El proyecto innombrable

Por Gregory Castellanos Ruano

Las pasadas impotencias del hombre de convertir en realidad sus sueños, sus fantasías, se alejaron como sombras evanescentes gracias al desarrollo tecnológico que a lo largo del tiempo él fue produciendo, sobre todo desde el siglo XIX hasta el presente siglo en que ocurrió lo que aquí se narra y analiza.

Un vertiginoso torbellino intelectual, creativo y experimental, asiduo y tortuoso, del hombre fue el puente sucesivo para llegar hasta ahí.

Así logró, finalmente, llegar a construir el instrumental necesario para crear el motor de una nave para viajar en el espacio-tiempo, se embarcó en dicha tarea y creó ese motor para viajar en el espacio-tiempo.

En el gran desfile de sus viajes a realizar con la nave ya construida sobre la base de ese motor para viajar en el espacio-tiempo el hombre razonó que con absoluta certeza conocería el nombre de todo lo escondido y de todo lo innombrable: que conocería todo lo escondido y todo lo innombrable: que no habría para él nada escondido ni nada innombrable.

Pero con semejante adelanto tecnológico, con semejante logro,  la finalidad del hombre ya no sería sólo la de descubrir el secreto de distantes mundos extraños.

El hombre, “vértice y vórtice“  de la creación, en su desmesura quería, y se trazó como meta,  llegar al punto donde se produjo la creación de este Universo gracias a la posibilidad de viajar en el espacio-tiempo; quiso llegar al lugar y al momento mismo de la creación para ver a Dios creando este Universo.

Si todas las metas anteriores que se trazó el hombre fueron atrevidas hasta que en algún momento en el tiempo pudo lograrlas respectivamente, entonces a esta había que calificarla no de súper atrevida, sino de híper atrevida, o quizás con otro calificativo todavía mucho más fuerte.

…De repente, desde arriba, no se sabe procedente de dónde, se produjo la llegada de una inmensa bola de fuego que cayó inmisericorde y destructora sobre todas las instalaciones del vasto complejo científico-tecnológico en que se construyó y estaba dicha nave vaporizando al mismo y a esta. Sólo quedaron algunos hierros retorcidos, puras escombreras, y un montón de cenizas a las que el aire movía. Nada ni nadie sobrevivió a aquel fuego incinerador, absolutamente nada y absolutamente nadie de los que estaban dentro de aquel enorme recinto. La nave para viajar en el espacio-tiempo y todos los que participaron en su diseño, en su construcción y en sus más diversas pruebas fueron exterminados y desaparecidos de la faz de la tierra. Las ondas expansivas de una explosión terriblemente ensordecedora causada por el impacto de aquella enorme masa de fuego se extendieron en los alrededores por un radio de poco más de unos treinta (30) kilómetros destruyendo al paso de su horrísono sonido los cristales de puertas y ventanas de las pocas casas y de los pocos edificios existentes poco después de dichos treinta (30) kilómetros. Era para los pocos vecinos de dichas casas y edificios la señal de que algo siniestro  y horripilante había acontecido en aquellas instalaciones normalmente repletas de hombres de ciencia y de técnicos de diferentes áreas.

…En la vida hay fuerzas que, por alguna razón, llegan a antagonizarse. Cuando una de ellas percibe que la otra ha llegado a un punto tal que es una amenaza para su existencia o para su interés, actúa para neutralizar la amenaza.

…Los judíos no dudaron ni un segundo en destruir la represa en que en el Irak de Sadam Hussein éste procesaba el agua pesada para poder fabricar un arma nuclear.

…Del mismo modo parece haber ocurrido en el caso a que nos referimos. Y parece haberse castigado un atrevimiento parecido al de los hombres que construían la Torre de Babel para llegar a Dios.

La nueva súper avanzadísima tecnología desarrollada de viajar en el espacio-tiempo de este Universo era el paso inicial que habría de conducir al hombre a tener “la perspectiva intemporal y eterna de Dios“.

…Quien lanzó aquel misterioso ataque sorpresivo y terriblemente devastador tenía el mismo conocimiento (y con toda seguridad con más certeza) sobre la clasificación de tecnología para viajar en el espacio que tienen en `Los Planetas Unidos`, según explicó dicha clasificación aquél enviado de aquella asociación de civilizaciones extraterrestres que hace mucho tiempo visitó el planeta Tierra y se identificó como el General Yúpurov, del planeta Mendol, de una galaxia lejana a esta,  para alertarnos y librarnos de la amenaza de una ancestral raza extraterrestre guerrera y caníbal.

Aquél enviado de aquella galaxia lejana decía que existían las siguientes seis (6) clases de tecnologías: la tecnología Clase A, que es la más primitiva de todas, pertenece a la fase de la cohetería con motores químicos; la tecnología Clase B, que se trata de tecnología nuclear aplicada a los motores de una nave espacial; la tecnología Clase C, que es la tecnología producto de las tentativas de superar la velocidad de la luz para viajar en el tiempo, pero que no llega a ese punto de superación, sino que se mantiene por debajo de dicho punto de superación de la velocidad de la luz; y dentro de la cual hay diferentes gradaciones: desde categoría 1 a categoría 10; la tecnología Clase D, que es la tecnología que permite viajar en el tiempo; y que también tiene sus gradaciones: desde categoría 1 a categoría 10, dependiendo del nivel de desarrollo que de la misma se haya conquistado; la tecnología Clase E, que es la tecnología que permite viajar a mayor velocidad en el tiempo doblando el espacio, curvándolo, plegándolo para pasar de un punto de un universo a otro punto de ese mismo universo; y, finalmente, la tecnología Clase F, que es la tecnología que permite plegar el espacio para pasar de un punto de un universo a otro punto de otro universo.

Dentro de todas esas diferentes clases de tecnologías, si bien daba su primer paso por la tecnología Clase D, era obvio que para alguien el hombre, por su insaciabilidad, no iba a estar muy lejos de atravesar, dentro de las gradaciones de dicha tecnología Clase D, desde la categoría 1 a la categoría 10; y que, así mismo, etapa por etapa, pasaría luego por la tecnología Clase E, hasta llegar a la tecnología Clase F y dentro de esta al punto más extremo de avanzada de dicha tecnología Clase F. ¿Acaso la breve Historia del hombre, el escaso guiño en el tiempo que representa la presencia del hombre en la Tierra, permitía dudar sobre su capacidad de incrementar aceleradamente su desarrollo tecnológico?

Si el hombre era capaz de viajar en el espacio-tiempo y por ello en algún ya nada lejano momento podría llegar al punto donde Dios creó todo este Universo y de ver a Dios en el momento mismo en que lo creaba, entonces al hombre ya sólo le faltaría disputarle a Dios su lugar en la vida.

Y de que el hombre tiene la capacidad psicológica para ello, de que a eso se abocaría: a disputarle a Dios su lugar en la vida: de ello no me cabe la menor de las dudas. Para el Hombre el fin de la Historia es igualarse a Dios; más aún: el fin detrás de ese fin es superar a Dios, prisionalizarlo y derogarlo igual que se deroga una ley que en algún momento se llegó a erigir en normativa social. El hombre, `cumbre inigualada de la creación`, pretende llegar ahí. Es la aspiración de un auto considerado `dios terrestre`: todo  eso, todo, lo piensa el hombre conscientemente y subconscientemente.

Con la creación de la nave preludio de ese trayecto en el espacio-tiempo el hombre o los hombres se quitaron las máscaras.

…Dios conocía todo el bestiario del planeta Tierra y por ello sabía hasta donde podía llegar cada uno de dichos especímenes: identificó  “las ratas“, “las verdaderas ratas“ en su gran desfile de la vida en este planeta. Sabía de la dualidad bestia-realidad impresa en el hombre. Sabía hasta donde podía llegar “la criatura terrestre“.

…Todo semejante a la Torre de Babel y al vuelo de Icaro… Y también al bombardeo de las ciudades bíblicas malditas…

Todavía no se sabe quién efectuó ese ataque artero. Los más sofisticados radares anti-sigilo de largo alcance de nuestro país fueron burlados: tan sólo hay especulaciones sin fundamento cierto sobre de dónde pudo provenir el ataque; pero mi tesis se aparta radicalmente de que eso pudiese provenir de alguna potencia rival o enemiga: tengo la certidumbre de que eso no provino de ahí. Pienso que todos los demás que hablan sobre el tema están equivocados, totalmente equivocados.

Lewis McFarland

Analista de The Washington Post

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

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