El problema haitiano desborda las expectativas

Por Maximo Sanchez

Las agencias de prensa internacionales, comienzan a prestarle especial atención a la situación haitiana; el Washington Post, uno de los diarios más importantes de EEUU, con sus oficinas principales en el seno de Washington DC, la capital norteamericana, originó el pasado 6 de este mes que cursamos, un importante editorial sobre la realidad haitiana.

Ese editorial que no sale de la pluma de un columnista asociado del diario, sino del staff de dirección del medio de prensa, está encabezado por el subjetivo título “Mientras Haití se hunde en el caos, la comunidad internacional guarda silencio”, además de una fotografía de personas envejecientes, llenos de miseria, y niños con la mirada perdida.

El escrito, es muy crudo en la descripción de la penosa situación por la que atraviesan los ciudadanos haitianos; pero además puntualiza detalles, como la cantidad de personas interceptadas y devueltas desde EEUU hacia Haití, y un indiscriminado contrabando de armas de guerra, que está utilizando nombres respetados de instituciones para esos embarques que van a reforzar el poder criminal de las bandas en Haití.

Un párrafo lapidario del editorial dice “Haití no tiene gobierno funcional, ni democracia, ni paz, ni esperanza. Y la respuesta de la comunidad internacional es el silencio.” Y nosotros agregamos, y una vergonzosa indiferencia.

A solo dos días de ver la luz este editorial, la Organización de Estados Americanos (OEA) publicó un comunicado de prensa bajo el título “Comunicado de la Secretaría General de la OEA sobre Haití”. En este escrito justificativo de una conducta díscola e irresponsable, esta organización quiere sacudirse el polvo de sus responsabilidades, y culpar a otros por el desastre político y la barbarie social que enfrenta la comunidad haitiana.

Esto sucede, cuando esta misma organización no ha sido capaz de accionar en problemas más simples entre los estados signatarios de la misma OEA; cuando han tenido que pedir un público perdón por sus erradas decisiones a través de su corta existencia.

Al culpar a la ONU, la OEA oculta que tuvo serias desavenencias con esta organización paralela por monopolizar los fondos de cooperación donados por las diferentes naciones del mundo, a raíz del terremoto del 2010 que destruyó la mayoría de las infraestructuras de la capital haitiana; en esas desavenencias hubo muertes que aún no se han aclarado.

Es verdad, los fondos de cooperación para aliviar los efectos del terremoto, se esfumaron sin explicación, ni resultados; pero esto no hubiera sido diferente, sí quien les inca las uñas hubiera sido la OEA.

El fracaso de la Organización de la Naciones Unidas en Haití, no justifica la desidia de la OEA encabezada por el Sr. Almagro.

Asimilando lo dicho por The Washington Post, en Haití no hay gobierno, ni democracia, ni paz, ni esperanza; volvemos a plantear que, ante la incapacidad política de los sectores haitianos beligerantes, la comunidad internacional debe actuar de inmediato, para evitar una catástrofe humana de grandes consecuencias históricas.

No somos diplomáticos, y no nos sentimos cómodos aconsejando naciones en las que solo asemejamos un minúsculo grano de arena; pero creemos que debería consensuar un concilio de grandes naciones, encabezadas por el Vaticano, EEUU, Canadá y Francia que, declaren Haití como un fideicomiso internacional bajo su tutela por un cuarto de siglo; administrando sus recursos físicos y determinando sus políticas internas.

El presidente Luis Abinader ha hecho declaraciones muy importantes, cuando ha dicho que la comunidad internacional debe entender que República Dominicana no puede cargar con el problema haitiano; pero mientras sus declaraciones envían una señal en una dirección, sus acciones hablan de otra manera; el nombramiento del Sr. Wilfredo Lozano frente al Instituto Nacional de Migración, fue como poner la longaniza al cuidado del gato; y para poner la tapa al pomo, esta semana aparece el cáustico comentario del Ministro de Hacienda Pavel Iza, criticando al Instituto Duartiano por una marcha patriótica.

Y nosotros confundidos preguntamos: ¿Presidente Abinader, en que estamos, en el medio peso o en el peso completo?

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