El PLD: pasar de la defensiva a la ofensiva!

Por Francisco S. Cruz Viernes 31 de Marzo, 2017

El PLD –como partido en el poder- esta compelido a articular una estrategia o línea política que le permita reactivarse y jugar varios roles: a) hacia fuera: asumir el liderazgo impostergable de Ley de Partidos y Régimen Electoral convocando, como lo está haciendo, a todas las fuerzas políticas, a la “sociedad civil” y tomando en cuenta el abanico de propuestas y observaciones técnicas de instituciones y organismos internacionales (las de los observadores y las de asesoría en materia de régimen electoral); y b) hacia dentro: no estaría de más que las reuniones con el CC (para conocer todo lo concerniente al VIII Congreso), el CP las haga extensiva a todo el cuerpo del partido con el objetivo político central de escuchar, de viva voz, el estado actual de una organización política que necesita, urgentemente, una reingeniería (de cambios tangibles) y el restablecimiento de un canal efectivo de comunicación orgánico-institucional, vale decir, relación partido-gobierno (pero entendida, en el más amplio sentido orgánico).

Sólo así, el partido -como un todo orgánico-institucional- se apropiará de todas las resoluciones del VIII Congreso y sentirá que fue escuchado sobre sus preocupaciones, demandas y visiones referidas a un presente-realidad -nacional e internacional- que condiciona y, al mismo tiempo, dificultad una articulación política-estratégica no del todo cónsona con unas exigencias políticas-partidarias que el momento sociopolítico está demandando.

En esa línea de acción-visión, el PLD tiene otros escenarios internos a encarar, una vez aprobado los proyectos e iniciativas de Ley de Partidos y Régimen Electoral, tales como: 1) construcción de un padrón –real y verificable- de miembros (al respecto, la propuesta de Franklin Almeyda luce la más pertinente); 2) calendario de elecciones de direcciones medias, municipales, provinciales, Comité Central y de seccionales (antes de mayo-2020); 3) restablecimiento del programa de formación política; y 4) conferencias de seccionales para readecuar, en término organizativo-estructural, los organismos de ultramar en función de la realidad socio-cultural donde esos organismos realizan sus tareas políticas-electorales; y sobre todo, de vinculación con la comunidades nacionales en el exterior.

Superado los dos escenarios (el de afuera y el de adentro –del primer párrafo-), pero concomitante con ello, el PLD –como partido de gobierno- tiene que definir y consensuar algo de suma importancia política-estratégica: la administración madura, ordenada y efectiva de la cantera de líderes –aspirantes presidenciales- en ciernes en el entendido -y referente- que fue el único partido de los tradicionales que hizo la transición-relevo de su líder histórico –el Prof. Juan Bosch- en vida y sin traumas.

En esa línea última, toca a Leonel Fernández y al Presidente Danilo Medina ser garantes ineludibles de ese compromiso histórico-fáctico del que, ellos dos, han sido columnas vertebrales y compromisarias en la unidad y obras de gobiernos que ambos han regenteado desde la magistratura del Estado, bajo el legado de realizaciones -concretas-tangibles- de innegable visibilidad pública e histórica.