“El Sofisma de la transparencia” 

Por Manuel Cruz domingo 18 de octubre, 2020

Desde el inicio de la campaña electoral recién terminada, la retórica de la transparencia y la honestidad se convirtieron en el eje central del discurso político del entonces partido opositor. Sin embargo, aunque se refleja una gran disposición del hoy presidente para cumplir con esa promesa parece que su futuro es incierto.

En ese sentido, si analizamos las medidas que se están estableciendo para impedir o mitigar el flagelo de la corrupción administrativa; tendríamos que sindicar que se está atacando la forma y dejando intacto el fondo de esa problemática. Toda vez que, para curar la fiebre no se le puede inyectar acetaminofén a la sabana.

Los empresarios de la Patria   

Si aplatanamos el principio jurídico de la presunción natural de inocencia de todos los individuos, hay que inferir entonces que todos los ciudadanos gozan de una condición preexistente de honorables. Pero, a pesar de que en toda actividad humana hay excepciones nadie puede tener vocación de empresario y al mismo tiempo querer imitar a Juan Pablo Duarte.

Por tal razón, resulta dudoso y es un gran cuento chino el discurso de la transparencia y la lucha contra la corrupción cuando uno observa a empresarios que dejarán de ganar millones para ir a ganar un salario. Y, viendo a políticos que gobiernos tras gobiernos están nombrados en las instituciones del Estado.

Además, todo el mundo sabe que los llamados aportes de campaña no existen, ningún ser humano dedicará toda su vida a construir un patrimonio familiar para después terminar regalándoselo a un político. Todas las inyecciones económicas en campañas son inversiones que luego deberán generar beneficios.

En virtud de ello, quienes tienen las herramientas, las experiencias adquiridas muchas veces como grandes evasores de impuestos, las relaciones y los medios para convertirse en grandes beneficiarios del erario son esos tutumpotes. Y, si fuese cierto que se tratara de un desprendimiento filantrópico; para servirle al país no hay que ser necesariamente funcionario.

Las medidas gubernamentales

Solo un mozalbete o aquellos que no conocen las intríngulis del manejo del Estado, pueden comprar el discurso sin saliva de un Ministerio Público independiente como mecanismo de lucha contra la corrupción. Procurador y fiscal es sinónimo de acción pública (Persecución), lucha contra la corrupción es prevención total.

De igual forma, la corrupción de todos los gobiernos subyace en la práctica y no en los actores; máxime, cuando la propia legislación facilita su comisión. Por ello, resulta bufonizo el anuncio de suspensión de registros de proveedores del Estado cuando es el RNC de la empresa el que debe ser suspendido y no el registro de la persona física.

Asimismo, todo el mundo sabe en este país que desde que un empresario es nombrado en el Estado solo cambia al representante de su empresa a través de una asamblea y, que los oferentes de las diferentes contrataciones son sus allegados. Y, cuando es un político solo tienen acceso a las licitaciones manipuladas aquellos que entreguen un mayor porcentaje por debajo.

De igual forma, casi siempre es con el contubernio del mismo fiscalizador interno el representante de contraloría con quien se logra ser “legalmente corrupto”. Estos últimos viven recibiendo salarios a nombres de terceros, asignación de vehículos, combustible y otras canonjías. Esa es la verdadera realidad de este país, todo lo demás son cuentos nocturnos para dormir niños salvo como dije las muy mínimas honrosas excepciones.

Autor: Lic. Manuel Cruz (M.Sc.)

Geopolitólogo, Abogado

Catedrático & Comunicador

 

 

 

 

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