El sueño más grande del golfista de RD Juan José Guerra es jugar en el PGA Tour

Por El Nuevo Diario martes 30 de junio, 2020

EL NUEVO DIARIO, REDACCIÓN.- En su primer torneo como profesional, el Estrella del Mar Open, el dominicano Juan José Guerra demostró de lo que es capaz. En Mazatlán registró cuatro rondas en los 60s para meterse en el top-10 del evento que marcó el inicio de su aventura en PGA TOUR Latinoamérica.

El golf no es el deporte más popular en su natal República Dominicana, pero aún así él sueña con convertirse en un referente para su país.

A continuación, el jugador de tan solo 23 años, del programa Creso, y quien se formó en el Tour Nacional Juvenil de la Federación Dominicana de Golf, toma la palabra, en un trabajo especial para el PGA Tour Latinoamérica.

Empecé a jugar golf a los dos años y medio. Nací en 1997 y para el cambio de siglo ya empezaba a pegarle a pelotas con palos de plástico. Justo antes de que yo naciera mi papá empezó a practicar en el club del cual somos socios en Santo Domingo (Santo Domingo Country Club). Al ser hijo único siempre pasaba tiempo con mi papá y de ahí arrancó ese amor por el golf que hasta el día de hoy continua.

Desde la izquierda Carlos Elmúdesi, Robert Guerra, Juan José Guerra, Manuel Luna y Rafael Villalona en un aparte de la rueda de prensa, cuando el golfista se hizo profesional.

Me encantaba el béisbol… Además de jugar golf, el béisbol hacia parte de mi vida. Lo practiqué hasta los 15 años. Lo jugaba tres veces a la semana y me encantaba. Es un deporte muy popular y competitivo en mi país, pero para ser sincero siempre supe que no tenía el talento suficiente para dedicarme a él. Adicionalmente sentía que no tenía la estatura suficiente para competir contra los otros chicos de mi edad.

Desde los 15 años tenía claro que quería ser profesional… Ahora que lo miro en retrospectiva siento que, aunque tenía la convicción de dedicarme a esto, sé que no tenía la disciplina y el nivel que se requiere. A los 16 años tomé la decisión de venir a Estados Unidos para mejorar mi juego. No fue una decisión fácil; nunca había vivido solo y soy muy apegado a mi familia. A pesar de eso tenía claro que si quería vivir del golf tenía que hacer sacrificios. He trabajado muy duro desde ese momento y siento que hasta el momento los resultados han sido muy positivos. Todos los días me levanto con ganas de mejorar.

Mi ídolo siempre ha sido Tiger… Me siento afortunado de haber empezado a jugar en su época. Cuando tenía 12 años tuve la oportunidad de ir a verlo jugar a Bay Hill. Mientras lo seguíamos en una de las rondas, siento que una bola me cae justo a mi lado. Yo era un niño y por su puesto estaba en primera fila para ver de quien era esa bola. Llegó Tiger a pegar desde ese lugar y eso fue un momento muy especial para mi. Verlo cerca y sentir esa energía que trasmite es algo indescriptible. También admiro a Phil Mickelson. Su manera de comportarse con los fans y muchos aspectos de su juego me llaman mucho la atención.

¿Se imaginan un jugador que tenga todo lo bueno de Tiger y de Phil? Sería de otro planeta…

No fui el mejor estudiante en la universidad… Aunque logré una beca para Nova Southeastern University y me gradué de Business Management, tengo que aceptar que académicamente no fui el mejor. El golf universitario es muy difícil. Muchas veces viajas a competencias por tres semanas y a la cuarta regresas a clases y tienes un examen. Por estar enfocado en el deporte muchas veces no estudiaba. Le doy mucho crédito a quienes logran jugar bien golf en la universidad y aún así logran tener buenas notas. No es nada fácil.

Llegué en un gran momento al equipo de la universidad… Cuando entré en 2015, el equipo ya había ganado muchas cosas y era una competencia muy dura. Todos queríamos ser profesionales en el futuro y ver el nivel de golf que tenia cada uno de los miembros me ayudó a esforzarme para destacar. En muchos torneos de esa época me tocó jugar con jugadores que hoy son parte del PGA TOUR como Joaquín Niemann, Matthew Wolff, Victor Hovland… Viendo el éxito que han tenido en los últimos meses me dan muchas ganas de estar en el TOUR. Te dan ganas de trabajar para llegar a estar nuevamente con ellos en un campo de golf.

Siempre me preguntan que habría sido de mi vida si no me hubiera dedicado al golf… He pensado mucho en qué responder a eso, pero aún no encuentro una respuesta. El golf es mi vida. Este mundo me apasiona y si no fuera profesional de golf seguro estaría vinculado a la industria. Esto no es un hobbie, es parte fundamental de vida.

Soy fanático de la música de los 80s… Me encantan bandas como Guns N’ Roses o AC/DC. Creo que nací en una época diferente. Amo la historia, me encanta saber sobre personajes o momentos históricos. Algo que también disfruto es ver series, soy adicto a la televisión. Si empiezo a ver una serie o un programa no quedo tranquilo hasta que lo termino. Muchos me preguntan con qué no puedo vivir o dejar de viajar y la respuesta es mis audífonos. Sin ellos no puedo escuchar música ni puedo ver series. Sin ellos me siento incompleto.

Soy muy supersticioso… Siempre que salgo a jugar una ronda de golf cargo dos tees en el bolsillo derecho del pantalón y desde hace once años uso la misma marca para ubicar la bola en el green. Es una marquita que tiene una cara feliz de un lado y una cara triste del otro. Me la regaló mi papá y no recuerdo la última vez que jugué sin ella. Con los palos también soy bastante meticuloso. Estoy constantemente cambiando de palos o el peso de algunos. Me gusta mucho hacer fitting para sentirme cómodo con los palos que tengo.

Si pudiera armar un golfista sería… Con la mentalidad de Tiger, el driver escogería entre Dustin o Rory aunque me iría con Rory porque siento que se parece más a mi. Con los hierros diría que Tiger es el mejor y con los wedges sin duda sería Phil Mickelson. Brad Faxon lo escogería para el putt.

Hacer 63 en la primera ronda del Puerto Plata Open del año pasado fue otro gran impulso para llegar con buenas sensaciones a mi primer año como profesional… Como aficionado tuve la oportunidad de jugar varios eventos de PGA TOUR Latinoamérica en mi país, pero definitivamente jugar de la manera en la que lo hice en 2019 en Puerto Plata me ratificó que tengo un buen nivel. Llegué sin muchas expectativas porque como amateur no tienes nada que perder. Hice 63 el primer día y al segundo día salí a jugar muy nervioso. Ver a la gente de la ciudad acompañándome fue algo que me gustó demasiado. Una anécdota curiosa de ese torneo es que en un momento de la segunda ronda llegué a tener diez golpes de ventaja sobre Cristóbal del Solar. Dos rondas y media más tarde, él ganó el torneo. Así es este deporte.

Tenía claro que quería empezar mi carrera en PGA TOUR Latinoamérica… Conozco muchos de los países donde se juega y tengo grandes amigos en el. Analicé mis opciones y entre Europa, Asia y Latinoamérica, siempre supe que este es mi lugar. Santiago Gómez, con quien compartí en la universidad, ha sido una especie de mentor para mi en este circuito. La comida es otro de los factores por los que me siento cómodo en este Tour (risas). Soy muy complicado con la comida. No soy fan de las salsas o los picantes y creo que en Asia habría sido un problema grande para mi.

El nivel del Tour es demasiado alto… En este Tour ha jugadores que juegan demasiado bien y eso me da una señal clara de que tengo que mejorar día a día. Muchas veces puedes jugar increíble y no ganar. En mi primer torneo como miembro, Rocha hizo 29-bajo par para ganar. ¡29-bajo par! Sé que este tipo de scores no serán una constante, pero sí es una muestra clara de que tienes que hacer muchos birdies para destacar. Todos quieren ganar, todos quieren llegar lo más rápido posible al Korn Ferry Tour.

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