“El Papel de los Jenízaros del PLD” 

Por Manuel Cruz domingo 10 de mayo, 2020

En el año 1330 el príncipe del incipiente imperio otomano Orhan I, fundó un cuerpo élite muy parecido a la antigua guardia pretoriana del imperio romano creada por el emperador Augusto. Desde su fundación, sus miembros tenían que pasar por un riguroso proceso de estudio y preparación antes de ser investidos con la prestigiosa condición de jenízaros. Por tal razón, es muy probable que esto contribuyera a convertir a ese cenáculo militar en una fuerza sumamente poderosa; llegando inclusive a derrocar a varios sultanes a su antojo.

La Función de los Jenízaros. 

Entre las funciones de los jenízaros se destacaron la de ser los encargados de la custodia y salvaguarda del sultán otomano, así como de las dependencias de los palacios imperiales de Edirne y de Topkapi en Estambul y, se convirtieron en la principal fuerza militar de todo el imperio. Los mismos, eran formados bajo dogmas cuasi-monásticos pues se les inculcó que consideraran al cuerpo de jenízaros como su casa y familia y al sultán como su padre real. En efecto, se generó una relación indisoluble y dualista bajo la cual las decisiones del sultán no solo eran incuestionables; sino, que eran las mismas que les acreditaban a ellos ese gran poder que tenían.

Asimismo, a partir del siglo XV los éxitos militares de los otomanos les permitieron a los jenízaros un aumento de su prestigio ante la élite imperial y, por consiguiente, acumularon grandes riquezas emanadas de los botines de guerras, se fueron alejando de la rigurosa disciplina militar e incursionaron en actividades que eran ajenas a la carrera de la milicia. En virtud de ello, consiguieron una gran influencia política la cual fueron paulatinamente utilizando para exigirles al sultán concesiones y privilegios para ellos y sus familiares bajo las constantes amenazas de derrocarlo. Por eso, terminaron en abusos mezclados con indisciplina y ambiciones políticas.        

Los Jenízaros y el PLD

Si hacemos una retrospectiva y extrapolación pragmática se podrá observar que el PLD y los jenízaros tienen una gran similitud. Es bueno reiterar, que siempre he dicho que el Partido de la Liberación Dominicana y el PLD son dos cosas totalmente diferentes; toda vez que, hay una disyunción tan pletórica entre los optimates del PLD y los populares peledeístas que todos aquellos que quieran ser presidentes; antes tienen que aspirar a ser miembros de esa aristocrática sociedad Fabiana. Empero, lamentablemente en toda masificación sobreabundan tantos indoctos, que la mayoría sigue creyendo que se conquista y se conserva el poder bajo la preconización de las retoricas estatutarias.

En ese sentido, esa logia que fundó y desarrolló junto a Bosch el PLD promovió los círculos de estudios antes de tener la distinción de miembro; igual como pasó con los jenízaros otomanos. De igual forma, se convirtieron en palatinos aferrados a las recetas maquiavélicas de la búsqueda y permanencia en el poder. Y, hoy como mismo hicieron los jenízaros en las postrimerías de sus carreras están delegando en forma subrepticia todo ese poder en sus descendientes y correligionarios. Al parecer, se tragaron aquel aforismo externado en “El Último Don” por el gran escritor estadounidense Mario Puzo, que “el poder no lo es todo, es lo único”.

La Primavera Dominicana

Hoy ante la amenaza latente del mismo grupo que propició un genocidio en el país en 1984 y, que cambió de siglas y color para promover una primavera dominicana a la que denominan “el cambio”, me he visto en la obligación de proponer un “pacto de acero” entre el PLD y La Fuerza del Pueblo bajo el absoluto cumplimiento de Leonel y Danilo. Dicha propuesta, nace del inminente peligro que significaría poner las conquistas que hemos logrado en manos inexpertas y de otros que lo único que corre por sus venas es hambre de poder al precio que sea. Sin embargo, sé que para muchos mi propuesta es solo un sueño o propia de mi imaginación.

Fruto de ello, me surgen algunas interrogantes. ¿Su enemistad es ideológica? ¿Acaso creen que Leonel y Danilo no están conscientes que, si Luis llega a la presidencia su primer objetivo sería jubilarlos junto con Hipólito? ¿No desaparecerían las obras de ambos del imaginario social? ¿No los despreciarían a ambos todos los peledeístas si pierden el poder? ¿No es mejor ser dueño de algo que no tener nada? Por tales motivos, si ese pacto no se genera por ósmosis, tendrá que venir la rebelión de los jenízaros e imponerlo; de lo contrario, descubrirán que todo ese poder que acumularon era su misma espada de Damocles.

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