El Tramo de la Muerte…

Por JOSE ANTONIO MATOS PEÑA jueves 8 de agosto, 2019

Es la nomenclatura más adecuada con que se nos ocurre bautizar a la parte de nuestra carretera del sur, desde la salida hacia el sur, Baní, a los alrededores de Viyella ó playa Caracoles. Son muchas las muertes y aparatosos accidentes registrados en ese tramo; coincidencialmente, me informan sobre un juicio de fondo hoy de uno de esos accidentes, el que cobró la vida de cinco nacionales Haitianos.

La limitación de los paseos de dicha carretera, la cantidad de circulación vehicular, entre ellas, el aumento numérico de unos autobuses gigantes que con su tamaño y gran imprudencia de los conductores de los mismos, queriendo compensar el tiempo que pierden en carga, descargas de pasajeros y bultos; Estos autobuses, más conductores de múltiples tipos de vehículos parecen no tener reglas en los rebases, teniendo los más precauciosos como nosotros tirarnos al limitado paseo cuando un Guaguón (autobús grande) viene en tu carril, su izquierda, haciendo un rebase, decide compensar su tiempo de ruta.

Debe tomarse medidas drásticas con estos conductores, poniendo justas sanciones a los documentados en eso, porque basta con una fílmica hecha por las autoridades, infraganti delito, dos o tres puestos fijos en ese tramo, de autoridades del sector, reducirían enormemente estos eventos mortales, si junto a esto, se da condición y ampliación al paseo, que aún no teniendo pavimento, da holgura para cualquier emergencia, espacio para salir de peligro. Con este artículo pretendemos salvar muchas vidas, con el consejo aplicado en quien los lea y la autoridad, si obtempera, para más ilustración, concluimos estas letras con la crónica de lo que vivimos en esos espacios, ayer a las ocho y media de la mañana, veamos:

En mi yipeta, transitando en sentido oeste-este, a menos de ochenta kilómetros por hora- en sentido contrario, una yipeta, un autobús rojo de los grandes, detrás suyo, dos o tres vehículos más- me sorprende que el gigante empieza a sacar cuerpo contra la vía- un camioncito rojo Daihatsu estacionado a su derecha, pero en espacio crítico, transitable-nos acercamos y pienso en detenerme- veo por el retrovisor un carro negro detrás mio-imprudente cercanía-no puedo frenar– peligro in crescendo, ya que el gigante sigue ocupando mi espacio y el Daihatsu empieza a arrancar rumbo a mi espacio también-solo me queda tocar bocina permanentemente y pensar en Dios, seguir hacia adelante y esperar que ambos imprudentes se detengan en su proceder-la bocina insistente funcionó, haciendo al camioncito detenerse cuando el espacio era mínimo- el gigante siguió impertérrito, salvándome de la colición, ¡A Tablitas!…

 

POR JOSÉ ANTONIO MATOS PEÑA

 

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