El PLD, ¿muriendo de éxito o ante una lucha generacional?

Por Daniel E. Guillén Gómez miércoles 19 de abril, 2017

Las personas utilizan la premisa “morir de éxito” en diferentes aspectos de la vida, pero esta es idónea para el ámbito empresarial y político. En ambos casos se inicia el deceso cuando se han cosechado innumerables logros con los cuales llegan los sentimientos de confianza y seguridad, provocando que se comiencen a olvidar y a restar importancia a los factores externos e indirectos, así como, aplazar y rehuir de las situaciones internas sin importar que esto haya sido determinante para la consumación del éxito.

Es muy probable que el lector afirme que este es el problema del partido en cuestión, pues se ha visto y escuchado por los que son miembros de dicha organización que, para llegar a las altas instancias se debe atravesar por un proceso tortuoso. Hacer llegar los pareceres y demandas de la base cada día se hace más difícil y exigente. Que también se han olvidado alguno de los principios básicos. Sin dudad alguna esto resalta el desvío organizacional y junto con ello se puede vaticinar la “muerte por éxito”.

Lo que hace compleja la situación dentro del Partido de la Liberación Dominicana, no es solo la posibilidad de “morir de éxito” porque como diría Juancito Trucupey: “de peores nos hemos zafado”. Sino, lo que ya hemos nombrado como una “lucha generacional”, que no es más que, la demanda de aquellas generaciones que se encuentran estancadas por estar cerrado el espacio de crecimiento dentro el organigrama institucional, y sobre todo, en la posibilidad de alcanzar cargos de predominancia en el Estado; estando ya en su tiempo de “relevo generacional”.

De seguro el lector también habrá afirmando con la cabeza esta idea de la “lucha generacional”. Esta es una de las luchas más peligrosas con las que puede lidiar un partido, pues estamos hablando del grueso de los miembros que están por debajo de línea de mando, que son los mismos operativos que hacen que las cosas funcionen. Para muestra tenemos un botón, el caso del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), tuvo su ultima división por una lucha generacional, dos facciones encabezadas por dos líderes de generaciones diferentes en una lucha cuerpo a cuerpo, por el control del partido.

El éxito logrado y acumulado por el partido, cosechado por una significativa minoría que le ha permitido retener sus lugares de poder e influencia, han desencadenado que esta organización política, que ha sido la más exitosa bajo democracia, por haber gobernado la República Dominicana en cinco periodos cuatro de ellos consecutivos; hoy atraviese por un camino impredecible y tortuoso, que mantiene incierto el futuro la organización.

 

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