El sueño más real

Por JHENERY RAMÍREZ martes 17 de enero, 2017

Algunas veces nuestros sueños están marcados por momentos tanhermosos que el no despertar está en nuestro querer.

Pero anoche me sucedió algo diferente. Soñaba que leía en El NuevoDiario una noticia titulada “Peralta y Bichara: Punta Catalina no sedetendrá por nada”. Yo trataba de llamar con voz fuerte al presidente DaniloMedina, pero algo no dejaba que él me escuchara.

No podía gritar, sentía que tenía un zipper en la boca. Pormás bramidos que intentara, él no me escuchaba.

Reconocía en ese momento que Punta Catalina es importantepara el país, pero me era una pesadilla mirar cómo la corrupción se tatuaba enla esencia de cada dominicano.

Leía en todas partes que ya Panamá y Perú cancelaron loscontratos de Odebrecht y lloraba desesperadamente porque en mi país norealizaban otra licitación para acabar con el imperio de la constructorabrasileña y su involucramiento con Punta Catalina.

Una y otra vez una voz estridente me perseguía: “Nada podrádetener los trabajos de Punta Catalina y estoy seguro que la licitación para suconstrucción fue transparente, correcto, correcto y no se detendrá por nada”.

Lloraba más y más y más, y me preguntaba: “Dios mío, ¿Por quéen República Dominicana tomamos como ejemplo acciones de otros países (como elmodelo de la reelección), pero no consideramos señales como las de Panamá yPerú?”.

Todos marchaban largos kilómetros sin importar el sol y elcalor, pero lo que ellos no sabían es que la corrupción no sólo arropaba a losfuncionarios.

A los “revolucionarios” también este mal los había manchado.La corrupción se había adueñado de todos los dominicanos, también me atrapó amí. No nos dimos cuenta que debíamos acabar con ella antes y ahora nos quejamospor lo que una vez aplaudimos con fervor.