El sistema judicial, pudre la sociedad.

Por Venecia Joaquín lunes 1 de mayo, 2017

Los antivalores, corrupción, impunidad, desigualdad social, como la mala yerba, se multiplican en la sociedad. Lamentablemente, el sistema judicial es el culpable, los fomenta.

El deber del Estado es establecer leyes, normas, procedimientos que rijan las instituciones y comportamiento de los ciudadanos; hacerlas cumplir para que reine el orden, respeto, disciplina. Los tribunales judiciales son los encargados de aplicarlas. Para lograr esa misión los jueces deben ser imparciales, competentes, sin compromisos partidarios; deben actuar con objetividad sin importar la clase social, económica o política del individuo.

Cuando el sistema judicial funciona de manera selectiva, con criterios personales, no normativos; influenciado por el poder político o económico de que disponga el acusado o su padrino, la sociedad se pudre. Es una forma de apoyar la corrupción. Esta sucediendo en el país. ¿Por qué? Están seleccionando los jueces con debilidades que les permitan blindar, garantizar la impunidad en corruptos de cuellos blancos, que archiven su expediente, reciban NO A LUGAR, los conviertan en intocables. Ya ha sucedido.

La impunidad es el mecanismo más efectivo de multiplicar los males sociales. Es un mensaje que llega a toda la población, restándole fuerza a quienes se empeñan en trabajar en buena lid. Donde reine la corrupción e impunidad, la sociedad esta podrida, sumergida en el fango, no logra un desarrollo equilibrado, armónico, humano, porque el sistema judicial no funciona.

Tenemos corruptos intocables, sonriendo felices desde los balcones de sus lujosas mansiones, viajando, burlándose de los pobres porque se hicieron millonarios, tomando sus recursos e invirtiéndolos en negocios y fundaciones ante la mirada de infelices desamparados y el visto bueno de la justicia.. ¡Que asco ¡

Los tribunales judiciales y las altas cortes son los responsables. No cumple con su misión. Piensan en poder, en cosas materiales y personales, descuidando el alma de la nación. Lo más lamentable es observar iglesias, encargadas de lo espiritual, olvidando su rol para acercarse a los poderosos.

Indiscutiblemente, hoy, a los padres de familia se le dificulta hacer de los hijos, personas de bien. Las fuentes de aprendizaje, las enseñanzas de dirigentes en la cúpula, neutralizan su labor. ¡Que pena!

Podemos hacer de RD un modelo, un jardín de justicia y bienestar social. Tenemos recursos y personas honestas. Trabajemos en la búsqueda de la tranquilidad, de la paz interior. Es el tesoro más valioso.

Apartemos los ambiciosos que deforman el alma de la gente.

Recordemos que un buen líder o ciudadano no es conceptualizar bonito ni tomar con elegancia los bienes del pueblo, es predicar con el ejemplo, es saber dejar un granito de arena en pro de una sociedad donde reine la justicia,…la paz.

 

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