El Plan Maquiavélico que Fracasó.

Por José Pérez Méndez jueves 30 de abril, 2020

A partir de la formalización de la división del PLD y la subsecuente formación del  Partido la Fuerza del Pueblo por parte del Dr. Leonel Fernández, el escenario político nacional dio un giro de 360 grados, dejando el PLD de ser la fuerza dominante , y surgiendo por primera vez desde el 2004 ,  una oposición mayoritaria electoralmente hablando.

El gran problema para el oficialismo era,  a partir del escenario antes descrito, cómo construir una mayoría para ganar las elecciones presidenciales del 2020 en primera o segunda vuela; y para lograrlo necesitaba recuperar los votos que se llevó el Dr. Fernández o incrementar su escasa  simpatía en el llamado sector independiente.

Quitarle adeptos  al sector del Dr. Leonel Fernández era algo muy difícil ya que este último logró fijar en las mentes de sus seguidores la idea del fraude electoral colosal en las primarias de octubre 6 por parte del  gobierno  y la junta central electoral; mientras que restarle simpatías al Licdo. Abinader era aún más difícil tomando en cuenta que a partir de la división del PLD esta  candidatura empezó a salir del empantanamiento en que se encontraba hasta convertirse en la favorita para ganar las elecciones presidenciales  del Mayo 17 del 2020.

En este nuevo escenario el oficialismo sólo tenía una opción para alzarse con el triunfo en las 2 elecciones venideras y esta era  repetir el  fraude electoral. La clave era ganar mediante el fraude las elecciones municipales de Febrero 16 y luego usar esa victoria  fraudulenta para proyectar  otra victoria con mira a las elecciones de Mayo 17,2020.

La mayoría de los  votantes independientes se dejan llevar por la corriente y se inclinan a votar por el que va a ganar para ser parte de la victoria  y sentirse triunfadores; por lo que la idea de hacer fraude en las municipales le aseguraba al oficialismo el voto mayoritario del sector independiente para ganar limpiamente las elecciones de Mayo 17 y así tapar el fraude cometido en las municipales de Febrero 16.

El plan era perfecto y debió haber sido diseñado por un genial y maquiavélico estratega político-electoral importado de algún confín del mundo. El único problema fue que una vez más se confirmó el dicho de que cuando el diablo no está en su casa es porque está en la ajena, y tal parece que en Febrero 16 el diablo no estaba en su casa sino que decidió darse una vueltecita por la  JCE donde descubrió que alguien maquinaba para hacer una gran diablura y achacársela a él.

Entonces tal parece que  el diablo no quiso aceptar que se hiciera esa diablura en su nombre,  y sin haber incluido ningún beneficio para él, y por tal razón procedió a echarle jabón al sancocho para evitar que tanta gente lo odiara más de lo que ya se le odia.

El fracaso de las elecciones de  Febrero 16 se convirtió en un gran revés para la JCE, quien no pudo explicar ni mucho menos convencer al pueblo de las razones de este gran fracaso, lo cual dio pie a que surgiera un amplio movimiento popular contra el gobierno, contra el PLD y contra la JCE.

El escenario seguía siendo  más adverso para el PLD-gobierno, pero ya no era posible inventar con el fraude, entonces se dejó de repetir aquello de que “el que pierde Febrero no tiene nada que buscar en  Mayo” porque esta frase  se revirtió en contra de ellos mismos. No les quedó  de otra que ir a perder a Marzo 15,  para luego ver qué diablura se le ocurriría para ganar mayo 17 o Junio 30.

El oficialismo perdió abrumadoramente en Marzo 15, y  por tal razón no tenía nada que buscar en Mayo 17, ni en Junio 30, ya que otra derrota le esperaba para desalojarlos del poder;  pero en ese escenario surgió algo imprevisto de nombre Covid-19,  que mientras cercena la vida de centenares de personas, le ha dado un respiro político-electoral al gobierno,   que se ha quitado de la cara el guante que insistentemente le golpeaba.

Para no cansar a los lectores continuaremos  esta crónica en  el próximo artículo.

Por  José Pérez Méndez

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