosiego desde el 2012 hasta la fecha.

Tal cual le ocurrió al PRSC con la desaparición física de Balaguer, al PRD con la irracionalidad y genuflexión ante el poder de turno de MVM y ahora con la obstinación del danilismo con la imposición del penco en busca de una reelección en cuerpo ajeno, el PLD se dirige al abismo político, del poder a la inevitable organización bisagra y la derrota absoluta en la capital es la antesala.

Un escenario parecido al descripto por Víctor M. Medina Benet en su obra, Los Responsables, Fracaso de la Tercera República, producto de la ambición de poder que obnubilo a Horacio Vásquez primero con la prolongación de dos años más a su presidencia y luego embarcarse en una loca aventura reeleccionista que no llego a puerto porque creo las condiciones para la instauración del régimen trujillista.

Cito un fragmento de la obra de Medina Benet: “El pueblo depositó en el general Vásquez su confianza y su fe. Si él se hubiera retirado de la presidencia de la República a la expiración del término para el cual fue elegido, hubiera pasado a la historia como el más grande de los presidentes de la nación. Por el contrario, la historia ha tenido que recoger en sus páginas un final diametralmente opuesto a lo que la esplendorosa iniciación de su gobierno en 1924 auguraba. Hoy, que yo sepa, no existe en todo el territorio nacional un solo monumento a su memoria. El pueblo, que lo amó, no quiere recordarlo; no lo ha perdonado todavía.”

En la actualidad no existe incertidumbre por la instauración de una dictadura tradicional, más bien una moderna que se fundamenta en corrupción y una oposición funcional; cosa que ya no es posible en la coyuntura actual por la unificación opositora, lo que causa inseguridad es la candidatura del penco que no tiene condiciones mínimas para dirigir un país y no tiene oportunidad alguna de ganar, sin embargo, su proyecto es la degradación del ejercicio político en su peor momento.

Maurice Jolie afirma en su obra, Diálogo en el infierno entre Montesquieu y Maquiavelo, que con todos los procedimientos que supuestamente garantizan el ejercicio de la democracia se pueden establecer dictaduras. Solo por medio de algo tan cuestionable como lo hecho en las primarias del 6 de octubre, podrían retener el poder y tal vez provocar una crisis sin precedentes en el país, peor que la crisis del 94.

Los líderes que ejercen el poder responsablemente, piensan en el inclemente juicio de la historia. La indudable derrota a la que se dirige el PLD, será el epitafio de muchos que a duras penas saldrán bien parados de este proceso electoral. Al perder el Distrito Nacional, el partido de la estrella que ya no brilla perderá gran parte de su sustentación política, la mayoría de su militancia.

Los dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana no entienden que nadie vuelve de un retiro. Ni siquiera Napoleón. Que llevó acabo un golpe de Estado y acabó sumido en la derrota. Su Waterloo tendrá el primer golpe en febrero y en mayo terminaran olvidados en Santa Elena.

Concluyo con la siguiente frase de Jorge Luis Borges, cito: “Hay derrotas que tienen más dignidad que la victoria.” Jorge Luis Borges

Por; Jesús M. Guerrero

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