El reto de los Milenial, Centenial  y  generación X

Por Ebert Gómez Guillermo miércoles 22 de agosto, 2018

Las nuevas generaciones están llamadas a enmendar “el error”.  Salvar el planeta,  ponerle fin a las guerras, al hambre, a las enfermedades provocadas por el hombre y  las desigualdades. Las condiciones están dadas. Seremos el futuro y la esperanza, imprescindible es que creamos en ello.

Con las actuales condiciones, la  humanidad tiene la oportunidad de cambiar todo lo que deba ser cambiado, de emanciparse y lograr que todos los hombres sean tratados como seres humanos.

Es el momento de desafiar poderosas fuerzas, contrarias a los intereses de los pueblos oprimidos y pobres para lograr su libertad plena y sus derechos iguales frente a otras naciones.

La “humanidad” tiene una deuda pendiente con la justicia, el planeta es ya una aldea global, los países más ricos han decidido globalizar la economía, el consumo, el comercio, los gustos, la moda, los sistemas de gobierno, las guerras, los amigos y enemigos, es justo que también globalicen como combatir el hambre, las enfermedades, las injusticias y las desigualdades.

Hay que defender los valores éticos y cristianos, al precio de cualquier sacrificio. Hay que restablecer el sentido de solidaridad entre los pueblos, de justicia social.  Hay que rescatar  esos valores y principios y no existirá potencia  alguna capaz de aplastar estas ideas de verdad, igualdad y justicia.

Ya no serán posibles las mentiras del pasado, ahora es insostenible el engaño. El mundo ahora le pertenece a la verdad.  La verdad es sinónimo de justicia y la justicia equivale a  equidad. Ya no es posible que nadie pretenda robar lo que no es suyo, sin que su dueño se dé por enterado.

Ahora no es posible la esclavitud ni la expropiación que dio nacimiento al capitalismo, ya no es posible cambiar espejito por oro, ni recetas como formas de gobiernos. El mundo no pertenece a un grupito de iluminados, hay que informarles que nunca más.

Los prejuicios y el odio son los mayores aliados de la mentira y la ignorancia.  La humanidad ha sufrido bastante, desde la esclavitud, las discriminaciones por el color de la piel, la repartición de las riquezas del planeta y el abuso de los países más grandes y desarrollados  contra  los pequeños,  con menos desarrollo.

El terror y la desconfianza deben dejar de ser impuesto por conveniencia o ambición. Los fantasmas de la inseguridad y la violencia tienen que ser desterrado de las relaciones entre Estados.  El “enemigo feroz” será en todo caso, la indiferencia de seguir permitiendo que el mal triunfe sobre lo justo y correcto.  No debemos seguir siendo indiferentes.

Una de las grandes mentiras, repetidas muchas veces por personas soberbias, llenas de odio, es la de que, una persona no hace la diferencia. Tan enorme falacia, desmentida por tantos, empezando por Jesús, Mahoma, Buda, Ernesto Guevara (el Che), Dr. Martín Luther King, Gandhi, Mandela, La Madre Teresa y tantos otros, demuestra todo lo contrario.

 

Por  Ebert Gómez Guillermo

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