El ónfalo y el PLD

Por Aneudy Ramírez Núñez jueves 10 de agosto, 2017
En las culturas antiguas se utilizaba un concepto que definía el centro del mundo o lo que se creía que era el centro del mundo, el ónfalo. En el lenguaje religioso el ónfalo era el contacto entre el cielo y la tierra. También se le conocía como el ombligo del mundo y solía ser representado por un objeto como una piedra o algún pilar.
Este concepto se convirtió en un símbolo universal, casi común en todas las culturas pero situados en diferentes lugares según la fuerza imperial de la época. Para los japoneses de la antigüedad era el monte Fuji. La cuidad de Roma era el
Ónfalo para los romanos. Para los Sioux eran las colinas negras. Dicen que Zeus soltó dos Águilas para que encontraran el centro del mundo, la cual se situaron sobre Delfos por tanto este lugar se convirtió en el Ónfalo griego.
Muchos siglos más tarde para la culminación de un siglo colorido y una sexualidad libre de culpa del siglo XIX como lo representaba el pintor francés Paul Gauguin y la consolidación del siglo XX, el Ónfalo se había convertido en el Observatorio Real de Greenwich en Londres. De allí surgieron las líneas imaginarias desde donde se medía el mundo. Ya algunas potencias habían establecido el sistema de zonas horarias basado en Greenwich. En ese lugar se encontraba el centro del mundo, en la capital del mayor imperio de la historia moderna.
El 15 de febrero el 1894 el anarquista francés Martial Bourdin se dirigía hacia el parque Greenwich desde su casa en Londres con una bomba casera colocada sobre su cuerpo. En aquel lugar se encontraba no sólo el observatorio real, sino también el palacio de Buckingham y el parlamento, dos lugares de mayor importancia para el imperio y el mundo de la época. Lamentablemente la bomba había explotado antes de que Bourdin llegara hasta el observatorio real.
En la vida política de República Dominicana ha ocurrido exactamente lo mismo. El Ónfalo ha sido representado en los últimos 20 años por el partido de la liberación dominicana PLD y a la oposición política le ha resultado un poco difícil para no decir imposible el derrocamiento de este pilar que ha sabido, en momentos de suma dificultad, ceder espacios y aspiraciones para proteger el legado del profesor Bosch.
El PLD como partido en el poder se ha consolidado en todos los poderes del estado convirtiendo su influencia en hegemonía haciéndose un referente de gobernabilidad a imitar por los demás partidos políticos que aspiran a conquistar el poder y suscitando entre ellos un enfrentamiento que los ha llevado a la discordia, divisiones y distanciamiento por el interes particular de ser los armadores de un nuevo sistema de gobierno.
La política dominicana más que cualquier otra cosa representa la piedra angular del sistema económico, social y empresarial como los tres pilares del desarrollo de nuestro país. De una u otra forma estos sistema se enlazan entre sí causando simpatías entre quienes los ostentan. Hoy en día nadie puede decir que no siente simpatía por tal o cual partido. Siempre existen sus afinidades.
Por años la práctica política es el centro de atención del dominicano. Cómo actúan y que hacen nuestros políticos se ha convertido en la ventana de observación por excelencia. Hoy en día le ha tocado al PLD ser ese centro de atención nacional. Ser el Ónfalo del sistema político.
La marcha verde, las manifestaciones en todas partes del país, los reclamos sociales, la dimisión partidaria, el auge de muchos males que nos afectan como sociedad están representando al anarquista Martial Bourdin a todas anchas. El anarquismo del siglo XX es muy parecido al de nuestro tiempo. Aunque Bourdin utilizó una bomba cacera para hacer cenizas a lo que él consideraba el monumento más importante del imperio británico de la época, tal vez rechazando la estructura política de la época, hoy en día los cañones están enfilados hacia el partido del gobierno por diferentes sectores anárquicos que lejos de buscar el bienestar común consideran el caos y el desorden como meta para llegar al poder.
Años más tarde entre 1905 y 1925 había aparecido Albert Einstein con sus matemáticas y física y la teoría de la relatividad y sus marcos de referencias. Con ellos Einstein desplazaba la creencia del ónfalo y lo convertía en una ficción.
El tiempo como el espacio, cambia en función de las circunstancias. Así también la política, y la alta dirigencia del PLD lo sabe muy bien.

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