El ser humano: Jeckill y Mr. Hyde

Por Alcides Pimentel Paulino lunes 1 de julio, 2019

El ser humano es un ser complejo y contradictorio. Capaz de aglutinar en una misma persona el amor, la ternura, la empatía y la educación, pero también lo peor, el odio, la mala educación, el racismo o la maldad. La cultura y la educación son los responsables principales de nuestro autocontrol. ¿Es posible que en todos nosotros exista un cordero y un lobo al mismo tiempo? Este dilema se ha planteado en múltiples ocasiones generando debates y tertulias infinitas.

El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, es una novela escrita por Robert Louis Stevenson, publicada en 1886, que narra la historia de un abogado, Gabriel John Utterson, que investiga la extraña relación entre su amigo, el doctor Henry Jekyll y el misántropo Edwuard Hyde. El libro plasma un trastorno psiquiátrico que hace que en una misma persona se concentren dos o más identidades o personalidades, en ocasiones, con características opuestas. Este fenómeno se conoce en psiquiatría como “trastorno disociativo de la identidad“. Muchos de los que han visto la película “Psicosis” entenderán de qué hablo.

Jekyll y Hyde es una alegoría del bien y del mal. El ser humano tiene una naturaleza dual. Todos tenemos una doble personalidad, una buena y otra mala, que conviven en armonía regulada por la cultura y la educación. La sociedad nos enseña a reprimir nuestra parte más perversa, macabra o políticamente incorrecta. Esta obra maestra desafiaba a la “Ciencia” de la época, pero también a la religión. Nos plantea que todos tenemos un lado oscuro que aflora a la superficie en determinadas circunstancias. De ahí que las historias de “malos” nos provoquen una seducción romántica. Bonnie & Clyde, Robin Hood, “El robo del siglo”, Curro Jiménez, etc. Se trata de un fenómeno que ha sido tratado desde la psicología, la filosofía, la literatura o el cine, pero que puede tener múltiples puntos de vista.

Jekyll es un científico que con una poción logra sacar la peor parte del ser humano. Con esa bebida, Jekyll se transforma en un ser capaz de cualquier atrocidad. Hacia 1901, el libro había vendido más de 250.000 copias. Su trastorno llegó a ser tan fuerte que el Dr. Jekyll en su testamento le dejaba todas sus pertenencias al Sr.Mirando este caso de forma holística, se podría decir que el libro habla de la hipocresía social del periodo victoriano, en donde la respetabilidad externa se conjugaba con la lujuria interna. Estas contradicciones humanas fueron estudiadas en el Darwinismo social, en la psicología y en la sociología de manera más amplia. ¿Qué es más importante en el ser humano, la parte biológica o la social? Todavía no existen explicaciones concluyentes, quizás porque se trata de una combinación de las dos. Freud se aproximó desde el psicoanálisis a esta problemática del desdoblamiento del “Ello” y el débil “Yo”.

Hay que partir de la base de que la perfección no existe, y la bondad absoluta tampoco, y puede que sea esto lo que nos haga más humanos. Como nos recuerda la Ética, casi todo en la vida, es relativo. El bien es mucho más que lo contrario del mal. Para Aristóteles, el bien supremo era la felicidad. La Ética hedonista dice que el “bien” es el placer sensorial inmediato. El Cristianismo identifica el “bien” con Dios y el mal con Satanás. Puede que el Bien y el Mal sean dos caras de la misma moneda.

Dostoievski desde la literatura intentó aproximarse a la psicología humana con su obra “El Doble” 1846. Otras obras como “El Lobo estepario” siguen un argumento similar. Jekyll era un hombre bueno que reprimía sus impulsos más primarios. Hyde, en cambio, era la antítesis, un personaje capaz de dar riendas sueltas a sus impulsos más primarios y al placer. La obra argumenta que es imposible separar el “Bien” del “Mal” que coexiste en nuestra personalidad (ser). Ambas caras forman nuestra identidad.

Cuando el ser humano es capaz de controlar su peor cara puede realizar acciones increíbles. Misioneros como el jesuita español Vicente Ferrer no dudaron en emigrar para dedicarse a los más desfavorecidos. Desde su llegada a la India en 1952 este catalán cosmopolita no dejó de ayudar a los que le pedían su ayuda. Se dedicó a los más pobres hasta su muerte en el 2009.

Si bien es cierto que la sanidad pública debe ser responsabilidad de las administraciones, no están de más aportaciones como la de Amancio Ortega, sobre todo cuando, no nos engañemos, no vamos sobrados. Los 320 millones de euros que el millonario gallego donó recientemente para investigar el cáncer fueron criticados por asociaciones de usuarios de la sanidad pública afines a Podemos. Si este hombre ya pagó sus correspondientes impuestos, bienvenidos sean los millones que aporte de más a través de su fundación. Se trata de un dinero que va dirigido, principalmente, para la renovación de los equipos de diagnostico y tratamiento del cáncer en los hospitales públicos.

Que los impuestos deben pagarse en función de los ingresos de los contribuyentes, es otro tema. Si no estoy mal enterado, creo que la fiscalidad es progresiva en España. Es decir, que los que más tienen, pagan más, para mantener la redistribución de la riqueza del Estado del Bienestar. Algunas asociaciones de usuarios de la seguridad social rechazaban este tipo de donaciones argumentando que la obligación de Ortega es contribuir al erario público de forma proporcional a sus beneficios y en la misma proporción que el resto de los contribuyentes. Estas asociaciones opuestas a las donaciones, afirmaban que este tipo de acciones obedecían a la ideología neoliberal.

Los detractores de estas donaciones se agrupan en la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP). Si las empresas tienen una menor presión fiscal que los ciudadanos el problema está claro. Readaptar la ley para que esto no ocurra. Sabemos que algunas empresas o filántropos donan dinero para lavar su imagen, pero esto es parte de la sociedad en la que vivimos. Es parte del juego. Deberíamos cambiar las reglas y no ser tan rebuscados.

El inversor Robert Smith, el primer negro multimillonario en Estados Unidos, le regaló a los graduados del 2019 del Morehouse College (Atlanta) asumir la deuda de los 396 estudiantes que terminaban su carrera. Este buen samaritano donó unos 40 millones de dólares para que los estudiantes endeudados para cursar sus estudios pagaran a los prestamistas. Algunos estudiantes llegan a acumular deudas de 50.000 dólares. Se criticó que este acto de generosidad no afectaba a su fortuna, valorada en unos 4.500 millones de dólares.

El ser humano no solo es capaz de sacrificarse por sus semejantes, sino que puede defender con uñas y dientes a los animales o causas que cree justas. En España existe un partido que centra su programa en la defensa de los animales. El partido animalista conocido como PACMA. Este partido obtuvo en las elecciones generales del 2008, nade menos que 44.795 votos. En las pasadas elecciones generales del 2019, votaron a este partido 326.045 personas. Hay que respetar y tratar bien a los animales, pero hay que diferenciar a los animales de las personas. Menos broma, este partido pese a haberse quedado fuera del Congreso de los Diputados, ha obtenido más votos que partidos como EH Bildu, Coalición Canaria, Navarra Suma, Comprimís o el Partido Regionalista de Cantabria (PRC).

En la peor versión del ser humano nos encontramos a personajes como Jeffrey Dahmer, uno de los “seres humanos” más deplorables de la historia. Este asesino en serie de Estados Unidos, confundía por su apariencia, lo que dificultó su captura. Este personaje era necrófilo y caníbal. Asesinó a 17 personas, todas relaciones homosexuales a los que no permitía que se separaran de él. Su obsesión le llevó a un planteamiento cruel y macabro. La única manera de que sus “parejas” no le abandonaran, era matándolos, y volver a revivirlos como si fueran zombis que realizaban sus deseos sexuales. Muchos expertos atribuyen este tipo de comportamientos a problemas o traumas durante la niñez. Como observó el fundador de la unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI, Robert Ressler, no vivió una infancia infeliz, llena de abusos ni de conflictos familiares. Todo lo contrario, era un chico amado por sus padres y querido por su familia. Su carrera de asesino comenzó como la de otros asesinos en serie, torturando a pequeños animales.

Jeffrey era un chico raro y extravagante. Recogía animales muertos en las carreteras de Ohio y los diseccionaba. A esas edades, cualquiera diría que le gustaba la biología o la zoología. Es posible que al no estar bien vista la homosexualidad durante su juventud, esto le creara trastorno y rechazo. Soñaba con que mantenía relaciones sexuales con hombres a los que luego asesinaba y descuartizaba. Cuando sus padres se separaron, cayó en las drogas y el alcoholismo, volviéndolo más agresivo y peligroso. Su momento más excitante, como declararía en varias entrevistas, era masturbarse viendo los cuerpos mutilados de sus víctimas.

Entre sus 17 víctimas totales se podrían encontrar indios, blancos y negros. Su juego era seducirlos y matarlos. Reconoció antes de morir que tenía un “modus operandi“. Elegía a sus víctimas porque nadie les iba a echar de menos o porque llevaban un estilo de vida nómada. Eliminaba los restos de sus víctimas disolviéndolos en un enorme bidón de 215 litros que rellenó de ácido. La cabeza se la quedaba como un trofeo macabro. Al final de su salvaje orgía macabra, se comía los restos de sus víctimas, argumentando que así formarían parte de él para siempre. Odiaba la sociedad. Su locura derivó en una fantasía sexual peligrosa. Crear un “muerto viviente” que no se quejara. A sus últimas víctimas, les perforaba el cráneo con un taladro y les introducía acido o agua hirviendo. La mayoría de sus conejillos de india no tardaban más de un día en morir. Su última victima fallida, Tracy Edwards logró escapar y avisar a la policía.

Dahmer fue condenado a 900 años de cárcel (5 cadenas perpetuas), ya que se consideró que estaba en su sano juicio. Falleció en la cárcel después de una paliza propinada por otro interno. Puede que el “Karma” exista, aunque Yo tenga mis dudas. A su lado Charles Manson era un aficionado. No fue detenido antes porque la policía no concebía que un chico blanco, con cara de buena persona y guapo fuese un asesino.

Lo peor del ser humano se ha manifestado en múltiples ocasiones. Una de las peores versiones fue el nazismo que derivó en el holocausto y en la eugenesia. El KKK ahorcaba a las personas negras a las que no consideraban como a seres de su misma “raza”, la raza humana. Mención destacada merecen también los partidos de extrema derecha que odian al inmigrante, al diferente, los bomberos pirómanos o el enfermero de la muerte son ejemplos de la maldad humana y el afán de protagonismo.

Uno de los últimos casos siniestros de nuestra especie es el de Niels Högel, un enfermero alemán. Provocaba paros cardiacos a sus pacientes para luego reanimarlos y quedar como un héroe. Se cree que Högel actuaba por aburrimiento y para llamar la atención. Sus víctimas podrían elevarse a 200. El mayor asesino en serie de la historia de la Alemania moderna. Ha sido condenado a dos cadenas perpetuas. Se cree que asesinó a unos 85 pacientes entre los años 2000 y 2005. El problema es que algunos fueron incinerados, de modo que nunca se sabrá de qué murieron. Una enfermera lo pilló “infraganti” inyectando medicamentos a un enfermo de cáncer.

Cómo es posible que nadie se diera cuenta de todo esto cuando el número de muertes y el elevado uso de fármacos para patologías del corazón se disparaban cuando Högel estaba de turno?. El bautizado como “enfermero de la muerte” confesó a sus compañeros de prisión que “después de haber matado a 50 enfermos, dejó de contar”. Esto es lo que puede ocurrir cuando dejas la vida de la gente en manos de enfermos mentales. Este individuo solo tiene 42 años. Es llamativo que este caso se haya hecho famoso cuando el personaje lleva 10 años en prisión. Estaba acusado de haber matado a 100 pacientes. Muchos asesinos en serie terminan confesando el alcance de sus macabros asesinatos una vez que no tienen salida. El afán de notoriedad les puede.

En el norte de España se producen multitud de incendios cada año. El bombero Luís Trueba había ascendido meteóricamente con tan solo 26 años. Jefe de la agrupación en Protección Civil  nada menos. En el pequeño pueblo de La Alcomba no podían creerse la cantidad de fuegos que se producían cada año. El bombero estaba disfrutando de su momento de gloria. Llegó a realizar varias entrevistas en televisión en los que afirmaba que ” En su opinión, todo era obra de un pirómano, ya que el fuego tenía varios focos“. Se le llegó a ver con el presidente regional de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. Su equipo era siempre el primer servicio en llegar. ¡Que casualidad! Una vez detenido, sus compañeros afirman que era imposible que tuviera conocimientos de los detalles de los focos sin haber estado previamente en la zona. El SEPRONA (Servicio de Protección a la Naturaleza) sospechaba de él, hasta que analizaron, a través del GPS, su ubicación al inicio de los incendios. La fama de “el bombero pirómano” fue efímera.

Quienes mejor representan la parte más negativa del ser humano son los misántropos. Los más conocidos por el gran público son el actor Jack Nicholson y el artista Alan Moore, pero también lo eran Beethoven, Kurt Cobain, Salvador Dali, Kubrick, Oscar Wilde, Nietzsche y Schopenhauer. Como dijo este último, “los hombres vulgares han inventado la vida de sociedad, porque les es mas fácil soportar a los demás que soportarse a sí mismos“. Los misántropos se alejan de la sociedad. Ir a una fiesta o reunión familiar es una tortura. Es un insulto a su inteligencia. Los misántropos huyen de sus semejantes y del trato humano no solo por sentimientos de repulsión o de timidez, sino porque su rechazo es deliberado o reflexivo. En general, los misántropos tienen un coeficiente intelectual o cultural alto. El misántropo se cree superior. Esta frase de Lord Byron es muy interesante. “Cuando más conozco al hombre, menos lo quiero“.

La definición de misántropo se ha quedado antigua. Poco o nada tiene que ver con la realidad social de nuestros días. Gran parte de la población actual presenta características misántropas. Tenemos que ser más positivos. Tal y cómo evoluciona la sociedad necesitamos más filántropos y menos misántropos.

Por Alcides Pimentel Paulino

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