El papa denuncia el “conformismo” de hoy ante quienes sufren, en viacrucis

Por EFE viernes 25 de enero, 2019

EL NUEVO DIARIO, Panamá.- El papa Francisco denunció este viernes el conformismo que dijo es la “droga más consumida hoy” y que impide reconocer el sufrimiento que nos rodea, durante su discurso en el viacrucis que se celebró durante la Jornada Mundial de la Juventud (JM) en Panamá.

“Nos dejamos llevar por la apatía y la inmovilidad. No son pocas las veces que el conformismo nos ha ganado y paralizado y ha sido difícil reconocerte en el hermano sufriente”, dijo Francisco.

Mientras que, denunció el pontífice, es mucho más fácil “estar cerca del que es considerado popular y ganador” y caer en la “cultura del bullying, del acoso y de la intimidación”.

En el viacrucis, uno de los actos de la JMJ y al que asistieron 400.000 personas, según la organización, se denunció el sufrimiento de inmigrantes, indígenas, de las víctimas de los desastres naturales y de la violencia contra la mujer, entre otros.

En su meditación, el papa explicó que hoy el dolor del Cristo crucificado se prolonga “en el grito sofocado de los niños a quienes se les impide nacer y de tantos otros a los que se les niega el derecho a tener infancia, familia, educación; que no pueden jugar, cantar, soñar…”

También Francisco citó a “las mujeres maltratadas, explotadas y abandonadas, despojadas y ninguneadas en su dignidad y en “los jóvenes que ven arrebatadas sus esperanzas de futuro por la falta de educación y trabajo digno”.

Recordó a las personas que caen en “las redes de explotación, de criminalidad y de abuso, que se alimentan de sus vidas” y en las familias afectadas por “la espiral de muerte a causa de la droga, el alcohol, la prostitución y la trata”.

Denunció cómo algunos jóvenes “perdieron la capacidad de soñar” y se “jubilan” con “el sinsabor de la resignación y el conformismo, una de las drogas más consumidas en nuestro tiempo”.

Su santidad también citó a quienes “son señalados y tratados como los portadores y responsables de todo el mal social”, en referencia a los migrantes.

También habló del sufrimiento de los ancianos, de los pueblos originarios a quienes “se despoja de sus tierras, raíces y cultura, silenciando y apagando toda la sabiduría que pueden aportar”.

Y hubo espacio también para la defensa del ambiente y de denunciar que el hombre está amenazando la Tierra, “pisoteada por el desprecio y el consumo enloquecido que supera toda razón.”

El papa lamentó “una sociedad que perdió la capacidad de llorar y conmoverse ante el dolor”.

Francisco se refirió a la Virgen María, inspiradora de esta JMJ, como ejemplo de fortaleza.

Y entonces pidió aprender de “la fortaleza de María para decir ‘sí’ a quienes no se han callado y no se callan ante una cultura del maltrato y del abuso” o a los familiares que ayudan a sus hijos cuando “están en la mala”.

Además de aprender también “a recibir y hospedar a todos aquellos que han sufrido el abandono, que han tenido que dejar o perder su tierra, sus raíces, sus familias y trabajos”.

El papa concluyó este viacrucus, que fue protagonizado por los países de Latinoamérica junto con Puerto Rico y Estados Unidos que representaron cada estación, rogando que la Virgen rescate a los fieles “de la parálisis y de la confusión, del miedo y la desesperación”.

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