El voto disidente de doña Margarita Melenciano

Por Rolando Robles

No sólo es disidente, además, es razonado, explicado y justificado; presentado en el lugar exacto y al momento preciso. Pero, con esta exaltación del populismo simple y mediático que hoy nos embarga y corroe, nos llevamos “entre las patas de los caballos” al único ejemplo de compostura ciudadana y seriedad probada que había en ese antro denominado la Cámara de “Cuentos” de la República.

 

Porque eso es doña Margarita Melenciano Corporán, un dechado de honestidad en una sociedad donde prevalece la doblez y la tendencia -automática y cuasi forzada- a la complicidad infame de apañar los actos dolosos. Un jardín donde sólo florecen la zarza y los abrojos morales. Ese ha sido, justamente, el Estado dominicano durante este siglo; y dichosos fuimos de que la epidemia ésta del Covid, modificó los vientos y nos torció, un tanto, el rumbo de la nave nacional.

 

En innúmeras ocasiones, doña Margarita hubo de poner distancia del rebaño y ello le significó algún grado de aislamiento; lo que fue aprovechado por la tropa palaciega para planificar su separación del organismo. Claro, como la Cámara de Cuentas está regida por un régimen especial, no fue posible expulsarla de su seno sumariamente, que era el deseo de algunos de sus colegas y otras de fuerzas extrañas, hoy en cuestionamiento legal.

 

Lo primero fue sonsacarla. Acercarla al abogado de la firma Odebrecht para que se pudieran “limar ciertas asperezas”. Mas luego y a la luz del viejo y expresivo refrán de origen sancristobalense, que reza literalmente: “que el dinero oiga la conversación”, arrastrar a la dama en cuestión, al encubrimiento cómplice de las adendas a los contratos firmados con la firma brasileña y que fueron validados en el Congreso por iniciativa del Poder Ejecutivo.

 

Al fallar este primer intento de doblegar el espíritu de la licenciada Melenciano, que, de paso, es la única auditora de los miembros del Pleno de la Cámara y procedieron -con el voto cómplice de la mayoría- a separarla de las comisiones de Auditoría y de Análisis de la Ejecución Presupuestaria. Hay que ver el tupé de estos señores del gobierno de turno que, sacan de la coordinación de esas dos comisiones a la única persona que está certificada para supervisar con propiedad los trabajos que dichas comisiones deben realizar.

 

Pero la agresión contra doña Margarita no se detiene ahí. Reconociendo que su presencia en el Pleno de la Cámara era un inconveniente para seguir ocultando los manejos gubernamentales en el asunto de los contratos sobrevaluados con Odebrecht, maquinaron para sacarla de circulación obligándola a permanecer en su casa, para garantizar su seguridad personal.

 

Conocedora de toda esta trama, la licenciada se mantuvo trabajando desde su residencia de manera virtual. Ella sabía que su vida estaba en peligro y no se permitió ningún liberalismo que luego tuviera que lamentar. Estos meses de aislamiento por el Covid-19 y de persecución gubernamental a su persona, han mantenido su familia en un estado de asedio permanente. Y todo por manifestar una actitud vertical y de repudio a la corrupción.

 

Lo mas triste de este suplicio sufrido por doña Margarita es que, además del acoso del poder, contra ella y su familia, también se le ha sumado la actitud inconsecuente de un sector de la sociedad civil que, como siempre, no establece diferencias entre los sectores actuantes. Tal y como sucedió con el rabí de Galilea, a la impoluta licenciada Melenciano se le ha crucificado junto a los delincuentes que ella combatió.

 

Al momento de la evaluación de los miembros de la futura Cámara de Cuentas, la comisión de diputados le asignó una mísera calificación -no obstante- conocer de su experticia y de su tenacidad contra las decisiones del antiguo Pleno de la CCRD, justificada en las incontables ocasiones en que emitió su voto disidente a los dictámenes de ese organismo.

 

Solamente para conocimiento de la ciudadanía, voy a recordar que la voz de la Doña se alzó -de manera oportuna, formal y legítima- cuando se realizaron las auditorías al Ejercito Nacional, a los Ministerios de Hacienda, Defensa y Salud Pública; a ONAPI, la Procuraduría General, al Ayuntamiento de Baní y al informe preliminar a las ejecutorias de Odebrecht.

 

La oposición de Margarita Melenciano también quedó plasmada en una serie de medidas administrativas que, en sus momentos, pretendió pasar como válidas -y a veces consiguió- el Pleno de la CCRD. También para edificar la sociedad, voy a recordar algunas de las insólitas decisiones que se han tomado alrededor de la ya rebautizada y confirmada como “Cámara de Cuentos” de RD.

 

Pedro A. Ortiz Hernández, es el mismo que, en 1993 fue acusado de estupro, chantaje y amenazas de muerte por la señora Ginsselys Pérez Rodríguez, según consta en el oficio #03869 del comandante del Dpto. de Investigaciones de Homicidio PN al Consultor Jurídico de la misma. Hasta el momento, no se pudo saber del destino final de la investigación, pero, si se conoce el monto de la fianza pagada por Ortiz para obtener su libertad.

 

Es un hecho, esa buena suerte que acompaña a Pedro Ortiz, lo ha protegido a él y a su equipo, a lo largo de casi 15 años en la CCRD. Fuentes muy confiables afirman que, antiguos ministros y legisladores de los gobiernos del PLD eran su secreta “póliza de seguro contra incendios”; y, parece que lo protege, aún dentro del gobierno actual.

 

El antiguo director de Auditorías, Luis Paulino, del equipo de trabajo y acción de Ortiz Hernández, fue desvinculado de la CCRD; pero, con tanta suerte que, fue nombrado director financiero de Salud Pública en el gobierno actual y es el mismo hombre envuelto en el asunto de las costosas jeringuillas que se trataron de comprar hace unos meses y que provocaron tremendo escándalo.

 

Sucintamente, estas primorosas revelaciones sobre algunas personalidades que interactuaban alrededor y desde el interior de la CCRD, nos da una foto firme y enfocada de lo que había en el seno de dicho organismo, con una muy honrosa excepción. Lo otro, lo de amañar ciertas auditorías para la protección penal de algunos funcionarios y contratistas de Odebrecht, lo dejaré en manos de la nueva CCRD que fue seleccionada por el Senado recientemente.

 

Ya con casi todo dicho sobre doña Margarita Melenciano Corporán, sólo me resta confesar que su hermetismo me ha sorprendido. Lo único que conseguí de ella fue una llamada por medio de un amigo común diciéndome: “cuando todo pase te hablaré”.

 

Pero, de cualquier manera, sigo creyendo que la joven y humilde joven que conocí en los años 60’s, cuando éramos aún soñadores, conserva ese espíritu de lucha por las mejores causas y que, aunque ha sido vilipendiada y atropellada por uno y otro bando, es lo mejor que le pudo pasar a esa llamada Cámara de Cuentos de República Dominicana.

 

Aun y cuando no tengo su autorización y mucho menos su respaldo manifiesto, me animo a sugerir que alguien con sentido común se anime y la convoque a cooperar con la nueva CCRD, ahora que los nuevos tiempos están por venir y presagian aires de cambios. Podría ser de gran ayuda su asesoría.

 

¡Vivimos, seguiremos disparando!

 

POR ROLANDO ROBLES

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