El PLD convertido en el centro de las inquietudes

Por José Núñez viernes 19 de julio, 2019

Es increíble pero cierto, quién lo iba a pensar, mucho menos a sospechar ni por asomo, que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) estando en el poder, se iba a convertir en el centro principal de las inquietudes nacionales?

Incluso, hasta han provocado, que desde el exterior, que necesariamente no tienen por qué involucrarse en nuestros asuntos, se pronuncien y opinen personalidades, congresistas y especialmente, desde la Casa Blanca de los Estados Unidos.

El PLD, esa organización política fundada por el profesor Juan Bosch, que entre sus principales características estaban la organización, la ética y la disciplina con mística, ahora que es una institución experimentada administrando el erario (las cosas públicas) como ninguna otra en el país, llama a muchos a preocupación, que mientras la gente está tensa, inquieta, en expectación o en ascuas, desde el mismo Palacio Nacional, la actitud es como diciendo, aguántense; no me J…

Sí señores, en el país, con los peledeístas ya se han superado las expectativas, es decir, la esperanza de estar esperando algún resultado con el tema de si se va o no a modificar la Constitución para permitir la otra reelección de Danilo Medina, y han llevado a la población a un estado de expectación, o sea, la mantienen inquieta y en ascuas con el cacareado asunto de la repostulación del Presidente.

Pero el conflicto de intereses internos en el PLD con el tema de la reelección que ya hace rato traspasó la frontera exclusiva del partido morado, y ahora es un tema nacional con ribetes internacionales[JN1] , se vislumbra que nos llega la potencial y sólida amenaza, de que el Presidente Danilo Medina pudiera extender el plazo de esta legislatura que concluye el próximo 26 del presente mes, y eso es un poder legal que le confiere la ley.

Ahora si es verdad que la situación se podría poner mucho más tensa, con el agravante de que al estar la gente cansada con el tema de la reelección, se pase de las protestas pasivas a las del caos y el desorden, haciendo huelgas en las diferentes provincias.

Todo esto viene abonado porque es el PLD el partido más grande del país, y especialmente, por ser el que está gobernando con un control absoluto de prácticamente todos los poderes del Estado.

Por supuesto, que se pondría más en evidencia lo qué se vislumbra y muchos aún parece que no quieren verlo ni creerlo, la inminente ruptura del PLD en dos bandos en un primer momento.

Aunque también, si en el PLD siguen con este jueguito tan serio, cansón, preocupante y frustrante para la población, independientemente de que lleguen a un acuerdo interno, y que se lo crea la gente y entre ellos mismos, van a tener que «hablar inglés» con la gran mayoría de los ciudadanos para poder venderles sus ideas.

Por cierto, cuando se unifiquen, si es que lo logran en el PLD, que no utilicen la palabra «acuerdo» para comunicarles a los votantes y al país que el problema ha sido subsanado, porque entonces si es verdad que no se lo van a creer ni entre ellos tampoco; no lo cumplen.

Es que con este tema hay un manejo con soberbia, sin informaciones precisas, y se nota, como que es dando a entender a los demás, que se aguanten o se muden, es algo inaudito, que jamás se podía imaginar con un PLD siendo gobierno, hasta se ha convertido en la bujía principal de los últimos meses que mantiene el país en una prolongada incertidumbre.

Señor Presidente, tal cual como ha sido y es hasta ahora la población apoyando electoral y mayoritariamente al PLD durante 20 años de los últimos 24, no es correcto ni de justicia mantenerla en tal expectación.

… y ojalá que no pongan los reeleccionistas el acelerador a la incertidumbre, donde Danilo Medina extienda el plazo a las legislaturas congresuales que terminan este 26 de julio, porque entonces, ahí sí es verdad que se ponen a un paso de llegar a donde parecía y no se creía; a la nefasta división morada.

Presidente, póngale fin a esta situación, usted sabe cómo, y también, es quien tiene el pandero en sus manos.

¿Y entonces…?

 

Autor: José Núñez

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