El Waterloo reeleccionista

Por Jesús M. Guerrero miércoles 17 de julio, 2019

“La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana.” Napoleón Bonaparte

Desde hace meses se vislumbraba una posible intentona de reforma constitucional para habilitar al Presidente de turno, para lanzarse nuevamente a otra aventura reeleccionista, con todo en contra no parecía echar para atrás su pretensiones de perpetuarse en el poder, tal cual dijera su hermana, que por demás es actualmente Diputada de la República.

Si comparamos los dos mandatos desde el 2012 hasta este momento, son totalmente distintos, en su primer cuatreño corrió solo sin oposición ni nada ni nadie que enfrentara al gobierno, totalmente distinto de ahora, que tiene la Iglesia, Sociedad Civil, grupos sociales, juristas e incluso quien encabezó la consigna por el respeto a la Constitución fue el Presidente del partido de gobierno, Leonel Fernández y la semana pasada se sumó a la lucha el gran ausente, el partido opositor, tres Senadores norteamericanos de ambos partidos y la fulminante llamada de parte del Secretario de Estado, Mike Pompeo que a simple vista destruyo cualquier anhelo reeleccionista que une a las devastadoras revelaciones de Punta Catalina.

Es de conocimiento de todos, que más de 15 encuestas han evidenciado que el rechazo a una segunda modificación constitucional consecutiva para beneficiar con la repostulación al mismo Presidente que fue beneficiado por la reforma del 2015 y auspicio la reforma 39 de nuestra historia y ahora busca la número 40, no tiene condiciones favorables para embarcarse en otra aventura reeleccionista, porque simplemente el Waterloo reeleccionista es inevitable.

Todos los sectores nacionales y el principal socio comercial del país, USA están contra cualquier intento de modificación para habilitar la reelección. Pero, el principal obstáculo es el tiempo, que en la lucha política puede ser el peor enemigo para cualquier proyecto político, cito un fragmento de Cristóbal Colón a Fidel Castro: El Caribe frontera imperial, autoría de Juan Bosch: “En una guerra todo es, y todo puede ser, de mucha importancia y, probablemente, lo más importante es el tiempo.”

Nadie puede luchar con tantos frentes abiertos, incluso era una máxima del ejercito romano. No puedes estar luchando en todos los frentes a la vez, ejerce autocontrol domina cuándo empieza cada batalla, cuando abordes un tema, ciérralo bien y aprovecha las épocas de calma para revisitar y preparar. Desde que iniciaron con la absurda tesis de inconstitucionalidad de la vigésima disposición transitoria, se enfrentaron a todos incluso a sus leales, no han podido controlar la situación porque han propiciado un ambiente de desasosiego en todo el país, lo que no les ha dado tiempos de tranquilidad para atacar y no han podido cerrar ningún tema porque no controlan nada ni siquiera sus pretensiones reeleccionistas.

Han alegado ridículamente, que necesitan 4 años más para “continuar las obras”, cito un fragmento del artículo titulado, Los pros y contras de la Reelección: algunas lecciones latinoamericanas de Lester Ramírez Irías: “¿Por qué un presidente busca la reelección? Hay dos respuestas: la adulterada y la original. La primera, pues consideran que 4 años es muy poco tiempo para realmente tener un impacto en términos de desarrollo. La segunda, es el afán de continuar saboreando las mieles del poder. No hay que ver esto en blanco y negro, muchas veces estas dos dimensiones confluyen y conviven juntas, pues nuestro político criollo además de ser paternalista es patrimonialista. Pero el resultado de éste capricho político es lo realmente interesante.”

Aun retumba el inverosímil argumento de que la vigésima disposición transitoria vulnera los derechos del Presidente, más cuando fue para auspiciar el modelo norteamericano por el cual se abogaba en el 2015 y que crea el mismo efecto de la vigésima segunda enmienda de la Constitución Norteamericana, pero, peor aún dicha disposición transitoria fue propuesta por el propio Presidente de turno que fue beneficiado por la reforma del 2015.

Por demás, es una actitud muy tozuda de los reeleccionistas, que hoy desconocen, el acuerdo firmado por ellos, refrendado en los organismos partidarios, notariado y aún así hoy no lo quieren aceptar. La integridad es parte fundamental del liderazgo. Por eso han dado paso a una lucha que no es de PLD ni PRD ni PRM ni PRSC ni leonelistas y antileonistas, ni de luisistas ni antiluisistas, ni ppashistas y antippashistas. Es en procura de establecer una cultura real de respeto a la Carta Sustantiva, no cambiarla cada 4 años a imagen y semejanza del poder de turno. Cada día son más los sectores en contra y menos el tiempo que corre como el inclemente juez que no cree en misericordia ni en plazo alguno.

Con excepción de los Ministros de turno, no hay manifestaciones de apoyo de ningún otro sector nacional para dar paso a la reelección nuevamente, solo necedad desde aquellos que no quieren dejar de saciar su apetito con las mieles del poder.

Napoleón Bonaparte exclamó: “Waterloo borrará de la memoria todas mis victorias.” De continuar con los aprestos reeleccionistas, la derrota de sus pretensiones de perpetuarse en el poder borrará  de la memoria de todos los dominicanos cualquier logro que se haya conquistado en estos dos cuatreños y solo se recordará como aquel Presidente que trato de modificar dos veces consecutivas la Carta Sustantiva para su beneficio y fracaso en el intento. Están a las puertas de su Waterloo político.

Ya la Carta Magna no es vista como un pedazo de papel y el mensaje ha sido claro, un reclamo que ha vencido las banderías políticas en uno de los países más politizados de la región y se han unificado criterios de rivales políticos. La salida airosa es respetar la Ley Sustantiva y cumplir su palabra de finalizar su mandato en el 2020.

Creo prudente concluir con la frase de Thomas Macaulay, cito: “Una buena Constitución es infinitamente mejor que el mejor déspota.”

Por Jesús M. Guerrero

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