«El odio en el mundo actual», de Alfred A. Häsler

Por Miguel Collado lunes 23 de mayo, 2022

A mi amiga Francia Polanco por sugerirme la publicación de esta reflexión.

Hace más de veinte años leímos El odio en el mundo actua», una obra peculiar que reúne veintiuna entrevistas hechas por el escritor y periodista suizo Alfred A. Häsler (1921-2009) a igual número de personalidades de reconocida fama mundial: David Ben Gurion, Herbert Marcuse, Ernst Bloch, Max Frisch, Ernst Fischer, Anouar Hatem, Friedrich Heer, Herbert Lüthy y otros. Entre los entrevistados hay filósofos, historiadores, poetas, teólogos, catedráticos y estadistas. El espectro es amplio e interesante.

Ahora bien, ¿cuál es la peculiaridad de dicha obra? Pues que todas las entrevistas giran exclusivamente en torno al odio, sentimiento negativo que daña tanto al que lo anida en su pecho como al que es blanco de su energía destructora.

«Todos los días nos vemos, de una forma o de otra, confrontados con el odio, privado o público», dice Häsler en el prefacio del libro, el cual —a pesar de haber sido publicado hace 53 años (Madrid, España: Alianza Editorial, 1969. 199 p.)— tiene más vigencia hoy que ayer, ya que en el mundo actual —en el de ahora, azotado por guerras absurdas y brotes epidémicos provocados por el hombre mismo en su irracionalidad más cruel— seguimos viviendo «en compañía del miedo, en compañía de la violencia, en compañía del odio». Ese miedo, esa violencia y ese odio se han intensificado y amenazan con aniquilar a la humanidad.

Diversas y sorprendentes son las opiniones sobre el odio expuestas por los entrevistados. Veamos algunas de ellas:

 

Ernst Bloch (1885-1977), filósofo alemán

 

«En principio, el odio es un sentimiento nada bueno. A los hombres los hace malos y los ciega. Deforma el rostro, aunque esté justificado […] El odio es pálido, encogido, cobarde, pestífero, encierra vapores de cerveza que pueden ser muy explosivos».

 

Ernst Fischer (1899-1972), filósofo, ensayista y poeta checo

 

«El odio es en general mal consejero, no sólo en política. Embrutece. El mundo se ve con ojos turbios e irritados, se le ve deformado, tan contrahecho que a veces […] hasta no se reconoce su figura. […] En ocasiones hay un odio justificado, un odio que nace de la ira provocada por la injusticia, la crueldad, el abuso de poder».

 

Max Frisch (1911-1991), novelista y dramaturgo suizo

 

«El odio es, en determinadas circunstancias, la única respuesta posible, es una fuerza impulsora de la historia. […] El odio también puede tener razón. […] El odio de los oprimidos en el pasado, el presente y el futuro está justificado, es necesario».

 

Helmut Gollwitzer (1908-1993), filósofo y teólogo alemán

 

«En el odio el hombre gira sobre sí mismo; y precisamente cuando está dispuesto a aniquilar a los otros y a aniquilarse a sí mismo con ellos para dar satisfacción a su odio, no sólo no cesa ese girar, sino que llega a su punto culminante. […] Yo diría […] que en ninguna circunstancia está justificado el odio a las personas. Siempre existe un odio justificado a las ideas e ideologías».

 

Anouar Hatem, ensayista, historiador, poeta, profesor  y diplomático sirio

 

«Dicho a grandes rasgos, el odio es una soga al cuello. En lo que me atañe, siempre que siento odio hacia alguien me encuentro por debajo de mi propia dignidad».

 

Herbert Marcuse (1898-1979), filósofo y sociólogo alemán

 

«El odio es, lo mismo que el amor, un fenómeno ambivalente. Hay una clase de odio reprochable bajo cualquier circunstancia y que sólo puede tener consecuencias destructivas, pero hay otro odio que bajo ciertas condiciones, puede tener consecuencias constructivas; por ejemplo, el odio a la crueldad, el odio a las personas crueles, el odio a la tortura y el odio a los torturadores».

 

Alexander Mitscherlich (1908-1982), neurólogo y psicoanalista alemán

 

«El odio es un fenómeno que —como todas las grandes pasiones— anula fácilmente al yo como autoridad encargada de vigilar la sensatez de nuestros pensamientos y nuestras acciones».

 

Paul Guggenheim (1899-1977), erudito y catedrático suizo; experto en Derecho Internacional

 

En su entrevista a este destacado académico,  Häsler, esperanzado, dice: «Quizá el hecho de que está en nuestra mano nuestra propia destrucción nos haga volver a nosotros mismos». Guggenheim, quien fuera miembro del Tribunal Permanente de La Haya, agrega entonces:

 

«Ojalá no se equivoque. Además, he de hacer constar que todavía nos queda por recorrer una larguísimo camino hasta conseguir dar forma homogénea al género humano en cuanto a sus formas de vida humanitarias».

 

Friedrich Heer (1916-1983), historiador austriaco

 

«Creo que las energías hoy encerradas en la humanidad, que pueden liberarse en terribles explosiones de odio y de envidia, en horribles explosiones de odio y de envidia, en horribles explosiones criminales y suicidas, son las mismas que pueden manifestarse en forma de amor, racionalidad y confraternidad».

 

 

CONCLUSIÓN: MI OPINIÓN SOBRE EL ODIO

 

El odio daña tanto al que lo anida en su pecho como al que es blanco de su energía destructora. Por eso pienso que sentir odio por aquellos que nos han hecho daño es señal de que hemos perdido.

Por Miguel Collado

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