El Tema del Rechazo o no a la Reelección: Asunto de Dominicanos

Por Francisco Rafael Guzmán viernes 12 de julio, 2019

A todas luces, parece ser un injerencismo en los asuntos internos del país las declaraciones  atribuidas al departamento de Estado de Estados Unidos, en conversaciones con el presidente Danilo Medina sobre el tema del respeto a la constitución y las leyes de la República, en el contexto de debate sobre una posible modificación de la constitución para una posible reelección del presidente de la República.

Por más globalización de la economía que haya, nunca ningún Estado  debe renunciar a su soberanía, debemos renunciarse al gobierno mundial que parecer ser la aspiración de las grandes élites del mundo capitalista desarrollado. Esto no va a contribuir con el bienestar social de la humanidad y la preservación de esta en nuestro planeta azul, porque a lo que puede contribuir todo esto es a destruir los ecosistemas que permiten la coexistencia de la vida humana con otros seres vivientes.

Ahora bien, sobre la preservación el patrimonio ecológico o sobre los ecosistemas que posee cada país -con lo que se procuraría el bienestar social- es un asunto que cada país debe decidir, sobre como preservarlo evitando afectar a los demás países y al planeta en su conjunto. En tal sentido, lo que no es correcto para la convivencia humana es lo que hacen y pretenden seguir haciendo las autoridades de Estados Unidos y de Brasil, con respecto al medio ambiente, porque afecta a todo el planeta.

En materia de política de elección de autoridades, es decir, sobre quien o quienes deben dirigir los destinos de cada país, es un asunto que deben de decidirlo los ciudadanos de cada uno de los estados nacionales. Ningún Estado ajeno debe intervenir en las elecciones de autoridades de un Estado soberano.

No se equivocaron Marx y sus continuadores del paradigma del materialismo histórico al plantear que lo económico es determinante en última instancia, porque el capitalismo en su afán de lucro todo lo ha supeditado a lo económico. Para las grandes potencias las elecciones de autoridades en un país, sólo importan en la medida que garantizan la rentabilidad de las inversiones que esas naciones poderosas tienen en ese país. Lo que importa es la reproducción del capital que tienen invertido en esos países.

En una ponencia que hizo hacia el año 1972 en la Organización de la Naciones Unidas, antes de ser derrocado mediante un golpe de Estado, Salvador  Allende  planteó sobre el poder supranacional de las multinacionales o empresas trasnacionales. Es decir, el presidente de Chile decía en aquel momento de que esas empresas se colocaban por encima de los estados nacionales, hasta cierto punto haciendo un pronóstico  de lo que hoy ha venido a ser la globalización de la economía. Si queremos preservar el planeta debemos luchar contra la globalización capitalista de la economía.

No podemos, primero que nada, renunciar a la soberanía política de los pueblos. Los asuntos políticos de cada Estado deben decidirlo sus ciudadanos, porque cada quien debe decidir en su territorio quien o quienes deben ser su(s) autoridad(es) y no otros que no han vivido en su territorio y que son ajenos a sus hábitos, costumbres y usos. Ningún país extranjero tiene que estar interviniendo en los asuntos de elecciones de autoridades de otro país.

A quienes vivimos el período de los 12 años de Balaguer, salvo a la minoría que se benefició del proceso de acumulación originaria de capital y no pocos acólitos que en sociología se le podría llamar lumpen, nos duele mucho el pensar en otro gobierno que dure 12 años consecutivos gobernando el país. Una persona nonagenaria, de quien me voy a reservar mencionar su nombre y quien es una reserva moral del PLD histórico -aunque hoy no está activo en ese partido-,  me dijo que nos encaminábamos hacia una dictadura, cuando Danilo iba reelegirse en el 2016.

En realidad, entiendo que si en un país se vive en un estado de bienestar no importaría cuanto tiempo dure un líder conduciendo a su país, conduciendo a sus súbditos. Pero ese estado de bienestar no lo está viviendo la República Dominicana, más bien la situación que vive nuestro país es la de un malestar social, todo lo contrario a lo que dicen Danilo y sus seguidores.

El problema no es que las caras de los gobernantes deben cambiar, porque si lo están haciendo bien no necesariamente es conveniente la no reelección, pero si se vive en un estado de malestar social no debe haber reelección bajo ningún concepto. En un estado de malestar social vivimos.

Quien escribe no se arrepiente de haber sido un admirador de Bosch y sigue siendo un admirador de ese fenecido líder, pero al PLD lo ve como un partido de zafacón. Traicionaron los principios en los que creyó Juan Bosch. El peor daño que el PLD le ha hecho y le está haciendo al pueblo dominicano consiste en la degradación de su conciencia social.

En medio de una espiral inflacionaria, cuente los apagones, el parque de vehículos que degrada el medio ambiente y congestiona el tránsito, para enriquecer a  grupos dealers, casi no existe el servicio de salud pública y el país llenos de bancas de apuestas para llenar de ilusiones a la gente con la expectativa de hacerse millonario todo el mundo. Gente que no tiene ni lo suficiente para comer vive haciendo apuestas y deja hasta de mitigar el hambre, queriendo hacerse millonario y todo el mundo no podrá serlo si no muy pocos, porque si no el juego como negocio no existiera.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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