El Salvador: Bitcoin versus reelección

Por Francisco S. Cruz

Es inédito, pero si partimos de la mas reciente elecciones legislativas y municipales en El Salvador -la barrida que sufrió la oposición (Arena-FMNL)-, podríamos proyectar, dado que la Sala de lo Constitucional del Tribunal Supremo acaba de resolutar -en apego constitucional o no- que el presidente Nayid Bukele, si decide buscar la reelección, no tendría impedimento legal.

Lo que pinta, al menos hasta el día de hoy -sin partido o líder oposicionista en capacidad de enfrentarlo con posibilidades de éxitos- una reelección -2024- cuasi asegurada cuyo único obstáculo-escullo, aunque parezca insólito, sería una escalada de descontento o resistencia ciudadana -estimulada por la oposición a falta de una masiva educación ciudadana masiva al respecto, o lo cultural-análogo-generacional de una franja de la población- por legislar-decretar el Bitcoin como moneda de “curso legal”. En consecuencia, desde esa perspectiva, ese sería el mayor contrincante por vencer -no un líder o partido tradicional-, por el presidente Bukele, para quedarse, vía elecciones, en el poder -post-2024-.

Y uno se pregunta -porque en política nada es ingenuo-: ¿qué razones tuvo el carismático y popular presidente para, de golpe y porrazo, decantase por una moneda digital en un país subdesarrollado y donde la conectividad -internet-“45.02% de cada 100 hogares”- es la segunda más baja a nivel de América Latina y el Caribe? Nos imaginamos que, el presidente Bukele y sus asesores, habrán sospesado todas las aristas y bemoles monetarios, financieros y socioculturales en juego, pues nadie juega capital político tras una aventura; aunque por lo que ha dicho el presidente se trata de una “revolución tecnológica” y de ir al día en lo que es una tendencia mundial, al tiempo, de que se trata de ser menos dependiente del actual sistema financiero.

Al respecto, se podrá especular: crisis o crispación de su política exterior con los Estados Unidos, redefinición estratégica diplomática-ideológica, necesidad de buscar nuevas alternativas a la deuda pública (93% del PIB); o sencillamente, una apuesta riesgosa a la emergente reconfiguración tecnológica-monetaria mundial -criptomonedas- cuyos albores se remontan a los años 70 del siglo pasado.

Por lo pronto, ya el presidente puso a su país en el epicentro mundial al ser el primer Estado que asume el bitcoin como “moneda de curso legal” en paralelo al dólar americano que, a su vez dejo atrás a la otrora moneda nacional Colón.

Tal recorrido monetario, podría beneficiar al presidente Bukele en su iniciativa, pues hay experiencia previa de cambio y aceptación de moneda; pero el cambio previo fue por el dólar que es moneda global y de aceptación sociocultural (quizás, por ser una moneda física; y en el caso de El Salvador, como de otros países latinoamericanos, por el peso-impacto de la remesa en su economía). Sin embargo, conspira que tal medida o decisión no estuvo precedida de una campaña educativa-ciudadana al respecto ni probablemente de la asesoría de algún organismo financiero mundial (más allá del Banco Centroamérica de Integración -BCIE-).

Al parecer, la suerte está echada (El Salvador-2024): Bitcoin, reelección o marcha atrás….

Por Francisco S. Cruz

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