El PLD debe cuidar el presente para asegurar el futuro

Por César Fragoso jueves 2 de febrero, 2017

Aunque no soy miembro oficial del PLD, desde que se formó el Frente Patriótico en el 1996, he sido un aliado continuo y coherente de ese partido, junto al cual he luchado y ganado en todas las contiendas políticas que ha participado, todo esto, siguiendo los lineamientos trazados por el Dr. Joaquín Balaguer.

Esta historia vivida junto al partido que nos gobierna, me da los conocimientos necesarios para hablarles del tema que hoy nos ocupa.

En el 2020, por primera vez en la historia democrática dominicana, un partido político llegará a participar en unas elecciones luego de haber gobernado por 20 años consecutivos.

Esa proeza nunca antes vivida en nuestro país y, de raras excepciones en otras naciones de Latinoamérica, lo habrá logrado el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

En las pasadas elecciones, debido al resquebrajamiento de la oposición y a la altísima popularidad del Presidente Danilo Medina, el PLD ganó con bastante facilidad el proceso electoral, alcanzando el triunfo con un 62% de los votos.

Esa situación podría resultar muy diferente en un escenario del 2020 si, desde ya, no se toman las medidas de lugar que permitan al partido de Gobierno volver a ser opción de poder dentro de los 3 años y medio que faltan para la contienda.

Si analizamos la situación actual, a pesar de que el país va por buen camino, con un excelente crecimiento económico y una perfecta estabilidad social y política, no menos cierto es, que la oposición está en la búsqueda continua de los puntos débiles que pudiera presentar la administración que encabeza Danilo Medina para sacarlos a relucir y lograr debilitarle poco a poco.

El ejemplo más fehaciente de eso, lo constituyó la llamada marcha contra la impunidad que encabezaron agrupaciones políticas contrarias al Gobierno, la cual, no se puede negar, fue bastante exitosa y logró el respaldo de un importante sector de la Sociedad Civil y de personas comunes, que se sienten alarmadas ante lo que ellos consideran podrían ser actos de corrupción desarrollados por algunos funcionarios de las administraciones peledeístas.

Ese primer paso, dado a menos de seis meses de la toma de posesión del segundo mandato de Medina, debe llamar considerablemente la atención de los miembros del PLD con intenciones presidenciables y, al propio Medina, cualquiera que sea su decisión en el 2020, pues, podría ser el inicio de una cadena de eventos similares a realizarse durante todo este período gubernamental, los cuales, si no se hace un Gobierno ejemplar, podrían mermar la popularidad del peledeísmo y significar el fin del control del país por ese partido.

Si analizamos el comportamiento del electorado en América Latina y hacemos un comparativo entre 18 países de la región, veremos que este podría ser el último período consecutivo ganado por el PLD, pues, lo normal ha sido que las demás naciones no han favorecido a los partidos para un cuarto período, lo cual logró el partido de Juan Bosh, comparándose solo con Brasil, donde el Partido de los Trabajadores (PT) ha ganado cuatro elecciones consecutivas y, únicamente en Venezuela, el Partido Socialista Unido de Venezuela, originalmente Movimiento Quinta República, ha ganado cinco elecciones seguidas y un referendo revocatorio.

Las excepciones son México, donde el Partido Revolucionario Independiente, (PRI), ha estado 71 años en el gobierno y el Paraguay, cuyo Partido Colorado, gobernó 60 años consecutivos.

Si bien es cierto, que el Dr. Leonel Fernández, como Presidente del PLD, es el responsable de conseguir la unidad partidaria con miras a un futuro mandato de su partido, la realidad es, que la responsabilidad principal de lo que podría pasar en las próximas elecciones, la tiene el actual Presidente dominicano, el Lic. Danilo Medina.

Digo esto, fundamentado en las desavenencias que desde ya se escuchan en las pasillos del peledeísmo, donde se comenta, que las aspiraciones, por demás legítimas, de los que quieren ser candidatos, está trayendo la desunión entre los mismos pues, los adeptos de tal o cual posible interesado, no se quieren reunir con los del otro, para evitar ser identificados erróneamente, como parte de uno u otro lado.

Esta situación trae mucha intranquilidad en las bases del PLD pues, sienten que solo son tomados en cuenta para cargos en el Gobierno, si se identifican con el funcionario que aspira a ser el candidato de las próxima elecciones.

Si a esto le sumamos la insatisfacción con el Gobierno que, al menos en este momento, existe entre los partidos aliados y los movimientos del sector externo que ayudaron al triunfo del Lic. Danilo Medina, algunos de los cuales no estarían interesados en volver a participar aliados a la franquicia morada, podemos colegir que el PLD debe cuidar el presente para asegurar el futuro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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