El mercado padece por falta de aprobación Ley que regula los servicios inmobiliarios

Por Joan Feliz

A raíz de la pandemia del COVID-19 el mercado mobiliario en el país ha experimentado un extraordinario dinamismo en la demanda. Este incremento de los bienes inmuebles parece deberse al incremento de una nueva clase media, que en los últimos 15 años ha visto aumentar su poder adquisitivo.
Sin lugar a dudas que la pandemia conllevó al cambio en la forma de vender un inmueble, y de la manera presencial se pasó a la virtual, y a pesar de esa transformación, las ventas de propiedades experimentaron un descomunal repunto tanto en planos como en construcción.

Un ejemplo de lo anterior es que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) reportó que en los primeros cinco meses de este año se registró un crecimiento del 32.2% de las recaudaciones por gravámenes a la propiedad, superándose al mismo periodo del año 2019. Este inusitado crecimiento del sector inmobiliario tiene una sola lectura: La clase alta y la clase media prefieren invertir en casas y apartamentos.

Sin embargo, a pesar del descomunal crecimiento del sector inmobiliario, este todavía no cuenta con expertos que asesoren de manera correcta a la gente que busca hacer sus inversiones en esa área, lo que mueve a preocupación, ya que como toda actividad económica en la vida, se requiere de personas que orienten en el sentido de lograr la mejor inversión con el menor riesgo. Igualmente se evita la estafa y que el adquiriente de un inmueble pierda su dinero por la orfandad de correcta información.

El sector inmobiliario debe superar de una vez y por todas el letrero de “Se vende”, que no es suficiente a la hora de una buena inversión. Pasarse la vida completa ahorrando el fruto del trabajo honrado, para en muchos casos caer en las garras de desaprensivos mercaderes que por ganarse una comisión, estafan sin contemplación, arriesgando todo el dinero y el tiempo invertido. No todo el mundo puede ser agente inmobiliario. Para llegar a serlo se requieren muchos años de estudios e investigación.

En ocasiones, personas sin la más mínima capacidad del sector inmobiliario se dedican disque a “asesorar” a inversionistas, que sin saberlo lo exponen a grandes pérdidas. La falta de asesoría de un experto en bienes inmuebles es el equivalente a entrar a un puesto de bolsa a realizar una inversión y que la persona que administre su cuenta sea una persona sin los más mínimos criterios de banca o financieros.

Es por todo esto que es vital la aprobación del proyecto de ley que descansa en el Congreso y que busca crear el Colegio de Agentes y Empresas Inmobiliaria y Regula la Profesión Inmobiliaria en la República Dominicana, pues este proyecto daría inicio a la profesionalización del mercado inmobiliario, y exigiría requisitos mínimos a las personas que trabajan en este sector. Este proyecto consigna que el agente inmobiliario debe poseer un certificado de no antecedentes penales emitido por la Procuraduría, y ser graduado de una escuela superior, como también haber aprobado como mínimo 60 créditos en asignaturas inmobiliarias en alguna universidad.

Creo llegado el momento de aprobar el proyecto de ley que regula al sector inmobiliario y también ya es tiempo de crear el Colegio del Sector Inmobiliario, pues las millonarias sumas de dinero que se manejan en este sector no pueden estar a merced de la improvisación y la incertidumbre así lo están demandando.

Joan Feliz Valoys

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