El uso correcto de las pruebas rápidas de diagnóstico

Por Eduardo Ogando viernes 22 de mayo, 2020

Las pruebas de antígeno-anticuerpo, comúnmente llamadas Pruebas Rápidas, están diseñadas para saber si un individuo ha estado en contacto con el virus Sars-CoV-2, que produce la enfermedad llamada Covid-19. Esas pruebas se están aplicando inapropiadamente en desesperados afanes para controlar la pandemia.

La Medicina como ciencia, es sólo una, dentro de un conjunto de ciencias llamadas Ciencias de la Salud.  Ese conjunto de ciencias de la salud tiene múltiples de ramas, especializaciones y subespecializaciones, que son extraordinariamente complejas; tanto así que para resolver un problema de salud individual, el sistema de salud está organizado de tal manera que el paciente es referido de un especialista a otro, o de un servicio a otro.

En el caso de la epidemia o pandemia que hoy nos golpea, para su control necesitamos de una ciencia de la salud llamada epidemiología, cuya función es controlar enfermedades y evitar brotes, epidemias y pandemias, aplicando tres niveles de prevención: Primaria, Secundaria, y Terciaria, básicamente.

En la clase médica hay confusiones terribles porque, así como mucha gente sin saber medicina recomienda tratamientos, en las epidemias por extensión, muchas autoridades sanitarias y médicos, sin saber epidemiología, recomiendan las decisiones para controlar las epidemias. El resultado no me deja mentir, pero no los culpo, ya que todo viene gestado desde las universidades donde los médicos no somos entrenados para controlar y prevenir enfermedades; se nos entrena para dejar que las personas se enfermen y esperarlos en la bajadita, en los hospitales.

En consecuencia, los gobiernos y autoridades sanitarias ni la población, entiende mucho el rol del epidemiólogo en el equipo de salud. Como ejemplo, en televisión podemos ver a comunicadores y periodistas preguntando qué es un epidemiólogo y cuál es su desempeño. También he visto a epidemiólogos tratando de explicar su rol en el equipo de salud, de forma errónea.

China logró el control de la pandemia, con aislamiento y cuarentena de una provincia de 67 millones de habitantes, por la fuerza del fusil y el orden; más un bozal llamado mascarilla. Como complemento China empezó a aplicar las pruebas rápidas de detección de anticuerpos de para conocer el nivel de circulación del virus en la población.

En Europa y en Occidente, donde la tolerancia democrática ocupa es buque insignia, nos hemos aferrado al hilo más endeble de las acciones implementadas por China: Las Pruebas Rápidas, como panacea para controlar la pandemia. Desde políticos, estrellas del arte, corporaciones, la industria, hasta Bill Gates, hacen  coro por la aplicación indiscriminada de pruebas rápidas, que son excelentes para erosionar el presupuesto de los países y aumentar la dependencia, pero esas pruebas rápidas  no diagnostican, no curan, ni controlan una pandemia. Las pruebas rápidas tienen sólo dos utilidades en una pandemia, a saber:

  1. Diagnóstico epidemiológico: Esto significa que para saber cuál es el índice de infectados por el virus Sars-CoV-2 en una ciudad y momento determinados, bastaría con diseñar una investigación o encuesta survey, muy similar a las encuestas de intención de voto, o de mercadeo.

Se determina el tamaño de la muestra y en la cartografía, se selecciona aleatoriamente las viviendas a ser visitadas por los promotores de salud, quienes allí aplican las pruebas rápidas. Con ese simple estudio survey es suficiente para conocer la incidencia del virus, que constituye el insumo fundamental para colocarse por delante de la pandemia, implementando las medidas de contención.

No es necesario de aplicación de miles de pruebas rápidas indiscriminadamente para saber con precisión estadística y un pequeño margen de error, la situación de la pandemia en un determinado territorio.

 

Al día de hoy en R.D. se han aplicado más de 50 mil pruebas de forma indiscriminada, y con esa metodología podrán aplicar un millón, y no sabrán la incidencia de infectados.

  1. La segunda utilidad de las pruebas rápidas es construir una base de datos de la Inmunidad Natural dejada por la pandemia. Para esto, los promotores visitan periódicamente (cada dos o tres meses) a todos los pacientes que hayan sido diagnosticado con Covid-19, y hayan curado, para monitorear la duración de los anticuerpos IgG (inmunidad natural) conferida por la enfermedad. Esa proporción de pacientes con IgG reportados por las visitas periódicas a quienes estuvieron enfermos, sumados a la proporción de pacientes con IgG, identificados en las encuestas surveys, conforman la proporción de población con inmunidad natural.

Esa investigación sería de doble valor epidemiológico: Primero, permite saber el tiempo promedio de duración de la inmunidad natural. Y segundo, permite saber la proporción de población inmune en el tiempo.  Por ejemplo, si una población equis, llegase a acumular alrededor de un 50% de anticuerpos IgG, de larga duración (inmunidad natural) ya no sería necesario la vacunación, podrían presentarse casos aislados de la enfermedad, pero no los brotes epidémicos.

 

 

Por Dr. Eduardo Ogando

 

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