El profesional que el agro necesita

Por Arturo Bisono

No era difícil imaginar, años atrás, un agrónomo aislado de sus colegas. Este profesional de campo solamente debía entregar recomendaciones efectivas y rápidas, para producir la tierra de una forma eficiente y al menor costo posible. Era suficiente con participar en algún congreso o charla realizada por alguna empresa comercializadora de agroquímicos, una universidad para refrescar el conocimiento y nutrirse de algunas tendencias o nuevas soluciones para problemas tradicionales.

Hoy en día si actualizamos el “location” de nuestra realidad, nos damos cuenta que estamos frente a circunstancias totalmente diferentes, la tecnología cotidiana y la Industria 4.0 están transformando apoteósicamente la vida del “Ingeniero”, como llamaría el trabajador de campo a su líder en el día a día.

La agricultura de precisión que tiene más de 35 años rondando en las conferencias, seminarios, artículos y escasamente en las salas de clases de las universidades no termina de ser parte del ADN del agrónomo. Todo agrónomo entiende que la variabilidad de suelos es una realidad, que la topografía es algo a considerar, que el crecimiento del cultivo no es homogéneo en toda la finca y, por ende, la demanda de insumos tampoco será homogénea y que en estricto rigor esto siempre ha sido así, pero hasta hoy, éramos incapaces de medir.

Una vez más la tecnología está generando la posibilidad de que el agrónomo agregue valor a su quehacer como profesional. Sin duda alguna es necesario que el agrónomo pase por un proceso de mutación donde tenga la capacidad de ser un profesional multidisciplinario, multiplataforma, multicanal, y que tenga la capacidad de ser resolutivo al instante y a la velocidad que requiere ser parte del mundo actual.

El mercado laboral está y estará cada vez más atento a la caja de herramientas del agrónomo, manejo del paquete office, su licencia, su título y un par de años de experiencias o incluso un máster no bastarán para ser elegido y mucho menos optar por buenos salarios, sin embargo aquellos que cuenten en su caja de herramientas con su licencia para pilotear drones, conozcan los distintos índices vegetativos que se obtienen a través del proceso de imágenes obtenidas de satélites y drones y sepan cómo aplicarlos, manejen los sistemas de información geográfica (SIG), tengan conceptos de sostenibilidad y estén en capacidad de hacer la transición a agricultura orgánica en cualquier momento, conozcan los cálculos de demanda de agua y nutrientes y cómo llevarlos a las decisiones del fertirriego o vincular la tecnología para lograrlo, estas y otras herramientas serán determinantes para los nuevos agrónomos y para los que tendrán que adaptarse a esta nueva realidad.

Hoy en el día nacional del ingeniero agrónomo, invito a mis colegas a reflexionar sobre qué rol estamos jugando en la reinvención de la agricultura dominicana.

Por Arturo Bisono

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