El Mensaje del Delito

Por Susan Espaillat

Una voz que abre el corazón

El delito desde la visión sistémica tiene una misión y es la reconciliación.

¿Reconciliar qué o a quién?  Normalmente la respuesta se encuentra en el pasado de los sistemas de familia que están involucrados en el suceso.

La visión lineal, es normalmente la que utilizamos en el análisis de los casos que diariamente nos llega a través de nuestros trabajo o simplemente leyendo el periódico. Entendemos por “de fault”, porque así está impuesto en nuestro sistema de creencias y en las leyes, que debe sufrir un castigo aquella persona que ha causado un daño a otro. En cierto sentido, es así, la visión sistémica a la que hago referencia, no exime de culpa ni de responsabilidad al infractor, sino más bien, propone una comprensión más amplia que permite desde el interno de cada actor (víctima, perpetrador, familia y sociedad) obtener una respuesta con miras a unir aquello que por alguna razón se había separado.

La visión sistémica es más abarcadora. Nos muestra que víctima e infractor están unidos por lazos de lealtad y de amor ciego inconsciente, posibilitando al infractor cometer el hecho, y a la víctima, atraer a su agresor.  Así es, la víctima atrae a su agresor e incluso asiente a las circunstancias en el que quiere ser afectado o infringido.

La visión sistémica surge de las observaciones fenomenológicas y psicológicas dentro del trabajo de las constelaciones familiares, del terapeuta alemán Bert Hellinger, base fundamental de las constelaciones jurídicas. En ese sentido, cuando en el pasado familiar se excluye a un miembro o quedan eventos importantes sin resolver, se origina una alteración dentro del sistema familiar, y esta transgresión siempre será subsanada o compensada por un miembro de la siguiente generación, repitiendo este dolor. Tal sería el caso, por ejemplo, en la generación de los bisabuelos, un esposo que, por situaciones de celos, asesina su pareja, la profundidad de este evento ocasiona que el infractor sea excluido u olvidado dentro de la familia, a tal punto que se convierte en un secreto. Con el tiempo, nadie sabe con exactitud que sucedió y los hechos que rodean la historia quedan confusos, acción que siempre será penalizada por el alma del sistema.

El campo familiar, el cual está vivo y conserva una memoria, encargará a la siguiente generación compensar el evento ocurrido en la generación de los bisabuelos y alguien repetirá esa historia, alguna mujer se casará con su perpetrador.

En este sentido ¿Cuál es el mensaje del delito? Que independientemente de las acciones legales y las penas aplicadas en la época de los bisabuelos, el alma del sistema familiar busca conciliar, unir e incluir aquello que fue alterado fruto al asesinato. Respiren…., el delito, lleva la voz del perpetrador o de la víctima que necesitan la paz. La fuerza del alma familiar o campo sistémico, necesita incluir aquel que fue excluido, porque dicho acto es una transgresión que es castigada con la repetición del evento de generación en generación hasta que algún miembro integre lo que se había roto. El sistema familiar no castiga las transgresiones humanas apegadas al código penal, el alma familiar no actúa así, es fiel a sus leyes internas: orden, jerarquía, pertenencia y equilibrio entre el dar y recibir. Una vez el perpetrador es incluido, reinstaurándose el sistema, él desde la grandeza de su alma, asumirá sus consecuencias, cargando con su culpa, generará eventos dolorosos en su vida para compensar el daño causando sin afectar la futura generación.

La reincidencia sistémica solo se detiene cuando el miembro actual mira la situación y al infractor con benevolencia, comprende que fuerzas superiores de lealtad y amor ciego incondicional los tomaron para que estos eventos sean sanados desde una mirada más amplia “unir en el corazón lo que se había separado”. La víctima pudiera decir al perpetrador: “Te libero… y yo me perdono. En mi corazón tomo a todas las víctimas de mi familia y de tu familia, abrazo a todos los perpetradores de tu familia y de la mía, asiento a la historia que nos unió”.

Muchos entenderán que el concepto de la mirada sistémica del delito a través de los aportes del Derecho Sistémico, es un poco romántico o espiritual. La verdad es que si, romántico porque reinstaura el amor en nosotros con las comprensiones que nos surgen y espiritual porque eso somos, un alma que habita un cuerpo.

 

POR LA LIC. SUSAN ESPAILLAT

*La autora es abogada, pionera en la aplicación del Derecho Sistémico y las Constelaciones Jurídicas en el país. Autora de los libros: La Responsabilidad Penal de la Empresa y Sabiduría Financiera. Magister en Derecho Empresarial y Legislación Económica. Con un Postgrado en Procedimiento Civil. Autora del programa Sabiduría Financiera, donde lleva la visión sistémicas a la empresa y la profesión. Contacto:susan.espaillat@gmail.com

 

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