El problema financiero de la UASD es “mayúsculo”, por las razones múltiples que intervienen

Por Rolando Fernández martes 2 de mayo, 2017

La Primada, o Primera de América, no sale de una grave crisis financiera, in crescendo cada vez más, en la que convergen factores diferentes, pero cobijados por el considerado de mayor trascendencia y gravitación: la politiquería, que además induce a que sea objeto de una gerencia-administrativa cuestionable a todas luces.

Sí, esos que obviamente han hecho perder de vista a lo interno de dicha entidad, el verdadero rol formador académico-social de la institución de educación superior estatal; y que, de manera irrefutable están en la base del déficit presupuestario gravoso a que tanto se hace alusión, y con sobrada razón; la falta de recursos económicos suficientes, para poder financiar todo cuanto allí se tiene que costear, académico, o no de la especie.

Es obvio que, mientras la UASD se siga manejando de la forma en que internamente se hace, con muy poco criterio universitario en realidad, como gerencial-administrativo, y sí politiquero, para completar el triste escenario observable en torno a la misma; y, recibiendo a todo aquel con intenciones de sacar de allí un título, no discriminando a nadie – populismo -, sin llenar las condiciones requeridas, en términos de formación básica pre-universitaria; gente mucha de ella que apenas sabe leer y escribir, y sin sentido de responsabilidad alguno para cursar estudios a ese nivel, por más recursos estatales que reciba, y los pocos que internamente pueda generar, ¡nunca serán suficientes!

Solamente hay que ponderar la cantidad de estudiantes -seudo muchos -, que ingresa a la academia pública durante el año, con respecto a los que egresan durante igual período. También, las inversiones no reproductivas que se hacen en alumnos que, después de cursar tres o cuatro semestres de cualquier carrera que inscriban, desertan por varias razones, pero fundamentalmente porque no dan para lo que eligieron – estudian por moda, o inducción paterna -; y, como ya el departamento uasdiano de orientación profesional, si es que aún existe, no funciona, acaban por abandonar el propósito. ¡Se perdieron esos cuartos!

Otro factor digno de consideración es el asunto de la nómina, salarios del personal administrativo, y docente, como las conexidades relativas que rigen. ¡Eso hay que verlo!

¿Cuál es la norma, cuando concluye una gestión rectora, y otra se inaugura? Hay que crearles espacios, u otorgar cargos a los politiqueros respaldantes durante la campaña, por un lado.

¿Y qué pasa, por el otro, con los que ya estaban en los puestos acompañando al anterior Magnífico? Se les tiene que buscar “hoyos” internos, para colocarlos, quedándose con los mismos sueldos; o, de lo contrario, beneficiarles con jugosas pensiones. Es por ello que, siempre la nómina de la institución se dispara después de producirse un cambio de rector, constituyendo ese el primer grito del incumbente entrante.

Pero, además, están las nuevas “botellas” a crear siempre, para atender reciprocidades políticas, por compromisos contraídos durante el proceso eleccionario. Como, las subvenciones a sindicatos, y grupos estudiantiles inoperantes; esos últimos, en la mayoría de los casos, verbigracia, la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), que desde hace tiempo perdió su verdadera esencia.

Los aspectos mencionados, por incluir solo algunos de los más destacables, en el cuestionable ámbito uasdiano, que de manera sostenida vienen hundiendo la única institución en que los pobres de este país pueden estudiar.

Esa aseveración que hiciera el doctor Edylberto Cabral, exrector de la UASD, y que aparece encabezando una reseña periodística sobre una entrevista que concediera, (periódico “HOY”, del 26-4-17, página 9ª), “Problema UASD es por déficit presupuestario”, en la que expone algunas consideraciones en el tenor de lo tratado, constituye una gran verdad. Él conoce bastante bien, cómo se bate el cobre allí dentro.

Ahora, lo más importante, no es seguir lloviendo sobre mojado. Él está en capacidad de sugerir algunas medidas correctivas pertinentes, no pinceladas con la retórica de costumbre cuando es tratada la temática, incluso por otros exrectores, que también lo han hecho en esta ocasión. ¡La “sincerización”, ahora más que nunca, es necesaria!

El continuar esgrimiéndose esa situación deficitaria públicamente. no se reporta beneficioso ya, por el flujo de informaciones que han trascendido hacia el exterior de la entidad, con relación a su manejo, entendido poco apto, y el fardo de gastos superfluos a cargo. ¡No se debe seguir con más de lo mismo!

Lo que sí procede es, el definir y dirigir con imparcialidad la mirada hacia las verdaderas causales, tanto internas como externas, que vienen provocando desde hace tiempo esa problemática financiera limitante, para sugerir las enmiendas de lugar, en el marco de una institución que, aunque se dice autónoma, realmente no lo es, por la gruesa subvención estatal de la que necesariamente tiene que depender.

Bien sabido es que, una de las condiciones necesarias para toda autonomía, es la autofinanciación, que reiteramos, no se da en el caso de que se trata.

Luego, teniendo muy en cuenta esa “dependencia” estatal obligada, y poder disponer siempre de los recursos económicos necesarios, que le permitan cumplir con los que deben ser sus verdaderos objetivos en favor de esta sociedad, la UASD tiene que ser reorientada; reencontrarse consigo misma; y, evitar en la medida de lo posible esa politiquería tan dañosa a su interno, que promueve la cualquierización electiva de sus autoridades.

No todo el mundo, por años allí acumulados, como docente o administrativo, puede estar aspirando a ser rector de la misma, como tampoco ocupar posiciones de mando jerárquicamente inferior a la primera.

Además, y para completar en el contexto directivo, se debe promover con efectividad a su interno, la instauración de la “carrera administrativa” para el resto de su empleomanía, sin importar los cambios de autoridades periódicos.

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