El respaldo del Gobierno al campesino dominicano

Por César Fragoso Lunes 24 de Abril, 2017

Desde los tiempos en que nuestra isla estaba habitada por los indios, la agricultura era su principal modo del sustento familiar.

Ellos cultivaban la tierra mediante la siembra de rubros comestibles en los conucos, modalidad que todavía se usa en la actualidad.

Con la llegada de los españoles, se inició el proceso de cambio en el uso de la agricultura y se pasó de hacerse un cultivo familiar, con fines puramente comestible, a un sembradío para el comercio, muy en particular mediante el cultivo de la caña de azúcar.

La siembra y el cultivo de la caña significaron el elemento más importante para la historia de la isla pues, para sacarle mayor provecho, se empezaron a traer esclavos que luego se emanciparon y fueron el origen de la división territorial que existe en hoy en día.

Con el paso de los años, el azúcar se llegó a convertir en el principal producto de exportación de nuestro país y se le consideraba como uno de los mejores azúcares del mundo.

La producción del dulce era el negocio más importante del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina y durante los 30 años de su mandato utilizó nuestras tierras como su feudo personal.

Es luego de la desaparición física de Trujillo, cuando el campesino dominicano comienza a tener cierto control del uso de la tierra ya que, apenas unos meses después de su muerte, el entonces presidente Dr, Joaquín Balaguer, distribuyó parte de las propiedades de Trujillo entre los hombres del campo, los cuales pudieron comenzar a cultivar los terrenos donde habitaban y sacarle provecho para ellos y sus familias, a pesar de que la mayoría de los mismos quedaron en manos de latifundistas y terratenientes.

Ahora bien, la verdadera revolución que cambió para siempre el uso del suelo dominicano, lo significó la llegada al poder mediante el voto popular del Dr. Joaquín Balaguer, quien, a través de la Reforma Agraria, se aseguró de distribuir de manera equitativa las tierras del Estado y darle un pedacito a cada familia, con su título de propiedad y para que le sacaran el mayor provecho posible.

Balaguer no se conformó con cambiar a los campesinos de simples agricultores al servicio de Trujillo a ser dueños de sus cultivos, sino que también se aseguró de tomar todas las medidas que fueran necesarias para que los mismos convirtieran sus terrenos en el medio que les modificaría sus vidas para siempre.

En ese sentido, para hacer más productiva la tierra, llenó nuestros campos de canales de riego para llevar el agua directamente a los conucos, puso el poder del Estado en el campo a través del Instituto Agrario Dominicano y construyó una inmensidad de caminos vecinales y carreteras para que pudieran llevar sus frutos a los mercados.

Muchos años después de esos hechos históricos, surge en la República Dominicana el Gobierno del Lic. Danilo Medina, otro Presidente que ha demostrado tener un atractivo especial hacia el campesino de nuestro país.

Medina, al igual que Balaguer, ha evidenciado que tiene un verdadero interés en hacer cada día mejor las vidas de nuestros hombres y mujeres del campo y, mediante la modalidad de las llamadas visitas sorpresa, se ha convertido en un ser humano que va directamente donde los más humildes agricultores de nuestra tierra y les lleva la mano amiga del Estado.

Como los tiempos han cambiado, el Gobierno ha implementado nuevas modalidades para ayudar al campesino, que comprenden una mejoría significativa en todo lo que tiene que ver con la comunicación terrestre para que se llegue con facilidad hasta el más recóndito lugar de nuestra geografía.

Asimismo, para establecer responsabilidades y lograr fomentar el interés en la producción, el Gobierno ha establecido un amplio programa de crédito con bajísimos intereses y amplias facilidades para el pago, como una manera de capitalizar hasta el más pequeño productor.

Una nueva modalidad que se ha convertido en el motor que impulsa las economías de los más humildes, la constituye el establecimiento de un sistema cooperativo mediante el cual, con el respaldo absoluto del Estado, los campesinos se constituyen en cooperativas con fines específicos de crecimiento económico, no solo a través del cultivo de la tierra, sino también con otras formas de producción.

Esto ha permitido que haya una continua creación de fuentes de empleo, lo que también contribuye mucho a un cambio en la calidad de vida de la gente del interior del país.

Para que tengamos una idea de hasta donde ha llegado el respaldo del Gobierno de Danilo Medina a nuestros pueblos, les diré se han destinado unos treinta y ocho mil millones de pesos en 1,035 proyectos, de los cuales se han ejecutado más de un 64%.

De estos, 598 corresponden a proyectos productivos con un 58.36% ya terminados y un 41.64% en ejecución, los que tienen un presupuesto programado de unos quince mil millones de pesos, de los cuales ya se han ejecutado unos diez mil millones.

También hay 437 proyectos comunitarios a los que se han destinado unos veinte y tres mil millones de pesos y ya se han ejecutado unos catorce mil millones, con un 49.32% completamente terminados y un 50.68 en gestión.

Como dicen en mi campo, allá en El valle, Prov. Hato Mayor, para muestra basta un botón, definitivamente, en toda la geografía dominicana, se recibe el respaldo del Gobierno al campesino dominicano.