El Semáforo

Por Ruddy De Los Santos lunes 1 de abril, 2019

Luego de la celebración del Premio Soberano, la destacada, respetada, meritísima presentadora de la televisión y nuestra única Miss Mundo, Mariasela Álvarez encendió las redes sociales con una crítica muy válida contra el cantante urbano “El Alfa”.

Recordemos que este último al recibir un Soberano pedía desde la tribuna de los premios a los padres de familia que había que volver a los valores y darle educación a sus hijos, para que según él, el futuro sea mejor que el presente. Me gustaría preguntarle “Al Alfa” si estas palabras representan un compromiso ante la sociedad de elevar el contenido de sus canciones, las cuales alegan muchos sectores incitan a la violencia.

También trajo a relucir Mariasela el hecho de que “El Alfa” fue sancionado por la Procuraduría General de la República por haber insultado los símbolos patrios, luego de circular un video donde este se dirigía a los Padres de la Patria con palabras obscenas. Debo resaltar que esa misma institución que justamente sancionó a este artista por su irrespeto a nuestros símbolos es la misma que ha protegido por mucho tiempo a ciertos políticos corruptos los cuales han tenido la suerte de que les archiven sus expedientes, algo que es un insulto aún mayor a los Padres de la Patria, a los cuales alegan defender.

Si hoy tenemos muchos jóvenes que son criticados por defender y escuchar en enormes y perturbadores bocinas este tipo de música que canta “El Alfa” y otros artistas más del género urbano, se debe a la falta de educación y de oportunidades.

Es bien sabido que la mayoría de estos artistas urbanos ha surgido de espacios sociales repletos de carencias, de barriadas donde ser artista o pelotero es una vía para escapar a la pobreza. Muchos de estos artistas son también víctimas del sistema de desigualdades, que lograron emerger de las carencias extremas para luego exhibir autos lujosos, estilos de vida extravagantes, aunque todos sabemos que son sobrevivientes de un muro de carencias. Jóvenes que no pudieron estudiar formalmente música, no pudieron costearse los pasajes para ir a estudiar a la universidad del Estado, ni mucho menos conseguir un trabajo digno, porque todas las puertas les fueron cerradas.

A mi estimada Mariasela solo me resta decirle que apoyo su postura firme y en el presente caso muchos de sus acertados comentarios, porque los asume con responsabilidad y de forma respetuosa.

Hay que reconocer que los tiempos han cambiado y ante la falta de opciones en el marco de nuestra cultura, la música urbana de todo tipo ha ido ganando terreno. A esto se une que las nuevas generaciones de artistas que buscan expresar su realidad y expresarse, han encontrado nuevos recursos para hacerse oír. Ahora y de repente ya están en todas partes, y de forma casi siempre más cercana que los tradicionales medios de comunicación.

Estos nuevos exponentes musicales, con la ayuda de las redes sociales, han creado sus propias estructuras de difusión y comercialización de contenidos. También sus propios canales de difusión y en definitiva han hegemonizado la mayor parte de esos entornos virtuales, porque entre otras cosas, establecieron un marco de vinculación con su público y además, llegaron primero.

De las redes sociales emergen las nuevas celebridades. Muchos son artistas que facturan muy bien a pesar de utilizar letras irreprochables en sus canciones, pero que son del gusto de una nueva generación que aclama y sigue a estos nuevos “talentos”.

Este es un tema de controversia relevante que debe ser abordado de forma respetuosa y que nos permite tocar de forma tangencial la problemática de las desigualdades, distinguir la incubación de la violencia y sus modos de expresión en nuestra sociedad, pero también analizar ciertos discursos y posturas que nos lleven a plantear soluciones.

El Semáforo

Esta columna semanal procura hacer un breve recuento de los temas más relevantes de la actualidad política nacional e internacional, buscando siempre un enfoque crítico, abordado con un toque de humor, pero señalando las cosas como son, a veces incluso de forma visceral.

 

Por Ruddy De los Santos

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