El presidente mongol declara “catastrófica” la contaminación en Ulán Bator

Por EFE miércoles 11 de enero, 2017

EL NUEVO DIARIO, Pekín. 11 ene (EFE).- El presidente de Mongolia, Tsakhiagiin Elbegdorj, reconoció hoy que la contaminación en la capital del país, Ulán Bator, se encuentra en "niveles catastróficos" y adelantó que podría obligar a evacuar a parte de la población.

"Vivir en Ulán Bator significa ahora vivir en un medioambiente peligroso e inseguro, por lo que es inevitable adoptar restricciones", dijo Elbegdorj en un encuentro con periodistas del que se hizo eco hoy la agencia oficial Montsame.

El mandatario sugirió, por ejemplo, evacuar población en algunas zonas de la capital, en la que en invierno muchos habitantes son nómadas de regiones campesinas que acuden allí para refugiarse del frío.

"Algunas zonas, sobre todo el distrito norte, deberían evacuarse y rehabilitarse para crear áreas verdes", subrayó.

"Las autoridades en zonas rurales deberían llamar a sus residentes de vuelta, desarrollar industrias, y tendría que invertirse más allí para mejorar la economía", prosiguió Elbegdorj.

El presidente añadió que el Gobierno ha establecido un comité de emergencia para hacer frente al problema medioambiental, después de que en diciembre la capital se viera envuelta en espesas nubes de esmog que en algunos días superaron los 1.900 microgramos de partículas finas más contaminantes por metro cúbico.

En Pekín, donde las alertas rojas por contaminación son frecuentes, se vivieron índices superiores a los 1.000 microgramos en el año 2013, el peor para la capital china en cuanto a polución atmosférica, pero actualmente es raro que se alcancen los 500 microgramos.

La polución en Ulán Bator provocó que a finales de diciembre centenares de personas protestaran en el centro de la ciudad para pedir al Gobierno que tomara medidas para reducir los altos índices de esmog.

El problema en la capital mongola es especialmente grave en invierno, debido al masivo uso del carbón y la madera para alimentar la calefacción en una ciudad que en los meses más fríos puede sufrir temperaturas de en torno a 40 grados bajo cero.

Además, los nómadas que llegan a la ciudad en invierno suelen combatir el frío quemando estos materiales de forma incontrolada, en hogueras o chimeneas. EFE