El rostro del Presidente

Por Daygorod Fabián Sánchez jueves 30 de julio, 2020

Hace ya un año realicé una especie de exordio sobre el cuadro del perfil del rostro del Presidente (saliente) Danilo Medina.

En ese entonces la inspiración fue la forma en la que Medina respondía crispado sobre cualquier tema espinoso, sobre su gestión.

Había comenzado a derrumbarse su popularidad, el clamor popular con relación al fin de la corrupción y cese de la impunidad hacían presentes, pero el presidente y su grupo no lo advertía de esa manera y mal respondían ante cualquier incógnita elaborada de buena fe.

Recuerdo que en ese momento el escrito efectuado fue una protervia para esa facción que no entendió que simplemente, sin saberlo, nos antepusimos a la realidad que el pueblo expresó en las urnas el día 5 de Julio.

Aquí les dejo lo que dije hace ya un año:

Estoy totalmente seguro de que no soy el único que ha notado el rostro y las respuestas del Presidente ante las distintas interpelaciones, que le son efectuadas, las pocas veces que se logra tal cometido. Antes – antes de Odebrecht – del derrumbe de la popularidad del mandatario era evidente la seguridad y la forma parsimoniosa en la que los cuestionamientos eran respondidos.

Los argumentos que esgrimía el primer mandatario funcionaban a título de cornucopia. Basados en la tesis de que las cosas iban tan perfectamente dirigidas que el país y sus regentes debían mantener la confianza puesta en las articulaciones del Presidente. Casi se llega a adoptar esta costumbre como si fuese un atavismo, donde la rutina era ver al señor Danilo Medina explayando sus consideraciones sobre los temas nacionales, dándolos por resueltos.

Pero las cosas cambiaron, vemos a un Danilo Medina acorralado, asustado y con delirios de persecución. Cuando se le logra establecer algún tipo de incógnita, por lo general incómoda o relacionada a algún escándalo de corrupción que ha explotado en sus periodos gubernamentales la respuesta es cortante, violenta (verbalmente) o llena de cinismo.

Me parece que se han ido obturando las vías de acceso a espacios de respiro frente al cerco que se ha creado el mismo gobierno. Algo similar a lo que les sucede a las personas que saben que cometieron algún tipo de inconducta, y aunque nadie los reprimirá sienten que eso los persigue y se espantan hasta con el suspirar de un simple gatito.

El cuadro del perfil del Presidente es interesante, ya que se nota con un alto grado de cansancio y preocupación como si algo le atormentara. Ese algo no podría decirlo yo, ya que mi opinión frente a los anticuarios del gobierno no tiene validez. Pero intuyo que a pesar del andamiaje judicial que garantiza impunidad, detrás está la idea de consecuencias de tipo internacionales (eliminación de visados, etc…) fruto de que los gringos tienen el ojo puesto sobre todos los que se relacionaron con Odebrecht.

Igualmente ha sido evidente un afán desmedido por limpiar el atolladero de Punta Catalina. Los que efectuaron el dolo (más que claro) expresaron la pulcritud de la contratación y/o adjudicación de la misma. Más adelante se patentizó que no era suficiente y se formó una comisión de ¿notables? Para decir que fuimos tan inteligentes que engañamos a Odebrecht en un 6% (obra subvaluada).

Para completar el teatro el Procurador General de la República (Jean A. Rodríguez) manifestó, sin nadie preguntarle, sin estudios y experticias técnicas de investigación, que Punta Catalina está limpia y no hay nada que inquirir en ese caso.

 

Por Daygorod Fabián Sánchez 

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