El Masacre más que un nombre

Por María Hernández

Las aguas del río Masacre, el cual nace en territorio de la República Dominicana, han entrado en disputa, desde hace unos días, por las pretensiones de las autoridades haitianas de extender hacia su país el desplazamiento de nuestra gran fuente acuífera.

Las más recientes informaciones dan cuenta de que las autoridades de ambas naciones se reunirían el pasado martes, pero dicho encuentro no se pudo concretizar.

Ese encuentro en el que se trataría el tema referente a la construcción de un sistema de agua en la zona del río Masacre ya no será realizado debido a que los ministros de Relaciones Exteriores de Haití, Claude Joseph y de nuestro país, Roberto Álvarez, asumieron las conversaciones, por lo que solo queda esperar a ver a qué acuerdo llegarán ambas autoridades.

Mientras, una fuente del gobierno haitiano informó que el presidente Jovenel Moise había ordenado suspender los trabajos del canal. Lo que no se entiende es que esas mismas fuentes informaron que ningún funcionario ni la presidencia haitiana habían dado autorización para la construcción de esa  zanja con la que se pretende extraer aguas del río Masacre.

Es una situación que afecta tanto a agricultores del lado dominicano como de la parte haitiana quienes reclaman el acceso al agua del río Masacre para poder seguir desarrollando sus proyectos agropecuarios.

El río Masacre es un curso de agua natural que ambos países comparten, por lo que desde el Gobierno dominicano han expresado que cualquier proyecto en ese afluente debe ser consensuado.

En el lado haitiano, en la zona fronteriza, ya hay hecha una zanja cavada que tiene más de un kilómetro de longitud, y que se prevé que se conectará con las aguas del río Masacre como un canal.

Por su lado, el presidente de la Aso­ciación de Productores de Arroz de la zona fronte­riza dominicana de Daja­bón, esti­mó que la canalización del río Masacre que persigue des­viar hacia Haití las aguas del río por un canal de irri­gación, va a poner en peligro unas 24,000 tareas de ese cereal y de otros rubros que están cultivando en la provincia.

También, un senador y un diputado de la provincia de Dajabón demandaron del gobierno haitiano la inmediata paralización, de la canalización del río Masacre, porque la misma viola el derecho  que tienen los dominicanos sobre el afluente  y un acuerdo que fue  firmado hace más 90 años entre ambas naciones.

El río Masacre lleva ese nombre en recordación a un hecho trágico que involucró a las dos naciones y dejó huellas amargas bajo la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

De acuerdo a datos de BBC Mundo, en 1937, la frontera entre República Dominicana y Haití fue el escenario de una masacre que, aunque ha formado parte durante mucho tiempo del imaginario colectivo de los haitianos, el resto del mundo la desconocía.

El episodio se bautizó con el nombre de la “masacre del perejil”, porque de acuerdo a anécdotas los soldados dominicanos llevaban una rama de perejil y les preguntaban a los sospechosos de ser haitianos que pronunciasen dicha palabra. A aquellos que tenían como lengua materna el criollo haitiano les resultaba difícil pronunciar esa palabra, un error que les podía costar la vida.

Según informaciones de la misma fuente noticiosa internacional, a las que hacemos referencia, los historiadores estiman que entre 9.000 y 20.000 haitianos fueron asesinados en la República Dominicana bajo las órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo.

La Masacre de Perejil o El Corte de 1937, como también se le conoce, es el crimen más grande de Trujillo, de acuerdo al reconocido historiador y político Euclides Gutiérrez Felix, pero las cifras que proporcionan algunos medios no son reales.

“ustedes saben las tumbas que hay que  abrir y las zanjas que hay que hacer para enterrar 20 mil personas. Los documentos del Departamento de Estado de los Estados Unidos fueron publicados por el señor Bernardo Vega, que es un recopilador de historia importante y dicen que fueron 4 mil muertos”, aseguró el dirigente político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) al participar en un programa de Televisión.

Lo ideal es que ese funesto acontecimiento no hubiera pasado y esperamos que este conflicto por las aguas del río Masacre se pueda resolver amigablemente.

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