El nacimiento de una nueva República

Por JOSE ENRIQUE TORRES viernes 24 de febrero, 2017

En la historia sobre la lucha por elevar el emblema dedignidad en todos los pueblos del mundo, existe un factor común: La vida por lavida, la lucha histórica escrita con tinta de sangre de hombres y mujeresvalientes que posicionaron el término “Soberanía Nacional!”.

En un escenario turbio, donde los intereses hegemónicos deloeste de nuestra isla se contraponían a muchos de los principios de dignidad ylibertad, a mediados del siglo XIX se suscita un nuevo debate ideológico en LaHispaniola, inspirado por un visionario que concebía una República como sistemapolítico que engendraría la patria soñada, llamado Juan Pablo Duarte Díez,junto a los Trinitarios, unidos por rescatar aquel espacio exento de cualquierdenominación que derivara de convivencia pacífica, con el objetivo deconvertirlo en un Estado soberano que llamarían República Dominicana.

La ocupación haitiana fue el fuego que inició la llamarada enla ciudad de Santo Domingo el 9 de febrero de 1822, dirigida por Jean-PierreBoyer; fueron 22 años y 13 días para ser exactos, hasta el 27 de febrero del1844, donde el sonido glorioso del trabucazo de Mella puso fin al yugo y dionacimiento al Estado Dominicano. Este heroico acto de patriotismo puso fin a latercera invasión que procedía de Haití. Pero además, el levantamiento delEstado contó con personalidades de experiencia política como Tomás Bobadilla, ycon el respaldo de grandes terratenientes como los hermanos, Ramón y PedroSantana, que más tarde cambiarían el ritmo del sentimiento independista deesencia duartiana.

Si hacemos referencia a la definición base sobre ‘’Derecho’’llegaremos a la conclusión simple de que son el conjunto de reglas que rigen laconvivencia de los hombres en sociedad. Objeto de esto se establecen normas quepermiten garantizar las libertades que se le confieren al hombre por el simplehecho de ser humano. En la nueva etapa que iniciase la nación, establecer unEstado Social y Democrático de Derecho, tal y como lo contemplamos hoy en elartículo 7 de nuestra Carta Magna, sería el principal reto ante el legado de laheroica triada de Duarte, Sánchez y Mella.

Promotores de la idea independista, firmes en susconvicciones de liberación, los padres de la patria, los hombres y mujeres quesumaron sus esfuerzos para que hoy podamos caminar erguidos en las calles yparques de nuestra gran nación, hoy más que siempre, merecen nuestra honracívica, que las generaciones venideras como las presentes, conozcan elsacrificio de la vida por la vida, de una constante lucha por elevar ladignidad de todos los conciudadanos, hoy más que siempre los dominicanos debenestrechar sus manos de compasión y arduo trabajo en beneficio del país, deaportar al crecimiento y de mantenerse reverentes a la idea de Duarte, a lavalentía de Sánchez y al coraje de Mella.

No han faltado las tentativas de acercamiento entre lasteorías que avalan la inexistencia de un sentimiento patriótico debido alolvido de muchas tradiciones inherentes a nuestra identidad nacional, alegandofalta de valores en la sociedad dominicana moderna, y, así, se habla de unestado social crítico, sin embargo, la mayor referencia debe hacerse desde laóptica de un Estado Dominicano evolucionado, que con orgullo hemos establecidocon grandes defensores de la libertad, el Profesor Juan Bosch, es un ejemplovivo de la esperanza en el liderazgo político y el restablecimiento de unaconciencia ciudadana que guían y trascienden en el tiempo después de grandestribulaciones en la historia nuestro país.

En definitiva, que este 173 aniversario de nuestraIndependencia Nacional sea una conmemoración al mensaje de compromiso, que semanifieste en actos cívicos para la defensa de nuestros derechos, a laconvivencia pacífica y al establecimiento de la República Dominicana que todosqueremos.

 

 

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