El modelo económico ideal para República Dominicana

Por Julio Casado martes 16 de mayo, 2017

Los dos modelos de desarrollo que han predominado en el escenario latinoamericano han sido el modelo liberal, que se refiere a un proceso de descolonización económica, apertura comercial a los mercados exteriores (que es lo que conocemos como globalización), etc., y el modelo socialista, que básicamente se refiere a la solidaridad y progreso mediante una intervención del Estado en el mercado. Otros de los modelos de desarrollo más importantes implementados en Latinoamérica, derivados en cierta medida de los dos primeros, han sido el modelo sustitutivo de importaciones, el modelo de servicios, el modelo neoliberal y el modelo de desarrollo sustentable ó sostenible.

Existe otro modelo de desarrollo implementado en América Latina que, aunque ha sido objeto de grandes debates, esto es, el modelo del Desarrollo Humano, ha sido considerado como una gran estrategia para que de una vez por todas los países latinoamericanos logren desarrollarse puesto que sitúa al ser humano como centro del debate. Pero ahora vamos a centrarnos en la explicación de en qué han consistido cada uno de estos modelos, tomando como punto de referencia el caso específico de nuestro país, la República Dominicana.

El modelo sustitutivo de importaciones empezó a implementarse en República Dominicana a partir de la década del 1930 como consecuencia de un idealismo de que si se disminuye el nivel de importaciones de los bienes y servicios que consume la sociedad a cambio de un aumento de la producción y comercialización interna de esos bienes y servicios, la economía crecería y por ende el nivel de vida de los(as) ciudadanos(as) aumentaría.

Pero dicho modelo no surgió como consecuencia directa de una decisión interna de los países latinoamericanos, sino de un plan preconcebido que tenían las grandes potencias como los Estados Unidos para convertirnos en sociedades consumidoras de sus bienes (por ejemplo, lavadoras, televisores, equipos de música, etc.) Dicho modelo de desarrollo fracasó debido a que ponía énfasis en el aspecto económico y el número de familias pobres aumentó considerablemente, como es el caso de los grandes cordones de pobreza que se pueden observar en algunos países latinoamericanos.

Como consecuencia del fracaso de este modelo de desarrollo se implementó, en algunos países latinoamericanos, otro modelo de desarrollo. Esto es, el modelo de servicios.

El modelo de servicios ha tenido mucho éxito en algunos países latinoamericanos debido a que estos brindan servicios tanto a nivel interno como a nivel externo. Por ejemplo, en la República Dominicana, el turismo es uno de los pilares fundamentales de la economía puesto que, gracias a nuestros maravillosos complejos turísticos, a nuestras bellas playas y a nuestro clima tropical, podemos brindar ese servicio de calidad tanto a nuestros ciudadanos como a los turistas, los cuáles generan divisas que coadyuven a que nuestra economía se mantenga en cierta medida estable.

Cabe destacar que todavía hoy en día este modelo de desarrollo se encuentra presente en algunos países latinoamericanos, aunque con posterioridad se han desarrollado otros modelos como el neoliberal, que es el que veremos a continuación.

El modelo neoliberal propugna porque el Estado tenga una participación mínima en el mercado puesto que, como decía Adam Smith, “el mercado funciona como una mano invisible que promueve el bienestar general” Además, este modelo pone énfasis en la maximización del ingreso.

Dicho modelo ha sido muy cuestionado por los humanistas y sociólogos contemporáneos puesto que el mismo promueve una concentración de los referidos ingresos en un determinado grupo de personas, las riquezas están centralizadas en una minoría de personas que son los dueños de las grandes industrias y empresas y la otra gran mayoría vive en condiciones flagrantes de pobreza. Y todo esto porque este modelo propugna porque el Estado no intervenga en el mercado, entonces, lógicamente, las familias de bajos recursos no estarían protegidas por la legislación lo que provocaría una impresionante concentración de las riquezas en un grupo muy mínimo de personas.

Otro modelo que ha sido implementado en América latina, a raíz de la Conferencia de Río de 1992, es el modelo de desarrollo sustentable ó sostenible. Este modelo de desarrollo pone especial énfasis en la sostenibilidad entre los factores económico, demográfico y ambiental.

El modelo de desarrollo sustentable es un modelo de desarrollo económico y social alternativo, que se basa en satisfacer las necesidades de los hombres y mujeres en armonía con el medio ambiente. De esta manera se garantiza una mejor calidad de vida para las generaciones presentes y futuras. También, con la misma se pretende conseguir una mayor igualdad y un reparto justo de las riquezas.

También se ha estado debatiendo acerca de la posibilidad de implementar otro modelo de desarrollo, esto es, el modelo de desarrollo humano.

El modelo de desarrollo humano tiene al ser humano como el eje principal de toda la discusión. Este propugna porque se aumente el gasto social en áreas tan importantes como la educación y la salud porque de la única forma que el ser humano puede romper con el círculo de la pobreza es a través de la educación y teniendo un nivel de vida satisfactorio que se refleja, entre otras, a través de una buena salud. Pero para tener buena salud, los seres humanos tienen que tener buena alimentación, etc. lo que conlleva un verdadero gasto social. En fin, en el desarrollo humano, más que preocuparse por el crecimiento económico, lo que realmente importa es el desarrollo del ser humano.

Para concluir, luego de una breve revisión a las distintas estrategias y modelos de desarrollo que han sido implementados en América Latina, y muy especialmente en la República Dominicana, lo cuál nos permite llegar a la conclusión de que probablemente el único modelo que por su estrategia puede verdaderamente coadyuvar a la erradicación, o por lo menos disminución, de la pobreza y la desigualdad social con que se vive en República Dominicana y en Latinoamérica es el modelo de desarrollo humano sostenible. Esto así porque pone especial atención al ser humano como centro de estudio y los demás modelos centran toda su atención en el dilema de cómo hacer que la economía crezca y cómo preservar el medio ambiente para que las generaciones por venir tengan derecho a disfrutar de la misma calidad de vida con que hemos vivido nosotros(as).

También hemos llegado a la conclusión de que para que en nuestro país haya desarrollo, en primer lugar, debe producirse un cambio de actitud nacional para que en nosotros(as) exista un espíritu de responsabilidad social que nos permita mirar los intereses de la sociedad más que los intereses individuales. Lógicamente, este cambio será cuestión de tiempo y de un proceso de concientización nacional que tal vez, en el largo plazo, permita que logremos pasar a formar parte de los países del primer mundo.

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