“El PLD en Cuidados Intensivos”

Por Manuel Cruz sábado 20 de julio, 2019

Estoy seguro que aquellos a los cuales se les hace más difícil reflexionar que escalar el monte Everest, y otros para quienes el debate de las ideas políticas se reduce a la fórmula del clientelismo político expuesta por el extinto politólogo estadounidense Harold Lasswell; desde que lean el título de este articulo me sindicarán como un analista trasnochado, resentido o enajenado. Toda vez que, parten de la premisa de que el PLD sigue siendo la maquinaria colegiada más poderosa que haya existido en el país. Sin embargo, hay que recordarles a todos que el líder y fundador de un verdadero partido hace 17 años que se murió.

Del Pináculo al Retrete.

La adopción y universalización de la teoría Weberiana de socialización y cohesión de intereses de la cúpula de un partido, en la búsqueda de ventajas personales para concretizar sus objetivos como única razón teleológica, ha sido históricamente la causa fundamental de que partidos que ayer tuvieron un poder cuasi-imperial; hoy solo de ellos quede su nombre en libros de historias. Y, como referente de millares de epítetos peyorativos por parte de los ciudadanos de esos países. Por eso, el escritor español Rafael Barrett sentenció “que los partidos se parecen tanto unos a otros, que la única manera de distinguirlos es ponerles un color diferente”.

Por esa razón, el PCUS ruso después de ser prácticamente el dueño de medio mundo desapareció en 1991. El PRI en México después de gobernar por 70 años de manera ininterrumpida hoy es el más odiado de todo el país. Asimismo, Adecos y Copeyamos en Venezuela no son ni la sombra de lo que fueron y, son coautores de la situación que vive ese país. De igual forma, Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) después de ser una insignia del Perú y de haber dado electos a 5 presidentes, en 2016 el pueblo vomitó su rechazo colocándolo en un 5to lugar; aun cuando llevaban como candidato a un expresidente. El Arena en el Salvador y muchos otros.

Ganando con un Marcapasos.

 Es muy fácil para la cúpula de cualquier partido justificar su vigencia sobre un triunfo electoral como lo ha hecho el PLD. Pero, ese sofisma se contrasta solo con recordar que la caída del imperio romano era previsible inclusive, antes de que naciera Odoacro. Y, que el imperio otomano agonizaba aun con los triunfos de los jenízaros en época del sultán Selim III. Por ello, que nadie olvide que después de una exitosa operación de corazón abierto, si se coloca un marcapasos es ese aparato electrónico el que mantiene vivo al individuo y no al revés. Y, que el PLD aun con todos esos triunfos seguidos tiene un ventilador artificial que lo mantiene vivo; denominado el poder.

En efecto, esa bifurcación congénita que viene gravitando desde la convención de 1999 está haciendo metástasis; en su gerontocracia, en su militancia y en la sociedad en sentido general. En virtud de ello, si el PLD no encuentra con carácter de urgencia un neurocirujano del background de Ben Carson es muy probable que un tiempo no muy lejano se esté cayendo muertecito de éxitos. Esos amores patentizados con líderes y no con el partido; son el resultado del 2007, de la luxación de 2015 y de esta vesania de 2019. Ojalá y alguien con buena memoria recordara que esos mismos extravíos; fueron los que propiciaron la renuncia de Juan Bosch del PRD y del propio PLD.

Tenemos Precedentes.

 Dijo el expresidente argentino Hipólito Yrigoyen, “que los partidos que no tienen más objetivos que el éxito electoral, aplauden a benefactores que los acercan al poder a costa de sus propios ideales”. Dicha advertencia sería la más apropiada para definir al PLD, máxime en la coyuntura actual. Este proceso tan virulento ha puesto en tela de juicio el liderazgo real de la cúpula del PLD.

Al parecer, ellos no estaban el país cuando el PRD pasó de ser el partido de la democracia y el de 4 expresidentes; a ser una pieza de acuerdos electorales de un 46.45% en 2012 a un pírrico 5.86% en 2016. Y, cuando el PRSC después de ganar 6 elecciones y decidir otras 2 se convirtió en una simple bisagra electoral.

Dentro de esa hecatombe, el propio PLD está matando los segmentos que le han dado esos triunfos. Ha dividido en 3 al bloque progresista, ya para las masas silentes es casi otro PRD; a muchos indecisos los tiene decidiendo antes del proceso y, a logrado que los jóvenes mayoría para el 2020 lo desprecien por seguir apostando a un liderazgo jurásico aun cuando su voto duro es de 36%. No busco convertirme en un profeta ni en el Michel de Nôtre-Dame del PLD. Empero, si quiero dejar constancia de que, ojalá no nos pase como a Enrique VIII de Inglaterra que aun con todo el poder y los recursos; nadie pudo salvarlo de su enfermedad.

 

Autor: Lic. Manuel Cruz (M.Sc.)

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