Elecciones, crisis sanitaria, Gobierno y Estado

Por Francisco Rafael Guzmán lunes 6 de julio, 2020

Ayer domingo 05 de Julio del 2020 los dominicanos asistimos un proceso electoral para elegir al presidente, vicepresidente, diputados y senadores. Esta situación se da en medio de una expansión de la pandemia de la COVID-19, ya que el día del sábado 04 de julio el ministro de Salud Pública había registrado más de 1,200 casos de infectados en las últimas 24 horas, hasta ese momento. Se puede poner en duda si las autoridades no ofrecen cifras superiores a las que se están ofreciendo, en lo que a los infectados del virus se trata, en los próximos días, una vez transcurrido el proceso electoral.

Las votaciones en el certamen electoral han sido masivas, desde las tempranas horas del domingo, hay evidencias de que los principales candidatos de la oposición se mostraron muy en favor de que se celebraran las elecciones pospuestas el 05 de julio. El candidato del partido oficial probablemente y el presidente Danilo Medina probablemente se hubiese mostrado en favor de una nueva postergación, sin embargo, al final parece que midieron fuerzas y vieron que no podían imponer un aplazamiento, en medio de las acusaciones de corrupción que se le hacen al gobierno.

El candidato principal de la oposición, Luis Abinader, virtual ganador –que la mayoría de las encuestas lo dieron por tal-, es un empresario que ha incursionado en la política. En medio de una crisis muy agravada por la expansión de la pandemia no va a suicidar a su clase: La burguesía, no importa que sea de servicios, industrial, financiera, agraria o comercial.

Es muy difícil que le haga ni siquiera recortes al modelo neoliberal, impuesto por la hegemónica fracción financiera de la clase dominante, pues es muy difícil ni siquiera que elimine las ARS y AFP privadas, ni tampoco que se atreva confiscar el dinero depositado en los paraísos fiscales.

Ha dicho Abinader que creará más de 600,000, hay que preguntarse cómo, si es devastando más el medio ambiente con una expansión de las construcciones, es peor el efecto que el desempleo. En cuanto a enviar a la cárcel a los corruptos, como le cuestionaba el presidente del PRM al PLD el no permitir los sometimientos las autoridades judiciales vinculadas a este último por estar controladas por este último partido, se esperará que algún bullicio haga el PRM y haga algunos sometimientos de funcionarios corruptos de la administración de Danilo Medina.

Ahora bien, esto último no va a solucionar el problema, como le ha hecho creer al pueblo casi todo el litoral de la oposición política. Nadie o casi nadie desde los partidos de la oposición (ni Abinader, ni Leonel, ni Guillermo Moreno, etc.) ni mucho menos del partido oficialista habla de un cambio social sistémico, un cambio que afecte intereses económicos de sectores de clases o fracciones de clase.

El Estado en la República Dominicana y en casi todo el mundo tiene que cambiar, lo que ha puesto en evidencia o ha puesto al desnudo la crisis sanitaria que se ha producido con la aparición del COVID-19. Ahora bien, no es por esa crisis que se produce a partir de la pandemia de esa enfermedad o síndrome que es necesario que el Estado cambie, la necesidad del cambio existía porque la sociedad ha estado henchida de desigualdades y de miseria en muchos países con el modelo neoliberal, el cual tiene en vigencia  nuestro país hace más de 35 años, aunque el capitalismo genera miseria y ya existía antes de la imposición de dicho modelo en la economía dominicana.

El modelo neoliberal lo que ha hecho es agravar el malestar y dañar la conciencia social hasta el extremo de someter a los trabajadores asalariados  -sobre todo- a un estado de alienación, hasta tal punto que muchos de ellos aceptan las migajas que les mantienen en la indigencia, porque no ven otra opción.

Como se ha dicho que la conciencia de clase, la conciencia de clase para sí, le llega a los trabajadores desde fuera, cabe a los jóvenes conscientes y a las mujeres  conscientes que son la levadura del cambio social luchar contra el estado de alienación de los asalariados (los proletarios y proletarias) y de los campesinos, no dejando de lado una alianza necesaria con los pequeños y medianos propietarios (artesanos, pequeños y microempresarios, etc.). Ese cambio social contra el neoliberalismo y el capital financiero que debe producirse en casi todo el mundo.

Ese cambio es contra todo un sistema de dominación política y de hegemonía en la economía de una fracción de clase. Esa fracción de clase tiene que ser barrida. El autor entiende que ese cambio no va a ocurrir con el gobierno del PRM, el cual lo ve como un partido de empresarios, y estos no van a suicidarse como clase comenzando por Luis Abinader. Ellos, los perremeistas, responden a los intereses de los grandes empresarios en general. Ellos jamás van estar en contra de los bancos aunque no sean banqueros.

Puede haber una excepción dentro de ellos. Leí que un dirigente de ellos fue cuestionado por gentes del propio PRM porque envió un mensaje, en el que entre otras llamaba a votar y que venía un nuevo gobierno, un nuevo Estado. Bueno, un nuevo gobierno lo habrá, pero un nuevo Estado, no creo que se le pueda llamar, porque no creo que habrá un cambio sistémico con Abinader y el PRM.

Quisiera equivocarme, pero dudo que sobre esto último me equivoque. Si en vez de Luis Abinader, el candidato del PRM hubiese sido Tony Raful pero con otra base social, no teniendo el perfil de ser un partido de poderosos empresarios, pudiéramos creer que sería un partido para el cambio social sistémico.

Por  Francisco Rafael Guzmán F.

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