El mito de la amenaza a la soberanía y la invasión haitiana

Por Juan Manuel Morel Pérez sábado 13 de noviembre, 2021

Licenciado en derecho por la Universidad Autónoma de Santo Domingo ,(UASD), magíster en derecho civil procesal civil contemporáneo por la Universidad Abierta para adultos UAPA, especialista en derechos humanos y derecho internacional humanitario magíster en seguridad y defensa nacional por el Instituto superior para la defensa, doctorando en derecho administrativo iberoamericano por la universidad de la Coruña España,  presidente fundador de la asociación euroamericana de derechos fundamentales.

 República Dominicana, vive un gran mito que es utilizado como terror y discurso y es la supuesta invasión haitiana y la fusión de la isla, por la migración de nacionales haitianos hacia el país, esa proposición es una falacia mas, un discurso de sectores mal llamados “nacionalistas”, que en realidad parecería ser que promueven una modalidad chovinista muy parecida al nazifacismo

La migración descontrolada de indocumentados al país, no es una amenaza porque si partimos de las distintas expresiones del poder nacional, para analizar el estado desde la óptica de la seguridad nacional. La presencia descontrolada de estos migrantes solo pudiera tener un impacto en el ámbito societal,  ya que  crean niveles de  preocupación y una percepción de inseguridad, entre otras cosas por tabúes basados en concepciones xenófobas, además de que una proporción de estos, han participado en actos contrarios a la legislación penal, además que desde el punto de vista ambiental, inciden de manera negativa, por las acciones de la deforestación para obtener combustibles para la cocción de alimentos, debido a su bajo nivel de escolaridad y cultura de higiene,  lanzan desperdicios de todo tipo a la vía pública y también y porque no menos cierto es que se han convertido en vectores y transportadores de enfermedades infectos contagiosas y su presencia en el territorio, disminuyen la oferta de empleos y la competitividad salarial, de igual manera incrementan el mercado informal.

Pero en  cuanto a la soberanía, les recuerdo que formamos parte de una comunidad internacional,  y   que somos signatarios de numerosos acuerdos y convenios que norman las relaciones internacionales; y que el hecho de que cumplamos con las normas y preceptos a los que estamos obligados en nuestra condición de miembro de esa comunidad  no significa que dejemos de ser un Estado soberano,  no obstante a constituirse en  un gran presión a la Seguridad Nacional al tener apoyo de poder en varios ámbitos esta divergencia no llega a constituirse en una amenaza a la seguridad nacional, amén de que cualquier tipo de presión que los mismos desarrollan, no lo hacen desde el punto de vista militar, además que la misma no llegaría al nivel de antagonismo, ya que no sobrepasan las capacidades del estado en dar respuesta.

Hablar de fusión o invasión de la isla, no obedece a la realidad de ningún de estado, ni mucho menos a la existencia de algún plan de otro sector o interés, esto porque los nacionales indocumentados en nuestro país no llegan si quiera a grupo antagónico, ni mucho menos están organizados de forma cohesionada, además nadie ha podido demostrar la existencia de una estrategia invasora. Es importante destacar que esas migraciones hacia Republica Dominicana, obedecen a un esquema de subsistencia económica y social, no política, migran hacia acá por las mismas razones que los dominicanos migramos a Estados Unidos y Europa y nadie5 puede decir que la diáspora dominicana, que tan dignamente nos representa busca anexionar esos estados al nuestro, ni invadirlo como tampoco, se produce una transculturación ni hay inconvivencia por tener costumbres y culturas distintas.

Finalmente abogo como así lo exprese en una investigación sobre el impacto en la Seguridad Nacional de los trabajadores indocumentados en el país, que lejos de asfixiar los migrantes indocumentados, negándoles los servicios que como parte de los instrumentos del Derecho Internacional de los Derechos  Humanos, estamos en la obligación de proporcionarles por ser derechos universalmente reconocidos, la administración del Estado debe adoptar políticas públicas de control migratorio, garantizar la seguridad fronteriza y buscar los medios de regularizar los residentes acá.

Por Juan Manuel Morel Pérez

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