Elecciones en Ecuador

Por Ernesto Jiménez viernes 24 de febrero, 2017

“La alternancia fecunda el suelo de la democracia”. Winston Churchill

Las elecciones generales de Ecuador han acaparado la atención de la clase política latinoamericana, debido a interesantes fenómenos económicos y políticos que han influido en el devenir de dicho proceso. Verbigracia, la imposibilidad del actual mandatario, Rafael Correa, de buscar la reelección presidencial para el período 2017-2021; el cual, sin embargo, podrá postularse nueva vez a la presidencia en las elecciones del 2021. Tan solo este hecho ha inspirado páginas enteras de reflexiones y análisis de expertos.

 

Los comicios se efectuaron el domingo 19 de febrero, y a la fecha, con el cómputo del 98.58 % de los votos emitidos por más de 10 millones de ecuatorianos, el candidato del partido oficialista Alianza País, Lenín Moreno, cuenta con un 39.33 % de los sufragios, el opositor Guillermo Lasso con el 28.18 % y la opositora Cynthia Viteri Jiménez un 16.26 %. Estos resultados parciales indican que será necesaria una segunda vuelta, a celebrarse el próximo 2 de abril.

 

A la luz de estos datos, el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Juan Pablo Pozo, ha establecido que “no es posible” un cambio de tendencia en el escrutinio de los votos. Sin embargo, a manera de respuesta a estas declaraciones, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, tozudamente insistió en la necesidad de que se espere a “que se cuente hasta el último voto” para establecer definitivamente los resultados de las elecciones y expresó que “nada está dicho” porque todavía no se había computado el total de los votos de algunas localidades de marcada tendencia oficialista.

 

Es importante destacar que en el sistema electoral de Ecuador existen dos formas de ganar la presidencia en primera vuelta: obtener más del 50 % de los votos o, en cambio, el 40 % con una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales respecto del segundo candidato más votado. Por esta razón, aunque Moreno lleva más del 10 % de diferencia sobre su rival, al no alcanzar el umbral del 40 % de los votos emitidos, sería necesaria una segunda vuelta electoral para decidir quién será el próximo presidente de este país suramericano.

 

El escenario de segunda vuelta plantea peligrosos desafíos al partido oficialista. En primer lugar, aquella proverbial frase del ilustre maestro de la política, Prof. Juan Bosch, que indica que la política marcha al ritmo del desempeño de la economía, cobra fuerza en momentos en que en Ecuador, la desaceleración económica -debido principalmente a la debacle de los precios del petróleo- podría pasarle factura al partido del presidente Correa; y en segundo lugar, las crecientes denuncias de corrupción administrativa han deteriorado sensiblemente la imagen del gobierno.

 

A este panorama aciago para el candidato oficialista se suma el hecho de que una oposición que estuvo dispersa en primera vuelta, tendría ahora la oportunidad de unificarse para sacar del gobierno al “correísmo”, que desde el 2006 ha dominado el panorama electoral ecuatoriano. Esto se evidenció tan pronto se difundieron los primeros boletines oficiales cuando la aspirante del Partido Social Cristiano, Cynthia Viteri, que obtuvo la tercera posición acorde a los resultados parciales de estos comicios, anunció su determinación de respaldar a Guillermo Lasso en un eventual balotaje.

 

Al margen de ideologías o banderías políticas, es justo reconocer que la estabilidad democrática que el gobierno del presidente Correa le ha otorgado a los ecuatorianos les permitirá decidir el próximo 2 de abril, en un ambiente de libertad y civismo, quién será el nuevo presidente de la República. Y quien sea que resulte electo tendrá el gran reto de recuperar el dinamismo económico, en especial en materia fiscal; mantener la estabilidad política y potenciar el desarrollo social.

 

 

 

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