El ser social en la novela francesa Decimonónica*

Por Francisco Rafael Guzmán

La Ideología de la Revolucion Burguesa en la Literatura Emilio Zola, Víctor Hugo y Honorato de Balzac

(Dedicado a la memoria de Narciso González)

En este artículo nos referiremos a lo que fue la novela francesa del siglo XIX, la cual surge después que las fuerzas sociales que destruyeron el viejo orden  (ancien regime) anterior a la Revolución Francesa hicieran eclosión.

 

Esta novela, por su género, es muy realista. En algunos casos (Zola, Balzac, etc.) trata de dar cuenta del ser social tal cual se refleja en la conciencia de los autores. Ahora bien,  nuestro objetivo es el contenido, no el estilo literario de dicha novela.

 

En la novela de Zola se da más la preocupación por el contenido que por estilo o la forma, más por lo que se quiere decir que por el estilo con que se dice.

 

Algo que es  común en estos autores es que ven la coronación de la sociedad humana con el triunfo de la revolución burguesa.

 

 

Víctor Hugo: Los Miserables y Nuestra Señora de París.-

 

En su obra: Los Miserables, Víctor Hugo presenta las contradicciones sociales que se dan en La Francia Republicana, luego del 93”, cuando ya la vieja realeza había sido enterrada y decapitada, cuando Napoleón quiere convertir su país en un gran imperio.

 

Las contradicciones sociales aparecen aquí como propia del orden, se resuelven dentro de la lógica del orden burgués. Sería, en la lógica de Robert K. Merton, una dosis del conflicto social propio o inherente a toda sociedad humana, pues es inevitable que una parte de los sujetos sociales que componen la misma no estén de acuerdo con el orden social establecido en ella y, en consecuencia, es ineluctable cierto grado de inconformidad. Precisamente en el conflicto social que genera la inconformidad con el orden establecido es que los sociólogos norteamericanos de la escuela estructuro-funcionalista ven el hontanar o fuente del  progreso o del cambio social, pero el cambio en algunas de las instituciones o en la movilidad social de algunos individuos o grupos, no de la sociedad como totalidad, no el cambio social sistémico.

 

En esta obra, Los Miserables, el autor al referirse a la prostitución -la que califica de esclavitud para la mujer- plantea que la “santa ley” de Dios o de Jesucristo ha dominado “la sociedad occidental” pero todavía no “la penetra”. Con ello deja ver que su visión del ser social y la conciencia social tienden al orden reinante; al decir todavía no “la penetra” significa que la conciencia social de la sociedad occidental no ha evolucionado lo suficiente para servir de soporte a la revolución burguesa triunfante. Para este autor el orden social burgués no debía ser trasformado revolucionariamente, para que los males como la prostitución desaparezcan, más bien dicho orden es el resultado de una revolución social: la revolución burguesa, con la cual la sociedad humana se coronará.

 

De igual forma, cuando se refiere al ratero -al cual llama “pillo”- ve a este como un producto del orden social, pero que no puede desprenderse de él. Busca el origen del ladrón en la miseria o en los desharrapados que la sociedad moderna tiene en condiciones paupérrimas, como algo casi inevitable, por lo que el hontanar del robo lo encuentra en los niños que pululaban por las cloacas o albañales de París.

 

Las guerras napoleónicas no aparecen en su obra como la expresión de un conflicto o contradicción de clase que pueda derrumbar el orden social establecido, más bien son conflictos que se resuelven dentro del mismo orden social burgués, con el cual la sociedad humana se colocaría su diadema, el cual le daría una aureola, de acuerdo a como columbraba Víctor Hugo.

 

Nuestra Señora de París es una obra en la que aparecen la reminiscencias del viejo régimen; más bien el autor trata de hallar la génesis del nuevo orden que surge con la Revolución Francesa, haciendo una narración referida a acontecimientos de varios siglos atrás, incluso antes del cinquescento.

 

Aparecen los procesos por hechicería; los fueros de la Iglesia Católica. De igual forma, aparece el tribunal secular, preludio de un tribunal de justicia de un Estado centralizado que en el siglo XV no existía pero que más tarde sí, con la revolución burguesa; la Iglesia Católica posee el fuero en sus templos, los cuales sirven de amparo para los perseguidos que encuentran allí su redil, su majada, pese a que la iglesia es opuesta a la hechicería, protege a los perseguidos por esa práctica, aun cuando la considere una herejía.

 

Es así como Inés, La Gitanilla como la llama Hugo, o Esmeralda como decía ella en los tribunales llamarse, encuentra su refugio en los templos; ya que no existía cuerpo centralizado de policía que pudiera perseguirla. Esto es un reflejo de que muchas instituciones sociales feudales  estaban intactas o aun no existían las instituciones sociales o corporaciones estatales burguesas. La época es de transición del feudalismo al capitalismo.

 

Es por eso que en los campos de Europa aparecieron para esa época órdenes militares, como: la de Calatrava, la Orden de la Santa Hermandad y la Orden Mare Cause. Estas órdenes protegían caminos, campos, etc.; se ubicaban en el campo y no eran un cuerpo de policía centralizado.

 

Ahora bien, cabe destacar cómo el autor presenta la suerte fatal que el hado le tiene reservada al paria, individuo que no tiene ningún tipo de protección social de nadie. Ese es  el caso  de Inés a quien el tribunal la condena y ella no puede ver  realizado -lo que sí en su estado onírico vivía- el amor hacia su amado Febo, su “príncipe azul”.

 

Todo es una condena para la pobre gitana, pues su propia cabrita influía en su condena, ya que al no separarse de aquella, con los movimientos que hacia llevaba superchería a las cabezas de los hombreas del tribunal, quienes tenían  su conciencia social marcada por creencias que condenaban. Esa es otra reminiscencia del viejo orden.

 

Como no es nuestro interés referirnos al estilo literario de estas obras no vamos a profundizar en eso, ni es nuestra área. Ahora bien, por el género de la novela de Víctor Hugo ha sido ubicada dentro de la corriente del romanticismo, pero ella no es contradictoria con las de Zola y Balzac, ya que los tres tratan de justificar La Revolución Francesa.

 

En Hugo hay una exaltación de lo propio (uno de los rasgos propios del romanticismo, así como las descripciones de la vida sencilla y/o bucólica de sociedades de épocas pasadas, al igual que se reivindica la caridad cristiana y el apego del hombre a la mujer o viceversa), pero no coliden las novelas de los tres autores, al contrario los tres son románticos, a la vez que naturalistas y/o realistas.

 

Incluso, en Los Miserables, encontramos una exaltación de lo nacional, cuando se hacen referencias a  las batallas de Napoleón. Ahora bien, lo importante es que el autor se sitúa dentro de los novelistas que defienden la ideología de la Revolución Francesa, revolución que entendían coronaba a la sociedad humana.

 

En la obra: Nuestra Señora de París, se levanta lo nacional cuando se hacen referencias a los monumentos históricos como patrimonio del pueblo, colocando a la propiedad por encima de las clases sociales. Esto así, porque se veía en la revolución burguesa el fin de la historia de la humanidad.

 

Veamos ahora como se dan las semejanzas, en términos de conciencia social, en las novelas de Emile Zola-primero- y de Honorato de Balzac, después.

 

 

Emile Zola: Germinal, Terése  Raquín, La Taberna, Naná, Una Página de Amor y el Vientre de París.-

 

En su novela Germinal, Zola presenta las diferentes formas de expresión de la conciencia social entre los obreros mineros, lo que veía como una fuente de conflicto social, resolviéndose este último dentro de la lógica de la sociedad burguesa, ya que en la gran masa de los obreros no aparece una respuesta contestaría a la explotación capitalista; aunque algunos de los obreros son simpatizantes de la ideología nítidamente socialista, se sienten impotentes de enfrentar al capital, debido a que la conciencia social de la gran masa obrera aparece como conservadora del orden o en una minoría atomizada en diferentes corrientes del pensamiento social, tales como: anarquista, socialista utopista y socialista reformista.

 

La superexplotación de la fuerza de trabajo, que se refleja en el hecho de que las consortes de los obreros tenían que pedir o mendigar a los burgueses mendrugos de pan, debe ser resuelta por la propia sociedad burguesa, pues el autor sigue la misma lógica de Víctor Hugo.

 

En las demás obras la sociedad burguesa francesa aparece como una gran reproductora y receptora de movilidad social, no así de las luchas de clases. El conflicto social debe ser resuelto dentro del orden social burgués, porque con él la sociedad humana ha llegado a coronarse, a tener su nimbo o aureola.

 

Así por ejemplo, en su novela Terése  Raquín, aparece la mujer adúltera de “buena cuna” que lleva a su esposo a la tumba -al ahogarlo en un lago empujándolo para que caiga de una piragua con su fuerza y la de su amante-, para quedarse con este último. Se trata, en el caso del amante, del individuo que busca la movilidad social con la verecundia de los amores ilícitos, con la fornicación y, por último, con el crimen de homicidio. Pero estas y otras formas de conflicto y movilidad sociales el orden los absorbe, según el autor de la novela.

 

La Taberna no presenta la movilidad social, que podría significar ascenso social, pero sí presenta el conflicto social, el que se da en los arrabales, donde se dan las relaciones sexuales triangulares entre lavanderas y los hombres que conviven con ellas. Aparece el garito y la bebida en estos arrabales, que es donde habitan los trabajadores de servicios que perciben bajos estipendios.

 

La movilidad social se ve más notoria en la novela: Naná, donde el autor presenta a la hija de la lavandera de la novela anterior, la cual se presenta en una función dramática: La Venus Rubia, en el Teatro de Variedades. Tratando de ascender, convirtiéndose en una actriz famosa, la hija de la lavandera hace inversiones cuantiosas. En realidad, según el autor  de la novela hace sus juicios y describe la escena hacía un papel ridículo, aunque el público tampoco sabía apreciar las obras de teatro, lo que evidencia lo poco espirituales que eran los franceses de la época decimonónica. Los apetitos de ascenso social llevan Naná a despreciar los afectos del amor erótico.

 

En esa obra, al igual que en las anteriores -excepto en La Taberna- y en Una Página de Amor aparece como una constante; la movilidad social. En todas es una constante el conflicto social. El conflicto y la movilidad sociales aparecen dentro de la lógica de la sociedad burguesa y se resuelven dentro de ella. En Una Página de Amor una mujer no puede consumar una relación amorosa para el ascenso social, debido a los celos de su hija.

 

En su novela: El Vientre de París, aparecen los hábitos gastronómicos del francés del siglo XIX, los cuales eran muy exagerados en el consumo de alimentos cargados de colesterol.

 

Hay algo que se nota en todas las obras de Zola y es que los conflictos y movilidad sociales aparecen como sistémicos y que son inherentes a la naturaleza de la sociedad. La lucha de clase no aparece en casi ninguna de sus  obras, excepto en Germinal y es un anarquista aislado el que realiza una acción de sabotaje que expresaba un odio a la clase burguesa. En el caso de las obras Víctor Hugo queda descartada la lucha de clases. Ambos autores representan el pensamiento burgués en la narrativa decimonónica, lo que es una forma coherente con ese orden que se pretende justificar, con ese ser social que se busca legitimar.

 

Se deja ver en esas obras que el origen de la falta de refinamiento en los hábitos y lo poco espirituales que son los burgueses y los miembros de las otras clases sociales hay que encontrarlo en razones históricas de su modo de vida, propias de los franceses y de otros pueblos, quizás. Los conflictos sociales que no se habían resuelto aún con la movilidad social individual son inevitables al orden, o bien, se resolverían con el afianzamiento del modo de producción capitalista, según entendían estos novelistas. Veamos ahora la lógica novelística de Balzac, para que se vean las semejanzas.

 

 

Honorato de Balzac: Eugeniwe Grandet, Cesar Biroteau, Piel de Onagro y Un Asunto Tenebroso.-

 

En Eugenie Grandet está presente la reproducción del status social de una familia aristocrática y/o nobiliaria, la cual viene a ser un afán por el status social elevado, al igual que en los casos de movilidad social anteriores.

 

De igual manera, en cesar Biroteau, encontramos un provinciano que llega a París y se convierte en comerciante, el cual decía a su mujer: “elevémonos en la alta sociedad…”1) y también: “iremos modestamente a la opulencia… ”2). En torno a este señor aparecen Jóvenes que quieren seguir sus pasos en él; ascenso social.

 

En esta obra, está presente la falta de refinamiento en el burgués, que tiene literatura y nunca la lee. De igual manera, como en Naná  de Zola, la inversión en ágapes para muchos comensales invitados -como “Boda de Camacho”-  es realizada con el fin de alcanzar ascenso social, como si fuera una inversión en un negocio.

 

En Piel de Onagro aparece la superchería, como en Nuestra Señora de París, la superchería presente en el francés desde varios siglos atrás, reminiscencia de sociedades precapitalistas. Las novelas de Balzac son del género realista y son muy parecidas al naturalismo de Zola y pertenecen ambos al igual que Hugo a la corriente del romanticismo decimonónico. La coincidencia en términos de conciencia social burguesa se da en los tres, se trata de justificar el orden social y político existente, sobre todo a partir de la Revolución Francesa.

 

En Un Asunto Tenebroso, Balzac presenta la participación de un campesino en el parlamento, representante del Partido de La Montaña.

 

Finalmente, en el romanticismo, naturalismo y realismo de Hugo, Zola y Balzac, aparecen los conflictos sociales y la falta de integración social, sólo que no aparecen como contradicciones de clase, los proletarios no tienen conciencia de clase para sí plenamente, según los novelistas. Sobre esto último, el odio a la burguesía por los proletarios no se trata en la narrativa, con la única excepción de un minero anarquista en Germinal de Zola.  Las injusticias y desigualdades aparecen, pero no como contradicciones sociales importants  con su raigambre en la estructura económica, en las relaciones de producción generadoras y hontanar de la desigualdad social.

__________

  • Honorato de Balzac en Cesar Biroteau.
  • Ídem.

 

 

*Publicado en Julio de 1994 en la publicación de la revista Extensión, órgano de difusión de la Dirección de Cultura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, correspondiente a sus números 13 y 14, Págs. 58-61. Se hicieron algunas correcciones.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

 

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